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La Novena de la Divina Misericordia

Jesucristo le pidió a Sor Faustina Kowalska la preparación de la Fiesta de la Divina Misericordia por medio de una Novena particular, que consiste en el rezo de la oración de la Coronilla de la Divina Misericordia durante nueve días seguidos, que comienzan el Viernes Santo, con peticiones especiales para cada uno de los días.

Además, el rezo de la Novena incluía una promesa de Jesús, tal y como ella lo refleja en su Diario, la Divina Misericordia en mi alma. Como es habitual, os dejo plasmadas las palabras de Jesús en color negrita, junto con las anotaciones del Diario donde podéis leerlas.

El Señor me dijo rezar esta coronilla durante nueve días antes de la Fiesta de la Misericordia. Debe iniciarse el Viernes Santo”. Durante este novenario concederé a las almas toda clase de gracias” (Diario, 796).

Jesús me ordena hacer una novena antes de la Fiesta de la Misericordia y debo empezarla hoy por la conversión del mundo entero y para que se conozca la Divina Misericordia”. Para que cada alma exalte Mi bondad. Deseo la confianza de Mis criaturas, invita a las almas a una gran confianza en Mi misericordia insondable. Que no tema acercarse a Mí el alma débil, pecadora y aunque tuviera más pecados que granos de arena hay en la tierra, todo se hundirá en el abismo de Mi misericordia” (Diario, 1059).

Deseo que durante esos nueve días lleves a las almas a la Fuente de Mi Misericordia para que saquen fuerzas, alivio y toda gracia que necesiten para afrontar las dificultades de la vida y especialmente en la hora de la muerte. Cada día traerás a Mi Corazón a un grupo diferente de almas y las sumergirás en este mar de Mi misericordia. Y a todas estas almas Yo las introduciré en la casa de Mi Padre. Lo harás en esta vida y en la vida futura. Y no rehusaré nada a ningún alma que traerás a la Fuente de Mi Misericordia. Cada día pedirás a Mi Padre las gracias para estas almas por Mi amarga Pasión” (Diario, 1209).

Contesté: Jesús, no sé como hacer esta Novena y qué almas introducir primero en Tu muy misericordioso Corazón. Y Jesús me contestó que me diría, día por día, qué almas debía introducir en Su Corazón” (Diario, 1209).

Por tanto, quien quiera preparar la Fiesta de la Divina Misericordia puede rezar la Novena especial dictada por Jesucristo a Sor Faustina, unida al rezo de la oración de la Coronilla. En cualquier caso, la Novena, como pide Jesús, debe iniciarse el Viernes Santo y culmina el sábado antes de la celebración de la Fiesta de la Divina Misericordia.

La Fiesta de la Divina Misericordia tiene el rango más alto de entre todas las formas de culto a la Divina Misericordia, debido a la magnitud de las promesas que Jesús reveló a Sor Faustina, y a su posición en el calendario litúrgico de la Iglesia, ya que se celebra el primer domingo tras la Pascua de Resurrección (que este año será el domingo 28 de abril).

Novena particular de la Divina Misericordia

A continuación, os dejo el texto literal de la Novena particular que Jesucristo le dictó a Sor Faustina Kowalska y que ella plasmó en su Diario (1210-1230). La Novena se tradujo siguiendo textualmente el manuscrito de Sor Faustina y, por tratarse de un documento válido, su Diario difiere del Devocionario traducido y preparado especialmente para uso de los fieles, que os adjunto más abajo en dos enlaces. Como veréis, la Novena del Devocionario integra el texto adaptado de la Novena particular para Sor Faustina con el rezo final de la oración de la Coronilla de la Divina Misericordia.

PRIMER DÍA

Hoy, tráeme a toda la humanidad y especialmente a todos los pecadores, y sumérgelos en el mar de Mi misericordia. De esta forma, Me consolarás de la amarga tristeza [en] que Me sume la pérdida de las almas” (Diario, 1210).

Jesús tan misericordioso, cuya naturaleza es la de tener compasión de nosotros y de perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en Tu bondad infinita. Acógenos en la morada de Tu muy compasivo Corazón y nunca nos dejes salir de Él. Te lo suplicamos por Tu amor que Te une al Padre y al Espíritu Santo.

¡Oh, omnipotencia de la Divina Misericordia!

Salvación del hombre pecador.

Tú [eres] la Misericordia y un mar de compasión.

Ayudas a quien Te ruega con humildad.

Padre eterno, mira con misericordia a toda la humanidad, y especialmente a los pobres pecadores que están encerrados en el Corazón de Jesús lleno de compasión, y por su dolorosa Pasión muéstranos Tu misericordia para que alabemos su omnipotencia por los siglos de los siglos. Amén (Diario, 1211).

SEGUNDO DÍA

Hoy, tráeme a las almas de los sacerdotes y las almas de los religiosos, y sumérgelas en Mi misericordia insondable. Fueron ellas las que Me dieron fortaleza para soportar Mi amarga Pasión. A través de ellas, como a través de canales, Mi misericordia fluye hacia la humanidad” (Diario, 1212).

Jesús misericordiosísimo, de quien procede todo bien, aumenta Tu gracia en nosotros para que realicemos dignas obras de misericordia, de manera que todos aquellos que nos vean, glorifiquen al Padre de misericordia que está en el Cielo.

La Fuente del Amor de Dios

vive en los corazones limpios,

purificados en el mar de misericordia,

resplandecientes como las estrellas,

claros como la aurora.

Padre eterno, mira con misericordia al grupo elegido de Tu viña, a las almas de los sacerdotes y a las almas de los religiosos; otórgales el poder de Tu bendición. Por el amor del Corazón de Tu Hijo, en el cual están encerradas, concédeles el poder de Tu luz para que puedan guiar a otros en el camino de la salvación, y a una sola voz canten alabanzas a Tu misericordia sin límite por los siglos de los siglos. Amén (Diario, 1213).

TERCER DÍA

Hoy, tráeme a todas las almas devotas y fieles, y sumérgelas en el mar de Mi misericordia. Estas almas Me consolaron a lo largo del Vía Crucis. Fueron una gota de consuelo en medio de un mar de amargura” (Diario, 1214).

Jesús infinitamente compasivo, que desde el tesoro de Tu misericordia les concedes a todos Tus gracias en gran abundancia, acógenos en la morada de Tu clementísimo Corazón y nunca nos dejes escapar de Él. Te lo suplicamos por el inconcebible amor Tuyo con que Tu Corazón arde por el Padre celestial.

Son impenetrables las maravillas

de la Misericordia.

No alcanza sondearlas ni el pecador ni el justo.

Miras a todos con compasión.

Y atraes a todos a tu Amor.

Padre eterno, mira con misericordia a las almas fieles como herencia de Tu Hijo y por su dolorosa Pasión, concédeles Tu bendición y rodéalas con Tu protección constante para que no pierdan el amor y el tesoro de la santa fe, sino que con toda la legión de los ángeles y los santos, glorifiquen Tu infinita misericordia por los siglos de los siglos. Amén (Diario, 1215).

CUARTO DÍA

“Hoy, tráeme a los paganos* y aquellos que todavía no Me conocen. También pensaba en ellos durante Mi amarga Pasión y su futuro celo consoló Mi Corazón. Sumérgelos en el mar de Mi misericordia” (Diario, 1216).

Jesús compasivísimo, que eres la luz del mundo entero. Acoge en la morada de Tu piadosísimo Corazón a las almas de los paganos que todavía no Te conocen. Que los rayos de Tu gracia las iluminen para que también ellas unidas a nosotros, ensalcen Tu misericordia admirable y no las dejes salir de la morada de Tu compasivísimo Corazón.

La luz de Tu Amor

ilumine las tinieblas de las almas.

Haz que estas almas Te conozcan,

y junto con nosotros glorifiquen

Tu misericordia.

Padre eterno, mira con misericordia a las almas de los paganos y de los que todavía no Te conocen, pero que están encerrados en el muy compasivo Corazón de Jesús. Atráelas hacia la luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que es amarte. Concédeles que también ellas ensalcen la generosidad de Tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén (Diario, 1217).

QUINTO DÍA

Hoy, tráeme a las almas de los herejes y de los cismáticos**, y sumérgelas en el mar de Mi misericordia. Durante Mi amarga Pasión, desgarraron Mi cuerpo y Mi Corazón, es decir, Mi Iglesia. Según regresan a la Iglesia, Mis llagas cicatrizan [333] y de este modo alivian Mi Pasión”.

También para aquellos que rasgaron

la vestidura de Tu unidad,

brota de tu Corazón la fuente de piedad.

La omnipotencia de Tu misericordia, ¡oh Dios!,

puede sacar del error también a estas almas (Diario, 1218).

Jesús sumamente misericordioso, que eres la Bondad misma, Tú no niegas la luz a quienes Te la piden. Acoge en la morada de Tu muy compasivo Corazón a las almas de los herejes y las almas de los cismáticos y llévalas con Tu luz a la unidad con la Iglesia. No la dejes alejarse de la morada de Tu compasivísimo Corazón, sino haz que también ellas glorifiquen la generosidad de Tu misericordia. Padre eterno, mira con misericordia a las almas de los herejes y de los cismáticos que han malgastado Tus bendiciones y han abusado de Tus gracias por persistir obstinadamente en sus errores. No mires sus errores, sino el amor de Tu Hijo y su amarga Pasión que sufrió por ellos, ya que también ellos están acogidos en el sumamente compasivo Corazón de Jesús. Haz que también ellos glorifiquen Tu gran misericordia por los siglos de los siglos. Amén (Diario, 1219).

* Nuestro Señor originalmente usó las palabras “los paganos”. Desde el pontificado del Papa Juan XXIII, la Iglesia ha juzgado apropiado el reemplazo de este término por la denominación “los que no creen en Cristo” y “los que no conocen a Dios” (ver el Misal Romano, 1970).

** Las palabras originales de Nuestro Señor son aquí “herejes y cismáticos”, ya que Él habló a Sor Faustina según el contexto de su tiempo. Desde el Concilio Vaticano II, las autoridades eclesiásticas han considerado impropio usar esas denominaciones según las explicaciones expuestas en el Decreto Conciliar sobre el Ecumenismo (No. 3). Es apropiado usar en su lugar el término “los hermanos separados” (ver el Misal Romano, 1970).

SEXTO DÍA

“Hoy, tráeme a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños, y sumérgelas en Mi misericordia. Estas son las almas más semejantes a Mi Corazón. Ellas Me fortalecieron durante Mi amarga agonía. Las veía como ángeles terrestres que velarían al pie de Mis altares. Sobre ellas derramo torrentes enteros de gracias. Solamente el alma humilde es capaz de recibir Mi gracia; concedo Mi confianza a las almas humildes” (Diario, 1220).

Jesús, tan misericordioso, Tú Mismo has dicho: “aprendan de Mí, que soy manso y humilde de corazón”. Acoge en la morada de Tu compasivísimo Corazón a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños. Estas almas llevan a todo el Cielo al éxtasis y son las preferidas del Padre celestial. Son un ramillete perfumado ante el trono de Dios, de cuyo perfume se deleita Dios Mismo. Estas almas tienen una morada permanente en Tu compasivísimo Corazón y cantan sin cesar un himno de amor y misericordia por la eternidad (Diario, 1221).

De verdad el alma humilde y mansa,

ya aquí en la Tierra, respira el paraíso,

y del perfume de su humilde corazón,

se deleita el Creador Mismo (Diario, 1222).

Padre eterno, mira con misericordia a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños que están encerradas en el muy compasivo Corazón de Jesús. Estas almas son las más semejantes a Tu Hijo. Su fragancia asciende desde la Tierra y alcanza Tu trono. Padre de misericordia y de toda bondad, te suplico por el amor que tienes por estas almas y el gozo que Te proporcionan, bendice al mundo entero para que todas las almas canten juntas las alabanzas de Tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén (Diario, 1223).

SÉPTIMO DÍA

Hoy, tráeme a las almas que veneran y glorifican Mi misericordia de modo especial y sumérgelas en Mi misericordia. Estas almas son las que más lamentaron Mi Pasión y penetraron más profundamente en Mi espíritu. Ellas son un reflejo viviente de Mi Corazón compasivo. Estas almas resplandecerán con un resplandor especial en la vida futura. Ninguna de ellas irá al fuego del infierno. Defenderé de modo especial a cada una en la hora de la muerte” (Diario, 1224).

Jesús misericordiosísimo, cuyo Corazón es el Amor mismo, acoge en la morada de Tu compasivísimo Corazón a las almas que veneran y ensalzan de modo particular la grandeza de Tu misericordia. Estas almas son fuertes con el poder de Dios Mismo. En medio de toda clase de aflicciones y adversidades siguen adelante confiadas en Tu misericordia, y unidas a Ti, cargan sobre sus hombros a toda la humanidad. Estas almas no serán juzgadas severamente, sino que Tu misericordia las protegerá en la hora de la muerte.

El alma que ensalza la Bondad de su Señor,

es por Él particularmente amada.

Está siempre al lado de la Fuente viva

y saca gracias de la Divina Misericordia.

Padre eterno, mira con misericordia a aquellas almas que glorifican y veneran Tu mayor atributo, es decir, Tu Misericordia insondable y que están encerradas en el compasivísimo Corazón de Jesús. Estas almas son un Evangelio viviente, sus manos están llenas de obras de misericordia y sus corazones, desbordantes de gozo, Te cantan, ¡oh, Altísimo!, un cántico de misericordia. Te suplico, ¡oh, Dios!, muéstrales Tu misericordia según la esperanza y la confianza que han puesto en Ti. Que se cumpla en ellas la promesa de Jesús, quien les dijo: “a las almas que veneren esta infinita Misericordia Mía, Yo Mismo las defenderé como Mi gloria durante sus vidas y especialmente en la hora de la muerte” (Diario, 1225).

OCTAVO DÍA

Hoy, tráeme a las almas que están en la cárcel del purgatorio y sumérgelas en el abismo de Mi misericordia. Que los torrentes de Mi sangre refresquen el ardor del purgatorio. Todas estas almas son muy amadas por Mí. Ellas cumplen con el justo castigo que se debe a Mi justicia. Está en tu poder llevarles alivio. Haz uso de todas las indulgencias del tesoro de Mi Iglesia y ofrécelas en su nombre…. ¡Oh, si conocieras los tormentos que ellas sufren ofrecerías continuamente por ellas las limosnas del espíritu y saldarías las deudas que tienen con Mi justicia!” (Diario, 1226).

Jesús misericordiosísimo, Tú Mismo has dicho que deseas la misericordia. Heme aquí que llevo a la morada de Tu muy compasivo Corazón a las almas del purgatorio, almas que Te son muy queridas, pero que deben pagar su culpa adeudada a Tu justicia. Que los torrentes de Sangre y Agua que brotaron de Tu Corazón apaguen el fuego del purgatorio para que también allí sea glorificado el poder de Tu misericordia.

Del tremendo ardor del fuego del purgatorio,

se levanta un lamento a Tu misericordia.

Y reciben consuelo, alivio y refrigerio

en el torrente de Sangre y Agua derramado.

Padre eterno, mira con misericordia a las almas que sufren en el purgatorio y que están encerradas en el muy compasivo Corazón de Jesús. Te suplico por la dolorosa Pasión de Jesús, Tu Hijo, y por toda la amargura con la cual su sacratísima alma fue inundada, muestra Tu misericordia a las almas que están bajo Tu justo escrutinio. No las mires sino a través de las heridas de Jesús, Tu amadísimo Hijo, ya que creemos que Tu bondad y Tu compasión no tienen límites (Diario, 1227).

NOVENO DÍA

Hoy, tráeme a las almas tibias y sumérgelas en el abismo de Mi misericordia. Estas almas son las que más dolorosamente hieren Mi Corazón. A causa de las almas tibias, Mi alma experimentó la más intensa repugnancia en el Huerto de los Olivos. A causa de ellas, dije: Padre, aleja de Mí este cáliz, si es Tu voluntad. Para ellas, la última tabla de salvación consiste en recurrir a Mi misericordia” (Diario, 1228).

Jesús piadosísimo, que eres la Compasión misma, Te traigo a las almas tibias a la morada de Tu piadosísimo Corazón. Que estas almas heladas que se parecen a cadáveres y Te llenan de gran repugnancia, se calienten con el fuego de Tu amor puro. ¡Oh, Jesús tan compasivo!, ejercita la omnipotencia de Tu misericordia y atráelas al mismo ardor de Tu amor y concédeles el amor santo, porque Tú lo puedes todo.

El fuego y el hielo no pueden estar juntos,

ya que se apaga el fuego o se derrite el hielo.

Pero Tu misericordia, ¡oh Dios!,

puede socorrer las miserias aún mayores.

Padre eterno, mira con misericordia a las almas tibias que, sin embargo, están acogidas en el piadosísimo Corazón de Jesús. Padre de la misericordia, Te suplico por la amarga Pasión de Tu Hijo y por su agonía de tres horas en la Cruz, permite que también ellas glorifiquen el abismo de Tu misericordia….* (Diario, 1229).

¡Oh, día eterno, oh, día deseado!

Te espero con anhelo e impaciencia.

Ya dentro de poco el Amor soltará el velo,

Y Tú te volverás mi salvación.

¡Oh, día esplendido!, momento incomparable,

en que veré por primera vez a mi Dios,

Esposo de mi alma y Señor de los señores.

Siento que el temor no abrazará mi alma.

¡Oh, día solemnísimo, oh, día resplandeciente!,

en que el alma conocerá a Dios en su poder,

y se sumergirá entera en su Amor,

y conocerá que han pasado las miserias del destierro.

¡Oh, día feliz, oh, día bendito!,

en que mi corazón se incendiará de ardor eterno hacia Ti.

Porque ya ahora Te siento, aunque a través del velo,

Tú, ¡oh, Jesús!, en la vida y en la muerte eres mi éxtasis

y encanto.

¡Oh, día que espero durante toda mi vida!

Y Te espero a Ti, ¡oh, Dios!,

ya que Te deseo solamente a Ti.

Sólo Tú estás en mi corazón y lo demás es nada.

¡Oh, día de delicias, de eternas dulzuras!

¡Oh, Dios de gran Majestad, Esposo mío!

Tú sabes que nada satisface el corazón de una virgen.

Apoyo mi sien sobre Tu dulce Corazón (Diario, 1230).

Enlaces de interés:

Novena de la Divina Misericordia

https://www.devocionario.com/pdf/misericordia.pdf

Texto de la Coronilla de la Divina Misericordia

Cómo rezar la Coronilla de la Divina Misericordia

Las promesas de la Divina Misericordia

El 6 de marzo se celebra el miércoles de Ceniza, que es el inicio de la Cuaresma, 40 días que terminan antes de la Misa de la Última Cena del Jueves Santo, en los que la Iglesia Católica marca la conversión del corazón para prepararnos a vivir intensamente la Semana Santa a través de diversas prácticas, como la oración, penitencia, obras de caridad y el ayuno. Se trata de un tiempo litúrgico de reflexión interior para acercarnos a Jesús, arrepentirnos de nuestros pecados y confesarnos.

Por este motivo, el post de hoy quiero dedicarlo a hacer balance de las promesas que Jesucristo le transmitió a la monja polaca Sor Faustina Kowalska entre 1931 y 1938 para quienes practiquen cualquiera de las 5 nuevas formas de culto a la Divina Misericordia que Él mismo le reveló: la veneración de la Imagen de Jesús Misericordioso, la Hora de la Misericordia, la oración de la Coronilla, la celebración de la Fiesta de la Divina Misericordia y, por último, la Difusión del culto a la Divina Misericordia.

Estas formas de culto contienen promesas concretas de Jesús para las personas que las practiquen con absoluta confianza en Dios y con la exigencia de realizar obras de misericordia por el prójimo (mediante la acción, la palabra o la oración).

Nuestro Señor le ordenó a Sor Faustina Kowalska que dejara constancia de todas sus palabras por escrito, lo que daría lugar al Diario, la Divina Misericordia en mi alma, cuya lectura siempre os recomiendo, al tratarse de revelaciones privadas del propio Jesús pronunciadas en pleno siglo XX. Su testimonio es impactante porque nos invita a acercarnos a Él sin miedo, confiando plenamente en su Misericordia, Bondad y Amor sin límites hacia el hombre.

Aunque la Divina Misericordia siempre ha sido el eje central de la doctrina de la Iglesia Católica desde sus orígenes, la clave radica en la cercanía que Jesús desea mantener aún con el mayor pecador del mundo porque no hay pecado, por grave que sea, que Nuestro Señor no pueda perdonar a quien se arrepiente de corazón y confiesa sus pecados. Jesucristo desea perdonar y salvar, animando a las almas a no tener miedo de acercarse a Él.

En cuanto a las nuevas formas de culto a la Divina Misericordia que Jesucristo le transmitió a Sor Faustina Kowalska, la Imagen de Jesús Misericordioso fue el inicio de sus revelaciones privadas, ya que el 22 de febrero de 1931, el Señor le dio el mandato de hacer pintar una imagen suya con la firma al pie de “Jesús, en Ti confío”.

En 1935, Jesús le dicta a Santa Faustina la oración de la Coronilla para implorar misericordia por uno mismo y por el mundo entero. Entre 1937 y 1938, Jesucristo le manifestó su deseo de que se venerase la Hora de la Divina Misericordia, a las 3 de la tarde, que es la hora de su muerte en la Cruz.

Especialmente importante es la celebración de la Fiesta de la Divina Misericordia, que Jesús pidió que se celebrara el primer domingo después de Pascua (este año será el domingo 28 de abril). Por último, la Difusión del culto a la Divina Misericordia engloba diversas promesas de Jesucristo para quienes propaguen la devoción a su Misericordia.

Si queréis profundizar en el conocimiento de estas 5 formas de culto a la Divina Misericordia, os invito a leer la serie de posts que dediqué a cada una de ellas. A continuación, os dejo plasmadas en color negrita todas las promesas que Jesús vinculó a la práctica de las nuevas formas de culto a la Divina Misericordia. Asimismo, os indico las anotaciones del Diario en las que podéis encontrar sus palabras.

Las promesas de la veneración de la Imagen de Jesús Misericordioso

Prometo que el alma que venera esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la Tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte. Yo Mismo la defenderé como Mi gloria” (Diario, 48).

Los dos rayos significan la Sangre y el Agua. El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas. Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de Mi misericordia cuando Mi Corazón agonizante fue abierto en la Cruz por la lanza. Estos rayos protegen a las almas de la indignación de Mi Padre. Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, porque no le alcanzará la justa mano de Dios” (Diario, 299).

La humanidad no conseguirá la paz hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia” (Diario, 300).

A través de esta imagen concederé muchas gracias a las almas; ella ha de recordar a los hombres las exigencias de Mi misericordia, porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil” (Diario, 742).

Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir a la Fuente de la Misericordia para recoger gracias. Ese recipiente es esta imagen con la firma: Jesús, en Ti confío” (Diario, 327).

Por medio de esta imagen colmaré a las almas con muchas gracias, por eso, que cada alma tenga acceso a ella” (Diario, 570).

Las promesas de la Hora de la Misericordia

A las tres, ruega por Mi misericordia, en especial para los pecadores y aunque sólo sea por un brevísimo momento, sumérgete en Mi Pasión, especialmente en Mi abandono en el momento de Mi agonía. Esta es la hora de la gran misericordia para el mundo entero. Te permitiré penetrar en Mi tristeza mortal. En esta hora nada le será negado al alma que lo pida por los méritos de Mi Pasión” (Diario, 1320).

Te recuerdo, hija Mía, que cuántas veces oigas el reloj dando las tres, sumérgete totalmente en Mi misericordia, adorándola y glorificándola; suplica su omnipotencia para el mundo entero y especialmente para los pobres pecadores, ya que en ese momento se abrió de par en par para cada alma. En esa hora puedes obtener todo lo que pides para ti y para los demás. En esa hora se estableció la gracia para el mundo entero: la misericordia triunfó sobre la justicia. Hija Mía, en esa hora procura rezar el Vía Crucis, en cuanto te lo permitan los deberes; y si no puedes rezar el Vía Crucis, por lo menos entra un momento en la capilla y adora en el Santísimo Sacramento a Mi Corazón que está lleno de misericordia. Y si no puedes entrar en la capilla, sumérgete en oración allí donde estés, aunque sea por un brevísimo instante. Exijo el culto a Mi misericordia de cada criatura, pero primero de ti, ya que a ti te he dado a conocer este misterio de modo más profundo” (Diario, 1572).

Deseo que conozcas más profundamente el amor que arde en Mi Corazón por las almas y tú comprenderás esto cuando medites Mi Pasión. Apela a Mi misericordia para los pecadores, deseo su salvación” (Diario, 186).

Una hora de meditación de Mi dolorosa Pasión tiene mayor mérito que un año entero de flagelaciones a sangre; la meditación de Mis dolorosas llagas es de gran provecho para ti y a Mí me da una gran alegría” (Diario, 369).

Busca la fuerza y la luz en Mi Pasión” (Diario, 654).

Son pocas las almas que contemplan Mi Pasión con verdadero sentimiento; a las almas que meditan devotamente Mi Pasión, les concedo el mayor número de gracias” (Diario, 737).

Hija Mía, medita frecuentemente sobre Mis sufrimientos que padecí por ti y nada de lo que tú sufres por Mí te parecerá grande. Me agrada más cuando contemplas Mi dolorosa Pasión; une tus pequeños sufrimientos a Mi dolorosa Pasión para que adquieran un valor infinito ante Mi Majestad” (Diario, 1512).

Las promesas de la oración de la Coronilla

Reza incesantemente esta coronilla que te he enseñado. Quienquiera que la rece recibirá gran misericordia a la hora de la muerte. Los sacerdotes se la recomendarán a los pecadores como la última tabla de salvación. Hasta el pecador más empedernido, si reza esta coronilla una sola vez, recibirá la gracia de Mi misericordia infinita. Deseo que el mundo entero conozca Mi misericordia; deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en Mi misericordia” (Diario, 687).

A las almas que recen esta coronilla, Mi misericordia las envolverá en la vida y especialmente a la hora de la muerte” (Diario, 754).

Defenderé como Mi gloria a cada alma que rece esta coronilla en la hora de la muerte, o cuando los demás la recen junto al agonizante, quienes obtendrán el mismo perdón. Cuando cerca del agonizante es rezada esta coronilla, se aplaca la ira divina y la insondable misericordia envuelve al alma y se conmueven las entrañas de Mi misericordia por la dolorosa Pasión de Mi Hijo” (Diario, 811).

¡Oh, qué gracias más grandes concederé a las almas que recen esta coronilla! Las entrañas de Mi misericordia se enternecen por quienes rezan esta coronilla. Anota estas palabras, hija Mía, habla al mundo de Mi misericordia para que toda la humanidad conozca la infinita misericordia Mía. Es una señal de los últimos tiempos, después de ella vendrá el Día de la Justicia. Todavía queda tiempo, que recurran, pues, a la Fuente de Mi Misericordia, se beneficien de la Sangre y del Agua que brotó para ellos” (Diario, 848).

Hija Mía, anima a las almas a rezar la coronilla que te he dado. A quienes recen esta coronilla, Me complazco en darles lo que Me pidan. Cuando la recen los pecadores empedernidos, colmaré sus almas de paz y la hora de su muerte será feliz. Escríbelo para las almas afligidas: cuando un alma vea y conozca la gravedad de sus pecados, cuando a los ojos de su alma se descubra todo el abismo de la miseria en la que ha caído, no se desespere, sino que se arroje con confianza en brazos de Mi misericordia, como un niño en brazos de su madre amadísima. Estas almas tienen prioridad en Mi Corazón compasivo, ellas tienen preferencia en Mi misericordia. Proclama que ningún alma que ha invocado Mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión. Me complazco particularmente en el alma que confía en Mi bondad. Escribe: cuando recen esta coronilla junto a los moribundos, Me pondré entre el Padre y el alma agonizante no como el Juez Justo sino como el Salvador Misericordioso” (Diario, 1541).

A través de ella obtendrás todo, si lo que pides está de acuerdo con Mi voluntad” (Diario, 1731).

Las promesas de la celebración de la Fiesta de la Divina Misericordia

Hija Mía, habla al mundo entero de la inconcebible misericordia Mía. Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores. Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mi misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. En ese día están abiertas todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias. Que ningún alma tema acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata. Mi misericordia es tan grande que en toda la eternidad no la penetrará ningún intelecto humano ni angélico. Todo lo que existe ha salido de las entrañas de Mi misericordia. Cada alma respecto a mí, por toda la eternidad meditará Mi amor y Mi misericordia. La Fiesta de la Misericordia ha salido de Mis entrañas, deseo que se celebre solemnemente el primer domingo después de Pascua. La humanidad no conocerá paz hasta que no se dirija a la Fuente de Mi misericordia” (Diario, 699).

Hija Mía, mira hacia el abismo de Mi misericordia y rinde honor y gloria a esta misericordia Mía, y hazlo de este modo: reúne a todos los pecadores del mundo entero y sumérgelos en el abismo de Mi misericordia. Deseo darme a las almas, deseo las almas, hija Mía. El día de Mi Fiesta, la Fiesta de la Misericordia, recorrerás el mundo entero y traerás a las almas desfallecidas a la fuente de Mi misericordia. Yo las sanaré y las fortificaré” (Diario, 206).

Escribe lo que te diré: no encontrará alma ninguna la justificación hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia y por eso el primer domingo después de Pascua ha de ser la Fiesta de la Misericordia. Ese día los sacerdotes han de hablar a las almas sobre Mi misericordia infinita. Te nombro dispensadora de Mi misericordia. Dile al confesor que la imagen esté expuesta en la iglesia y no en el convento dentro de la clausura. Por medio de esta imagen colmaré a las almas con muchas gracias, por eso, que cada alma tenga acceso a ella” (Diario, 570).

Esta Fiesta ha salido de las entrañas de Mi misericordia y está confirmada en el abismo de Mis gracias. Toda alma que cree y tiene confianza en Mi misericordia, la obtendrá” (Diario, 420).

Las promesas de la Difusión del culto a la Divina Misericordia

Sor Faustina Kowalska relata en su Diario que Dios prometió una gran gracia, especialmente a ti y a todos los que proclamen esta gran misericordia Mía. Yo Mismo los defenderé en la hora de la muerte como Mi gloria aunque los pecados de las almas sean negros como la noche; cuando un pecador se dirige a Mi misericordia, Me rinde la mayor gloria y es un honor para Mi Pasión” (Diario, 378).

Con las almas que recurran a Mi misericordia y con las almas que glorifiquen y proclamen Mi gran misericordia a los demás, en la hora de la muerte Me comportaré según Mi infinita misericordia” (Diario, 379).

Me queman las llamas de la misericordia, deseo derramarlas sobre las almas de los hombres. ¡Oh, qué dolor Me dan cuando no quieren aceptarlas!

Hija mía, haz lo que esté en tu poder para difundir la devoción a Mi misericordia. Yo supliré lo que te falta. Dile a la humanidad doliente que se abrace a Mi Corazón misericordioso y Yo la llenaré de paz.

Di, hija Mía, que soy el Amor y la Misericordia Mismos. Cuando un alma se acerca a Mí con confianza, la colmo con tal abundancia de gracias que ella no puede contenerlas en sí misma, sino que las irradia sobre otras almas” (Diario, 1074).

A las almas que propagan la devoción a Mi misericordia, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa [protege] a su niño recién nacido y a la hora de la muerte no seré para ellas Juez sino Salvador Misericordioso. En esta última hora el alma no tiene nada en su defensa fuera de Mi misericordia. Feliz el alma que durante la vida se ha sumergido en la Fuente de la Misericordia, porque no la alcanzará la justicia” (Diario, 1075).

Escribe, hija Mía, estas palabras: todas las almas que adoren Mi misericordia y propaguen la devoción invitando a otras almas a confiar en Mi misericordia no experimentarán terror en la hora de la muerte. Mi misericordia las protegerá en ese último combate” (Diario, 1540).

Hija Mía, no dejes de proclamar Mi misericordia para aliviar Mi Corazón, que arde del fuego de compasión por los pecadores. Diles a Mis sacerdotes que los pecadores más empedernidos se ablandarán bajo sus palabras cuando ellos hablen de Mi misericordia insondable, de la compasión que tengo por ellos en Mi Corazón. A los sacerdotes que proclamen y alaben Mi misericordia, les daré una fuerza prodigiosa y ungiré sus palabras y sacudiré los corazones a los cuales hablen” (Diario, 1521).

La Difusión de la Divina Misericordia

Tras haber escrito en los posts anteriores sobre la Imagen de Jesús Misericordioso, la Hora de la Misericordia, la Coronilla y la Fiesta de la Divina Misericordia, en el post de hoy quiero centrarme en la última de las formas de culto a la Divina Misericordia, que consiste en su Difusión.

Como siempre, haré referencia a las revelaciones que Jesucristo transmitió a Sor Faustina Kowalska y que quedaron plasmadas en su Diario, la Divina Misericordia en Mi Alma, que de nuevo os invito a leer, dada su trascendencia. Encontraréis las palabras de Jesús remarcadas en color negrita, con indicación del numeral del Diario en las que podéis leerlas.

Las promesas de la difusión

Sor Faustina Kowalska relata en su Diario que Dios prometió una gran gracia, especialmente a ti y a todos los que proclamen esta gran misericordia Mía. Yo Mismo los defenderé en la hora de la muerte como Mi gloria aunque los pecados de las almas sean negros como la noche; cuando un pecador se dirige a Mi misericordia, Me rinde la mayor gloria y es un honor para Mi Pasión” (Diario, 378).

Con las almas que recurran a Mi misericordia y con las almas que glorifiquen y proclamen Mi gran misericordia a los demás, en la hora de la muerte Me comportaré según Mi infinita misericordia” (Diario, 379).

En otro pasaje del Diario, Sor Faustina cuenta que escuchó estas palabras cuando fue a la adoración:

Hija Mía amada, apunta estas palabras: Mi Corazón ha descansado hoy en este convento. Habla al mundo de Mi misericordia, de Mi amor.

Me queman las llamas de la misericordia, deseo derramarlas sobre las almas de los hombres. ¡Oh, qué dolor Me dan cuando no quieren aceptarlas!

Hija mía, haz lo que esté en tu poder para difundir la devoción a Mi misericordia. Yo supliré lo que te falta. Dile a la humanidad doliente que se abrace a Mi Corazón misericordioso y Yo la llenaré de paz.

Di, hija Mía, que soy el Amor y la Misericordia Mismos. Cuando un alma se acerca a Mí con confianza, la colmo con tal abundancia de gracias que ella no puede contenerlas en sí misma, sino que las irradia sobre otras almas” (Diario, 1074).

A las almas que propagan la devoción a Mi misericordia, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa [protege] a su niño recién nacido y a la hora de la muerte no seré para ellas Juez sino Salvador misericordioso. En esta última hora el alma no tiene nada en su defensa fuera de Mi misericordia. Feliz el alma que durante la vida se ha sumergido en la Fuente de la Misericordia, porque no la alcanzará la justicia” (Diario, 1075).

Sor Faustina narra en su Diario que el Señor le dijo: “Escribe, hija Mía, estas palabras: Todas las almas que adoren Mi misericordia y propaguen la devoción invitando a otras almas a confiar en Mi misericordia no experimentarán terror en la hora de la muerte. Mi misericordia las protegerá en ese último combate” (Diario, 1540).

Hija Mía, no dejes de proclamar Mi misericordia para aliviar Mi Corazón, que arde del fuego de compasión por los pecadores. Diles a Mis sacerdotes que los pecadores más empedernidos se ablandarán bajo sus palabras cuando ellos hablen de Mi misericordia insondable, de la compasión que tengo por ellos en Mi Corazón. A los sacerdotes que proclamen y alaben Mi misericordia, les daré una fuerza prodigiosa y ungiré sus palabras y sacudiré los corazones a los cuales hablen” (Diario, 1521).

Confianza en la Divina Misericordia

A lo largo del Diario, Sor Faustina va escribiendo todas las revelaciones que Jesús le transmite sobre su Divina Misericordia y el deseo que Nuestro Señor tiene de que todas las almas confíen plenamente en su Infinita Misericordia.

En cada alma cumplo la obra de la misericordia, y cuanto más grande es el pecador, tanto más grande es el derecho que tiene a Mi misericordia. Quien confía en Mi misericordia no perecerá porque todos sus asuntos son Míos y los enemigos se estrellarán a los pies de Mi escabel” (Diario, 723).

Que los más grandes pecadores [pongan] su confianza en Mi misericordia. Ellos más que nadie tienen derecho a confiar en el abismo de Mi misericordia. Hija Mía, escribe sobre Mi misericordia para las almas afligidas. Me deleitan las almas que recurren a Mi misericordia. A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden. No puedo castigar aún al pecador más grande si él suplica Mi compasión, sino que lo justifico en Mi insondable e impenetrable misericordia. Escribe: Antes de venir como Juez justo abro de par en par la puerta de Mi misericordia. Quien no quiere pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia” (Diario, 1146).

Hija Mía, deleite y complacencia Mía, nada Me detendrá en concederte gracias. Tu miseria no es un obstáculo para Mi misericordia. Hija Mía, escribe que cuanto más grande es la miseria de un alma tanto más grande es el derecho que tiene a Mi misericordia e [invita] a todas las almas a confiar en el inconcebible abismo de Mi misericordia, porque deseo salvarlas a todas. En la cruz, la fuente de Mi Misericordia fue abierta de par en par por la lanza para todas las almas, no he excluido a ninguna” (Diario, 1182).

De todas Mis llagas, como de arroyos, fluye la misericordia para las almas, pero la herida de Mi Corazón es la Fuente de la Misericordia sin límites, de esta fuente brotan todas las gracias para las almas. Me queman las llamas de compasión, deseo derramarlas sobre las almas de los hombres. Habla al mundo entero de Mi misericordia” (Diario, 1190).

Hija Mía, ¿crees, quizá, que hayas escrito suficiente sobre Mi misericordia? Lo que has escrito es apenas una gotita frente a un océano. Yo soy el Amor y la Misericordia Misma; no existe miseria que pueda medirse con Mi misericordia, ni la miseria la agota, ya que desde el momento en que se da [mi misericordia] aumenta. El alma que confía en Mi misericordia es la más feliz porque Yo Mismo tengo cuidado de ella” (Diario, 1273).

Secretaria Mía, escribe que soy más generoso para los pecadores que para los justos. Por ellos he bajado a la tierra…. Por ellos he derramado Mi sangre; que no tengan miedo de acercase a Mí, son los que más necesitan Mi misericordia” (Diario, 1275).

Has de saber que cada vez que vienes a Mí humillándote y pidiendo perdón, Yo derramo sobre tu alma una inmensidad de gracias y tu imperfección desaparece ante Mí y veo solamente tu amor y tu humildad. No pierdes nada, sino que ganas mucho” (Diario, 1293).

He abierto Mi Corazón como una Fuente viva de Misericordia. Que todas las almas tomen vida de ella. Que se acerquen con gran confianza a este mar de misericordia. Los pecadores obtendrán la justificación y los justos serán fortalecidos en el bien. Al que haya depositado su confianza en Mi misericordia, en la hora de la muerte le colmaré el alma con Mi paz divina” (Diario, 1520).

Diles a las almas que no pongan obstáculos en sus propios corazones a Mi misericordia que desea muchísimo obrar en ellos. Mi misericordia actúa en todos los corazones que le abren su puerta; tanto el pecador como el justo necesitan Mi misericordia. La conversión y la perseverancia son las gracias de Mi misericordia” (Diario, 1577).

Que las almas que tienden a la perfección adoren especialmente Mi misericordia, porque la abundancia de gracias que les concedo proviene de Mi misericordia. Deseo que estas almas se distingan por una confianza sin límites en Mi misericordia. Yo Mismo Me ocupo de la santificación de estas almas, les daré todo lo que sea necesario para su santidad. Las gracias de Mi misericordia se toman con un solo recipiente y éste es la confianza. Cuanto más confíe un alma, tanto más recibirá. Las almas que confían sin límites son Mi gran consuelo, porque en tales almas vierto todos los tesoros de Mis gracias. Me alegro de que pidan mucho, porque Mi deseo es dar mucho, muchísimo. Me pongo triste, en cambio, si las almas piden poco, estrechan sus corazones” (Diario, 1578).

Has de saber, hija Mía, que Mi Corazón es la Misericordia Misma. De este mar de misericordia las gracias se derraman sobre el mundo entero. Ningún alma que se haya acercado a Mí, se ha retirado sin consuelo. Toda miseria se hunde [en] Mi misericordia y de este manantial brota toda gracia, salvadora y santificante. Hija Mía, deseo que tu corazón sea la sede de Mi misericordia. Deseo que esta misericordia se derrame sobre el mundo entero a través de tu corazón. Cualquiera que se acerque a ti, no puede retirarse sin confiar en esta misericordia mía que tanto deseo para las almas. Reza, cuanto puedas, por los agonizantes, impetra para ellos la confianza en Mi misericordia, porque son ellos los que más necesitan la confianza, quienes la tienen muy poca. Has de saber que la gracia de la salvación eterna de algunas almas en el último momento dependió de tu oración. Tú conoces todo el abismo de Mi misericordia, entonces recoge de ella para ti y especialmente para los pobres pecadores. Antes el cielo y la tierra se vuelven a la nada, que Mi misericordia deje de abrazar a un alma confiada” (Diario, 1777).

¡Cuánto deseo la salvación de las almas! Mi queridísima secretaria, escribe que deseo derramar Mi vida divina en las almas humanas y santificarlas, con tal de que quieran acoger Mi gracia. Los más grandes pecadores llegarían a una gran santidad si confiaran en Mi misericordia. Mis entrañas están colmadas de misericordia que está derramada sobre todo lo que he creado. Mi deleite es obrar en el alma humana, llenarla de Mi misericordia y justificarla. Mi reino en la tierra es Mi vida en las almas de los hombres. Escribe, secretaria mía, que el director de las almas lo soy Yo Mismo directamente, mientras indirectamente las guío por medio de los sacerdotes y conduzco a cada una a la santidad por el camino que conozco solamente Yo” (Diario, 1784).

Escribe: Todo lo que existe está encerrado en las entrañas de Mi misericordia más profundamente que un niño en el seno de la madre. ¡Cuán dolosamente Me hiere la desconfianza en Mi bondad! Los pecados de desconfianza son los que Me hieren más penosamente” (Diario, 1076).

¡Oh, cuánto Me duele que muy rara vez las almas se unan a Mí en la Santa Comunión! Espero a las almas y ellas son indiferentes a Mí. Las amo con tanta ternura y sinceridad y ellas desconfían de Mí. Deseo colmarlas de gracias y ellas no quieren aceptarlas. Me tratan como una cosa muerta, mientras que Mi Corazón está lleno de Amor y Misericordia. Para que tú puedas conocer al menos un poco Mi dolor, imagina a la más tierna de las madres que ama grandemente a sus hijos, mientras que esos hijos desprecian el amor de la madre. Considera su dolor. Nadie puede consolarla. Ésta es sólo una imagen débil y una tenue semejanza de Mi Amor” (Diario, 1447).

Escribe de Mi Misericordia. Di a las almas que es en el tribunal de la misericordia donde han de buscar consuelo; allí tienen lugar los milagros más grandes y se repiten incesantemente. Para obtener este milagro no hay que hacer una peregrinación lejana ni celebrar algunos ritos exteriores, sino que basta acercarse con fe a los pies de Mi representante y confesarle con fe su miseria y el milagro de la Misericordia de Dios se manifestará en toda su plenitud. Aunque un alma fuera como un cadáver descomponiéndose de tal manera que desde el punto de vista humano no existiera esperanza alguna de restauración y todo estuviese ya perdido, no es así para Dios. El milagro de la Divina Misericordia restaura a esa alma en toda su plenitud. ¡Oh, infelices que no disfrutan de este milagro de la Divina Misericordia! Lo pedirán en vano cuando sea demasiado tarde” (Diario, 1448).

Estoy muy contento de que no hayas hablado Conmigo, y que hayas dado a conocer Mi bondad a las almas y las hayas invitado a amarme” (Diario, 404).

Sor Faustina también reflexiona sobre la Divina Misericordia de Jesucristo:

¡Oh, qué ardiente es mi deseo de que cada alma glorifique Tu misericordia! Feliz el alma que invoca la misericordia del Señor. Experimentará lo que ha dicho el Señor, es decir, que la defenderá como su gloria, ¿y quién se atreverá a luchar contra Dios? Que toda alma exalte la misericordia del Señor con la confianza en su misericordia, durante toda su vida y especialmente en la hora de la muerte. Alma querida, no tengas miedo de nada, quienquiera que seas; y cuanto más grande es el pecador, tanto mayor derecho tiene a Tu misericordia, Señor. ¡Oh bondad inconcebible! Dios es el primero en humillarse hacia el pecador. ¡Oh Jesús, deseo glorificar Tu misericordia para miles de almas! Yo sé bien, ¡oh Jesús, que debo hablar a las almas de Tu bondad, de Tu inconcebible misericordia!” (Diario, 598).

La Segunda Venida

Sor Faustina Kowalska explica en su Diario que “durante la meditación matutina me envolvió la presencia de Dios de modo singular, mientras reflexionaba sobre la grandeza infinita de Dios y, al mismo tiempo, sobre su condescendencia hacia la criatura. Entonces vi a la Santísima Virgen que me dijo”:

¡Oh, cuán agradable es para Dios el alma que sigue fielmente la inspiración de su gracia! Yo di al mundo el Salvador y tú debes hablar al mundo de su gran misericordia y preparar al mundo para su segunda venida. Él vendrá, no como un Salvador Misericordioso, sino como un Juez Justo. ¡Oh, qué terrible es ese día! Establecido está ya el día de la justicia, el día de la ira divina. Los ángeles tiemblan ante ese día. Habla a las almas de esa gran misericordia, mientras sea aún el tiempo para conceder la misericordia. Si ahora tú callas, en aquel día tremendo responderás por un gran número de almas. No tengas miedo de nada, permanece fiel hasta el fin, yo te acompaño con mis sentimientos” (Diario, 635).

En este sentido, Sor Faustina afirma que “los canales de las gracias divinas están abiertos para nosotros, tratemos de aprovecharlos antes de que venga el día de la justicia de Dios y [será] un día terrible” (Diario, 1159).

Asimismo, en un pasaje del Diario, Sor Faustina relata lo siguiente:

Una vez, cuando pregunté al Señor cómo podía soportar tantos delitos y toda clase de crímenes sin castigarlos, el Señor me contestó: Para castigar tengo la eternidad y ahora estoy prolongándoles el tiempo de la misericordia, pero ¡ay de ellos si no reconocen este tiempo de Mi visita! Hija Mía, secretaria de Mi misericordia, no sólo te obligo a escribir y proclamar Mi misericordia, sino que impetra para ellos la gracia para que también ellos adoren Mi misericordia” (Diario, 1160).

Por último, las obras de misericordia también aparecen en el Diario como una base fundamental del culto a la Divina Misericordia y de la importancia que tienen en el día del juicio:

Sé, hija Mía, que lo comprendes y haces todo lo que está en tu poder, pero escríbelo para muchas almas que a veces se afligen por no tener bienes materiales, para practicar con ellos la misericordia. Sin embargo, el mérito mucho más grande lo tiene la misericordia espiritual que no necesita ni autorización ni granero siendo accesible a cualquier alma. Si el alma no practica la misericordia de alguna manera no conseguirá Mi misericordia en el día del juicio. ¡Oh, si las almas supieran acumular los tesoros eternos, no serían juzgadas, porque su misericordia anticiparía Mi juicio!” (Diario, 1317).

No tengas miedo

En el Diario encontramos varios pasajes en los que Sor Faustina siente miedo a la difusión de la Divina Misericordia y cómo Jesús calma sus temores:

Hoy Jesús ha entrado en mi pequeña habitación aislada (…) y dijo: Hija Mía, ¿por qué te dejas llevar por pensamiento de miedo? Contesté: ¡Oh Señor, Tú sabes por qué! Y me dijo: ¿Por qué? Esta obra me asusta. Tú sabes que soy incapaz de cumplirla. Y me dijo: ¿Por qué? Ves que no tengo salud, no tengo instrucción, no tengo dinero, soy un abismo de miseria, tengo miedo de tratar con la gente. Jesús, yo deseo solamente a Ti, Tú puedes liberarme de esto. Y el Señor me dijo: Hija Mía, lo que Me has dicho es verdad. Eres muy miserable y a Mí Me ha agradado realizar la obra de la misericordia precisamente a través de ti que eres la miseria misma. No tengas miedo, no te dejaré sola. Haz por esta causa lo que puedas, yo completaré todo lo que te falta; tú sabes lo que está en tu poder, hazlo” (Diario, 881).

Haz lo que está en tu poder y no te preocupes por lo demás; estas dificultades demuestran que esta obra es Mía. Quédate tranquila si haces todo lo que está en tu poder” (Diario, 1295).

Cuando dieron las doce, mi alma se sumergió en un recogimiento más profundo y escuché en el alma una vez: No tengas miedo, niña Mía, no estás sola, lucha con valor porque te sostiene Mi brazo; lucha por la salvación de las almas, invitándolas a confiar en Mi misericordia, ya que ésta es tu tarea en ésta y en la vida futura. Después de estas palabras comprendí más profundamente la Divina Misericordia. Será condenada solamente el alma que lo quiera, porque Dios no condena a nadie” (Diario, 1452).

Ejemplos de difusión de la Divina Misericordia

Para finalizar este post, os invito a que cada uno de vosotros reflexionéis sobre la forma en la que podéis difundir el culto a la Divina Misericordia de Jesucristo, ayudando a Nuestro Señor a dar a conocer su mensaje de Amor, Bondad y Misericordia sin límites hacia el hombre. Cada uno conoce sus propias virtudes y cómo puede materializar esta difusión en su vida diaria.

Algunos ejemplos pueden ser compartir el conocimiento de la Divina Misericordia con familiares, amigos y otras personas, mediante la palabra, el escrito, las redes sociales o cualquier otro medio que se os ocurra. En mi caso particular, me decidí a escribir mi blog El Amigo que Nunca Falla, que es una fuente constante de alegría, al constatar que sois muchos los que me seguís día tras día.

Pero sin duda hay miles de ejemplos más por realizar (evangelizar con la palabra a quienes lo necesiten, escribir un libro o una tesis doctoral, dar un ciclo de conferencias y un largo etcétera).

Todos ellos serán enormemente valorados por Jesucristo, ya que serán una muestra de amor hacia Él y de confianza en su Bondad. Además, estaréis haciendo una obra de misericordia por el prójimo, ayudando a salvar a muchos pecadores, tal y como Jesús desea. La Difusión de la Divina Misericordia se convierte así en una forma de agradecimiento a Jesucristo por su gran obra de Redención en la Cruz.

El domingo 8 de abril se celebra la Fiesta de la Divina Misericordia

Hoy hemos celebrado el Domingo de Resurrección, el eje central de la fe católica. Jesús ha resucitado de entre los muertos y ya nunca más caminamos solos porque el Señor permanece siempre a nuestro lado. Celebramos la esperanza de resucitar a través de Jesucristo, que nos brinda la alegría de la vida eterna.

La Resurrección de Cristo también es una invitación a transformar nuestra forma de afrontar las dificultades de la vida, ya que tenemos la certeza de que Jesús nos acompaña en nuestro día a día y a través de Él podemos buscar la gracia de renacer a un nuevo enfoque de vida, sin tristeza ni desesperanza.

El próximo domingo 8 de abril también es motivo de alegría para los católicos, ya que se celebra la Fiesta de la Divina Misericordia, que el propio Jesucristo ordenó celebrar en el mundo entero el primer domingo tras la Pascua de Resurrección, tal y como le transmitió a Sor Faustina Kowalska en 1931.

El testimonio de Jesús fue recogido por Sor Faustina en el Diario, la Divina Misericordia en mi Alma. A lo largo de este post, os he remarcado en negrita las palabras de Jesús, indicando también el numeral exacto del Diario donde podéis leerlas.

La Fiesta de la Divina Misericordia tiene el rango más alto de entre todas las formas de culto a la Divina Misericordia, debido a la magnitud de las promesas que Jesús reveló a Sor Faustina.

Su celebración está vinculada a la devoción de la imagen de la Divina Misericordia, ya que ese día, según el mandato del propio Jesucristo, la imagen de Jesús Misericordioso que le había ordenado pintar ha de estar expuesta en todas las iglesias, para que el mundo entero conozca la infinita Misericordia de Dios hacia el hombre, al que ama sin límites, deseando su salvación eterna. Por ello, Jesús quiere que los pecadores se acerquen a Él sin miedo, con plena confianza en su infinita Misericordia.

Cuando Sor Faustina le pregunta a Jesús el motivo por el que desea que se celebre la Fiesta de la Divina Misericordia, el Señor le responde lo siguiente: “¿Quién, de entre la gente, sabe de ella? Nadie. Y hasta aquellos que han de proclamarla y enseñar a la gente esta misericordia, muchas veces ellos mismos no lo saben; por eso quiero que la imagen sea bendecida solemnemente el primer domingo después de Pascua y que se la venere públicamente para que cada alma pueda saber de ella” (Diario, 341).

Hija Mía, di que esta Fiesta ha brotado de las entrañas de Mi misericordia para el consuelo del mundo entero” (Diario, 1517).

Las promesas de Jesús

En los siguientes numerales del Diario quedan recogidas las promesas de Jesús para quienes celebren la Fiesta de la Divina Misericordia según sus indicaciones.

Hija Mía, habla al mundo entero de la inconcebible misericordia Mía. Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores. Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mi misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. En ese día están abiertas todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias. Que ningún alma tema acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata. Mi misericordia es tan grande que en toda la eternidad no la penetrará ningún intelecto humano ni angélico. Todo lo que existe ha salido de las entrañas de Mi misericordia. Cada alma respecto a mí, por toda la eternidad meditará Mi amor y Mi misericordia. La Fiesta de la Misericordia ha salido de Mis entrañas, deseo que se celebre solemnemente el primer domingo después de Pascua. La humanidad no conocerá paz hasta que no se dirija a la Fuente de Mi misericordia” (Diario, 699).

Hija Mía, mira hacia el abismo de Mi misericordia y rinde honor y gloria a esta misericordia Mía, y hazlo de este modo: Reúne a todos los pecadores del mundo entero y sumérgelos en el abismo de Mi misericordia. Deseo darme a las almas, deseo las almas, hija Mía. El día de Mi Fiesta, la Fiesta de la Misericordia, recorrerás el mundo entero y traerás a las almas desfallecidas a la fuente de Mi misericordia. Yo las sanaré y las fortificaré” (Diario, 206).

Escribe lo que te diré: No encontrará alma ninguna la justificación hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia y por eso el primer domingo después de Pascua ha de ser la Fiesta de la Misericordia. Ese día los sacerdotes han de hablar a las almas sobre Mi misericordia infinita. Te nombro dispensadora de Mi misericordia. Dile al confesor que la imagen esté expuesta en la iglesia y no en el convento dentro de la clausura. Por medio de esta imagen colmaré a las almas con muchas gracias, por eso, que cada alma tenga acceso a ella” (Diario, 570).

Esta Fiesta ha salido de las entrañas de Mi misericordia y está confirmada en el abismo de Mis gracias. Toda alma que cree y tiene confianza en Mi misericordia, la obtendrá” (Diario, 420).

El significado de la Imagen de Jesús Misericordioso

El propio Jesucristo le explica a Sor Faustina Kowalska el significado de los dos rayos que se ven en la Imagen de la Divina Misericordia que Él le ordenó pintar.

Los dos rayos significan la Sangre y el Agua. El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas. Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de Mi misericordia cuando Mi Corazón agonizante fue abierto en la cruz por la lanza.

Estos rayos protegen a las almas de la indignación de Mi Padre. Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, porque no le alcanzará la justa mano de Dios. Deseo que el primer domingo después de la Pascua de Resurrección sea la Fiesta de la Misericordia” (Diario, 299).

Proclama que la misericordia es el atributo más grande de Dios. Todas las obras de Mis manos están coronadas por la misericordia” (Diario, 301).

Obras de misericordia

Jesús le indica a Sor Faustina la exigencia de ser misericordioso con el prójimo y cuáles son las tres formas de realizar obras de misericordia. Esta exigencia se extiende a toda la humanidad.

“Te doy tres formas de ejercer misericordia al prójimo: la primera – la acción, la segunda – la palabra, la tercera – la oración. En estas tres formas está contenida la plenitud de la misericordia y es el testimonio irrefutable del amor hacia Mí. De este modo el alma alaba y adora Mi misericordia. Sí, el primer domingo después de Pascua es la Fiesta de la Misericordia, pero también debe estar presente la acción y pido se rinda culto a Mi misericordia con la solemne celebración de esta Fiesta y con el culto a la imagen que ha sido pintada. A través de esta imagen concederé muchas gracias a las almas; ella ha de recordar a los hombres las exigencias de Mi misericordia, porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil (Diario, 742).

Decreto de la Iglesia

Además, para conseguir la indulgencia plenaria en la Fiesta de la Divina Misericordia, la Iglesia Católica instituyó en un Decreto la necesidad de orar ese día por las intenciones del Sumo Pontífice, indicando lo siguiente:

Se concede la indulgencia plenaria, con las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice) al fiel que, en el domingo segundo de Pascua, llamado de la Misericordia divina, en cualquier iglesia u oratorio, con espíritu totalmente alejado del afecto a todo pecado, incluso venial, participe en actos de piedad realizados en honor de la Misericordia divina, o al menos rece, en presencia del santísimo sacramento de la Eucaristía, públicamente expuesto o conservado en el Sagrario, el Padrenuestro y el Credo, añadiendo una invocación piadosa al Señor Jesús misericordioso (por ejemplo, “Jesús misericordioso, confío en ti”). Se concede la indulgencia parcial al fiel que, al menos con corazón contrito, eleve al Señor Jesús misericordioso una de las invocaciones piadosas legítimamente aprobadas”.

Meditar la Pasión de Cristo

Hoy se celebra Domingo de Ramos, fecha en la que la Iglesia Católica recuerda la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, recibido por sus discípulos y el pueblo con palmas y ramos de olivo, aclamándole como el Mesías. El Domingo de Ramos marca el inicio de la Semana Santa, con la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor.

Hoy arranca una Semana en la que somos invitados a acompañar a Jesús en su dolorosa Pasión, meditando el sufrimiento y las humillaciones que soportó fielmente dando su vida por la salvación de toda la humanidad. Su muerte en la Cruz, a las tres de la tarde, es la Hora de la Divina Misericordia, fuente de innumerables gracias, tal y como el propio Jesús le reveló a Sor Faustina Kowalska.

Las palabras de Jesús fueron recogidas por Sor Faustina en su Diario, la Divina Misericordia en mi Alma, que a continuación os remarco en negrita, indicando también el numeral exacto del Diario en el que podéis leerlas, y que hacen mención a la Hora de la Divina Misericordia.

A las tres, ruega por Mi misericordia, en especial para los pecadores y aunque sólo sea por un brevísimo momento, sumérgete en Mi Pasión, especialmente en Mi abandono en el momento de Mi agonía. Ésta es la hora de la gran misericordia para el mundo entero. Te permitiré penetrar en Mi tristeza mortal. En esta hora nada le será negado al alma que lo pida por los méritos de Mi Pasión” (Diario, 1320).

Deseo que conozcas más profundamente el amor que arde en Mi Corazón por las almas y tú comprenderás esto cuando medites Mi Pasión. Apela a Mi misericordia para los pecadores, deseo su salvación” (Diario, 186).

Una hora de meditación de Mi dolorosa Pasión tiene mayor mérito que un año entero de flagelaciones a sangre; la meditación de Mis dolorosas llagas es de gran provecho para ti y a Mí me da una gran alegría” (Diario, 369).

Son pocas las almas que contemplan Mi Pasión con verdadero sentimiento; a las almas que meditan devotamente Mi Pasión, les concedo el mayor número de gracias” (Diario, 737).

Hija Mía, medita frecuentemente sobre Mis sufrimientos que padecí por ti y nada de lo que tú sufres por Mí te parecerá grande. Me agrada más cuando contemplas Mi dolorosa Pasión; une tus pequeños sufrimientos a Mi dolorosa Pasión para que adquieran un valor infinito ante Mi Majestad” (Diario, 1512).

Busca la fuerza y la luz en Mi Pasión” (Diario, 654).

Del testimonio de Jesús se concluye la importancia que tiene pedir a las tres de la tarde para uno mismo o para los demás, ya que a esa hora concede gracias a quien se lo pida apelando a los méritos de su Pasión.

Además, quien suplica misericordia a las tres de la tarde por todos los pecados del mundo, en virtud de los méritos de la Pasión de Cristo, está realizando la mayor obra de misericordia que se puede hacer por el prójimo. Implica, por tanto, un acto de confianza en la Divina Misericordia.

Asimismo, meditar la Pasión de Cristo a las tres de la tarde es una forma de manifestar nuestro amor por Jesús, acompañándole en su sufrimiento. Puede hacerse cualquier día del año. Sirve para llenar de luz nuestras vidas, dándonos fuerzas para afrontar las dificultades que tengamos. Apoyando nuestro dolor en la Cruz de Cristo y compartiéndolo con Él en la Hora de la Misericordia, renovamos nuestro espíritu para que salga fortalecido por Jesús. Acompañemos, pues, al Señor a las tres de la tarde del Viernes Santo.