El 30 de abril de 2020 se cumple el vigésimo aniversario de la canonización de santa Faustina Kowalska

El 30 de abril de 2020 se cumple el vigésimo aniversario de la canonización de santa Faustina Kowalska por el papa Juan Pablo II, convirtiéndose así en la primera santa en ser canonizada en el tercer milenio y en el Año Jubilar 2000.

La beata Faustina Kowalska fue la religiosa polaca a quien Jesús le encargó la misión de transmitir a todo el mundo un pilar de la fe cristiana: la infinita Misericordia, Bondad y Amor de Dios hacia el hombre.

El testimonio directo de Jesucristo dio origen al Diario, la Divina Misericordia en mi alma, que sor Faustina escribió para dejar constancia de todas las revelaciones privadas que le comunicó Nuestro Señor entre 1931 y 1938.

Por ello, santa Faustina Kowalska es considerada una apóstol de la Divina Misericordia, al transmitir las nuevas formas de culto a la Divina Misericordia reveladas por Jesús: la Imagen de Jesús Misericordioso, la Hora de la Misericordia, la oración de la Coronilla, la Fiesta de la Divina Misericordia y la Difusión del culto a la Divina Misericordia.

De hecho, su fecha de canonización coincidió con el segundo domingo de Pascua, que el papa Juan Pablo II declaró como el Domingo de la Misericordia Divina en el mundo entero, instituyendo así la celebración de la Fiesta de la Divina Misericordia que Jesucristo había reclamado a sor Faustina, cuyo vigésimo aniversario también se cumple el 30 de abril de 2020.

La visión que sor Faustina tuvo de su propia canonización

Sor Faustina tuvo una visión de su canonización, tal y como se puede leer en diversas anotaciones del Diario, que os transcribo por su interés.

23 III 1937 (…) Recibí una gracia grande e inconcebible; Jesús tan Misericordioso me prometió que llegaré a ver la solemne celebración de esta Fiesta” (Diario, 1042).

Este día 23 es el Martes Santo y un día en el cual Dios me ha concedido muchas gracias” (Diario, 1043).

Súbitamente me inundó la presencia de Dios y de inmediato me vi en Roma, en la capilla del Santo Padre, pero a la vez estaba en nuestra capilla, y la solemnidad del Santo Padre y de toda la Iglesia estaba estrechamente unida a nuestra capilla, y de manera especial a nuestra Congregación; y participé al mismo tiempo en la solemnidad de Roma y la de aquí. Esta solemnidad estaba tan estrechamente unida a Roma que, aunque escribo, no alcanzo a distinguir [la diferencia entre una y otra], pero fue así como lo vi. Vi al Señor Jesús expuesto en la Custodia en el Altar Mayor, en nuestra capilla. La capilla estaba adornada solemnemente y aquel día podían entrar en ella todos, cualquiera que quisiera. Hubo tanto gentío que yo no lograba abarcarlo con la vista. Todos participaban en esa solemnidad con gran alegría y muchos recibieron lo que había deseado. La misma solemnidad tenía lugar en Roma, en un bello templo y el Santo Padre con todo el clero celebraba esta solemnidad. Y de repente vi a San Pedro que se puso entre el altar y el Santo Padre. ¿Qué decía San Pedro? No pude escucharlo, pero vi que el Santo Padre comprendía sus palabras…” (Diario, 1044).

De pronto, algunos eclesiásticos que desconozco empezaron a examinarme y a humillarme, o más bien lo que había escrito, pero veía que Jesús Mismo me defendía y les hacía comprender lo que no sabían” (Diario, 1045).

De súbito vi que de la Santa Hostia salieron los dos rayos que están pintados en la imagen y se esparcieron sobre el mundo entero. Eso sucedió en un solo momento, pero fue como si hubiera durado un día entero y nuestra capilla estuvo repleta de gente durante todo el día y todo ese día fue pleno de gozo” (Diario, 1046).

Y de pronto vi al Señor Jesús vivo en nuestro altar tal y como está pintado en la imagen. Sin embargo, sentía que las hermanas y toda la gente no veían a Jesús así como lo veía yo. Jesús miró con gran bondad y alegría al Santo Padre, y a ciertos sacerdotes, y a todo el clero, y al pueblo y a nuestra Congregación” (Diario 1047).

De repente fui raptada a la cercanía de Jesús y me presenté en el altar junto a Jesús y mi espíritu fue llenado de una felicidad tan grande que no puedo ni comprender ni describir. Un abismo de serenidad y de descanso inundó mi alma. Jesús se inclinó hacia mí y me dijo amablemente: `¿Qué deseas, hija Mía?´ Y contesté: `Deseo la gloria y el culto de Tu Misericordia´. `El culto ya lo recibo con la institución y la celebración de esta Fiesta; ¿Qué deseas más?´ Y miré esta gran muchedumbre que veneraba la Divina Misericordia y dije al Señor: `Jesús, bendice a todos los que están reunidos para rendirte honor a Tu Misericordia infinita´. Jesús trazó con la mano la señal de la Santa Cruz; la bendición se reflejó en las almas con un relámpago de luz. Mi espíritu se sumergió en Su Amor, sentí como si me disolviera en Dios y desapareciera en Él. Cuando volví en mí, una profunda paz inundaba mi alma y le fue concedido a mi mente comprender de manera milagrosa muchas cosas que antes habían sido incomprensibles para mí” (Diario, 1048).

Soy sumamente feliz a pesar de ser la más pequeña y no quisiera cambiar nada de lo que Dios me ha dado. Ni siquiera con un serafín quisiera cambiar el conocimiento interior que Dios me da de Sí Mismo. Mi unión interior con Dios es tal que ninguna criatura puede comprenderla y, especialmente, el abismo de Su Misericordia que me envuelve completamente. Soy feliz con todo lo que me das” (Diario, 1049).

Por último, quiero compartir con vosotros la invitación que nos hacen las Hermanas de la Congregación de la Madre de Dios de la Misericordia, del Santuario de la Divina Misericordia en Lagiewniki (Cracovia), a unirnos con ellas durante su Adoración de acción de gracias por la canonización de santa Faustina Kowalska: el 30 de abril, desde las 20:00 a las 21:30 horas.

La mayoría de las oraciones son en polaco, por lo que han puesto a vuestra disposición el texto completo de la Adoración en español para que podáis seguirlo.


Novena a santa Faustina Kowalska

El 5 de octubre se celebra la festividad de santa Faustina Kowalska, la religiosa polaca a quien Jesucristo encomendó la misión de transmitir a todo el mundo la infinita Misericordia, Bondad y Amor de Dios hacia el hombre.

Por expreso mandato de Nuestro Señor, sor Faustina escribió el Diario, la Divina Misericordia en mi alma, donde recogió el testimonio directo que Jesús le fue revelando entre 1931 y 1938 sobre la Misericordia de Dios y las cinco nuevas formas de culto a Su Misericordia: la Imagen de Jesús Misericordioso, la Hora de la Misericordia, la oración de la Coronilla, la Fiesta de la Divina Misericordia y la Difusión del culto a la Divina Misericordia.

Considerada como una apóstol de la Divina Misericordia, la beata Faustina fue canonizada por el papa Juan Pablo II el 30 de abril de 2000, convirtiéndose así en la primera santa en ser canonizada en el tercer milenio y en el Año Jubilar 2000.

El post de hoy está dedicado a la Novena a santa Faustina Kowalska, que es una oración especial para pedir su intercesión. Se tiene que rezar durante los nueve días previos a su festividad, en concreto, entre el 26 de septiembre y el 4 de octubre. A continuación, os dejo el texto íntegro para cada día de la novena.

PRIMER DÍA

La Señal de la Santa Cruz

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del Infierno.
Ayudado de Vuestra Divina Gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración a santa Faustina

¡Oh Jesús, que hiciste de santa Faustina una gran devota de Tu infinita Misericordia, concédeme por su intercesión, si fuera esto conforme a Tu Santísima Voluntad, la gracia de (pedir gracia) que te pido! Yo, pecador, no soy digno de Tu Misericordia, pero dígnate mirar el espíritu de entrega y sacrificio de sor Faustina y recompensa sus virtudes atendiendo a las súplicas que a través de ella te presento confiando en Ti.

Lectura del primer día

Mientras oraba oí estas palabras: ‘Hija Mía, que tu corazón se llene de gozo. Yo, el Señor, estoy contigo, no tengas miedo de nada, estás en Mi Corazón’. En aquel momento conocí la gran Majestad de Dios y comprendí que nada puede compararse con un solo acto de conocimiento de Dios. Toda grandeza externa desaparece como polvo frente a un solo acto del conocimiento más profundo de Dios” (Diario, 1133).

Oración para pedir su intercesión

Santa María Faustina, tú nos dijiste que tu misión continuaría después de tu muerte y que no nos olvidarías. Nuestro Señor te concedió un gran privilegio cuando te dijo que distribuyeras las gracias como tú quisieras, a quien tú quisieras y cuando tú quisieras. Confiando en esta promesa, te pido tu intercesión por las gracias que necesito…

(Se hace la petición).

Ayúdame, sobre todas las cosas, a confiar en Jesús como tú lo hiciste y así glorificar Su Misericordia a cada instante de mi vida. Amén.

Se reza un Padre Nuestro, Avemaría y Gloria. Se repite tres veces: `santa María Faustina, ruega por nosotros´.

Oración de santa Faustina por los pecadores (Diario, 72)

Jesús, Verdad Eterna, vida nuestra, te suplico e imploro Tu Misericordia para los pobres pecadores. ¡Oh Sacratísimo Corazón, Fuente de Misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana! Te pido luz para los pobres pecadores.

¡Oh Jesús, recuerda Tu amarga Pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan Preciosa, Santísima Sangre Tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de Tu Sangre, me regocijo en Su Inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores!

Aunque el pecado es un abismo de maldad e ingratitud, el precio pagado por nosotros jamás podrá ser igualado. Por lo tanto, haz que cada alma confíe en la Pasión del Señor y que ponga su esperanza en Su Misericordia. Dios no le negará Su Misericordia a nadie. El Cielo y la Tierra podrán cambiar, pero jamás se agotará la Misericordia de Dios.

¡Oh, qué alegría arde en mi corazón, cuando contemplo Tu Bondad inconcebible, oh Jesús mío! Deseo traer a todos los pecadores a Tus pies para que glorifiquen Tu Misericordia por los siglos de los siglos”.

Oración final 

Se repite tres veces la siguiente oración compuesta por santa Faustina:

“¡Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío!” (Diario, 84).

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

SEGUNDO DÍA

La Señal de la Santa Cruz

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del Infierno.
Ayudado de Vuestra Divina Gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración a santa Faustina

¡Oh Jesús, que hiciste de santa Faustina una gran devota de Tu infinita Misericordia, concédeme por su intercesión, si fuera esto conforme a Tu Santísima Voluntad, la gracia de (pedir gracia) que te pido! Yo, pecador, no soy digno de Tu Misericordia, pero dígnate mirar el espíritu de entrega y sacrificio de sor Faustina y recompensa sus virtudes atendiendo a las súplicas que a través de ella te presento confiando en Ti.

Lectura del segundo día

Paso cada momento libre a los pies de Dios escondido. Él es mi Maestro, le pregunto por todo, con Él hablo de todo, de allí saco fuerza y luz, allí aprendo todo, de allí me llegan las luces sobre el modo de comportarme con el prójimo. Desde el momento en que salí del noviciado, me encerré en el tabernáculo con Jesús, mi Maestro. Él Mismo me atrajo a este fuego de Amor vivo, alrededor del cual se concentra todo” (Diario, 704).

Oración para pedir su intercesión

Santa María Faustina, tú nos dijiste que tu misión continuaría después de tu muerte y que no nos olvidarías. Nuestro Señor te concedió un gran privilegio cuando te dijo que distribuyeras las gracias como tú quisieras, a quien tú quisieras y cuando tú quisieras. Confiando en esta promesa, te pido tu intercesión por las gracias que necesito…

(Se hace la petición).

Ayúdame, sobre todas las cosas, a confiar en Jesús como tú lo hiciste y así glorificar Su Misericordia a cada instante de mi vida. Amén.

Se reza un Padre Nuestro, Avemaría y Gloria. Se repite tres veces: `santa María Faustina, ruega por nosotros´.

Oración de santa Faustina por los pecadores (Diario, 72)

Jesús, Verdad Eterna, Vida nuestra, te suplico e imploro Tu Misericordia para los pobres pecadores. ¡Oh Sacratísimo Corazón, Fuente de Misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana! Te pido luz para los pobres pecadores.

¡Oh Jesús, recuerda Tu amarga Pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan Preciosa, Santísima Sangre Tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de Tu Sangre, me regocijo en Su Inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores!

Aunque el pecado es un abismo de maldad e ingratitud, el precio pagado por nosotros jamás podrá ser igualado. Por lo tanto, haz que cada alma confíe en la Pasión del Señor y que ponga su esperanza en Su Misericordia. Dios no le negará Su Misericordia a nadie. El Cielo y la Tierra podrán cambiar, pero jamás se agotará la Misericordia de Dios.

¡Oh, qué alegría arde en mi corazón, cuando contemplo Tu Bondad inconcebible, oh Jesús mío! Deseo traer a todos los pecadores a Tus pies para que glorifiquen Tu Misericordia por los siglos de los siglos”.

Oración final

Se repite tres veces la siguiente oración compuesta por santa Faustina:

¡Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío!” (Diario, 84).

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

TERCER DÍA

La Señal de la Santa Cruz

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del Infierno.
Ayudado de Vuestra Divina Gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración a santa Faustina

¡Oh Jesús, que hiciste de santa Faustina una gran devota de Tu infinita Misericordia, concédeme por su intercesión, si fuera esto conforme a Tu Santísima Voluntad, la gracia de (pedir gracia) que te pido! Yo, pecador, no soy digno de Tu Misericordia, pero dígnate mirar el espíritu de entrega y sacrificio de sor Faustina y recompensa sus virtudes atendiendo a las súplicas que a través de ella te presento confiando en Ti.

Lectura del tercer día

Al anochecer, estando en mi celda, vi al Señor Jesús vestido con una túnica blanca. Tenía una mano levantada para bendecir y con la otra tocaba la túnica sobre el pecho. De la abertura de la túnica en el pecho, salían dos grandes rayos: uno rojo y otro pálido. (…) Después de un momento, Jesús me dijo”: Pinta una imagen según el modelo que ves, y firma: Jesús, en Ti confío” (Diario, 47).

Oración para pedir su intercesión

Santa María Faustina, tú nos dijiste que tu misión continuaría después de tu muerte y que no nos olvidarías. Nuestro Señor te concedió un gran privilegio cuando te dijo que distribuyeras las gracias como tú quisieras, a quien tú quisieras y cuando tú quisieras. Confiando en esta promesa, te pido tu intercesión por las gracias que necesito…

(Se hace la petición).

Ayúdame, sobre todas las cosas, a confiar en Jesús como tú lo hiciste y así glorificar Su Misericordia a cada instante de mi vida. Amén.

Se reza un Padre Nuestro, Avemaría y Gloria. Se repite tres veces: `santa María Faustina, ruega por nosotros´.

Oración de santa Faustina por los pecadores (Diario, 72)

Jesús, Verdad eterna, vida nuestra, te suplico e imploro Tu Misericordia para los pobres pecadores. ¡Oh Sacratísimo Corazón, Fuente de Misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana! Te pido luz para los pobres pecadores.

¡Oh Jesús, recuerda Tu amarga Pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan Preciosa, Santísima Sangre Tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de Tu Sangre, me regocijo en Su Inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores!

Aunque el pecado es un abismo de maldad e ingratitud, el precio pagado por nosotros jamás podrá ser igualado. Por lo tanto, haz que cada alma confíe en la Pasión del Señor y que ponga su esperanza en Su Misericordia. Dios no le negará Su Misericordia a nadie. El Cielo y la Tierra podrán cambiar, pero jamás se agotará la Misericordia de Dios.

¡Oh, qué alegría arde en mi corazón, cuando contemplo Tu Bondad inconcebible, oh Jesús mío! Deseo traer a todos los pecadores a Tus pies para que glorifiquen Tu Misericordia por los siglos de los siglos”.

Oración final

Se repite tres veces la siguiente oración compuesta por santa Faustina:

“¡Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío!” (Diario, 84).

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

CUARTO DÍA

La Señal de la Santa Cruz

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del Infierno.
Ayudado de Vuestra Divina Gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración a santa Faustina

¡Oh Jesús, que hiciste de santa Faustina una gran devota de Tu infinita Misericordia, concédeme por su intercesión, si fuera esto conforme a Tu Santísima Voluntad, la gracia de (pedir gracia) que te pido! Yo, pecador, no soy digno de Tu Misericordia, pero dígnate mirar el espíritu de entrega y sacrificio de sor Faustina y recompensa sus virtudes atendiendo a las súplicas que a través de ella te presento confiando en Ti.

Lectura del cuarto día

Jesús dijo a santa Faustina: “Sé misericordiosa con los demás como Yo soy Misericordioso contigo y cuando adviertas que tus fuerzas se debilitan, ven a la Fuente de la Misericordia y fortalece tu alma, y no pararás en el camino” (Diario, 1486).

Oración para pedir su intercesión

Santa María Faustina, tú nos dijiste que tu misión continuaría después de tu muerte y que no nos olvidarías. Nuestro Señor te concedió un gran privilegio cuando te dijo que distribuyeras las gracias como tú quisieras, a quien tú quisieras y cuando tú quisieras. Confiando en esta promesa, te pido tu intercesión por las gracias que necesito…

(Se hace la petición).

Ayúdame, sobre todas las cosas, a confiar en Jesús como tú lo hiciste y así glorificar Su Misericordia a cada instante de mi vida. Amén.

Se reza un Padre Nuestro, Avemaría y Gloria. Se repite tres veces: `santa María Faustina, ruega por nosotros´.

Oración de santa Faustina por los pecadores (Diario, 72)

Jesús, Verdad Eterna, vida nuestra, te suplico e imploro Tu Misericordia para los pobres pecadores. ¡Oh Sacratísimo Corazón, Fuente de Misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana! Te pido luz para los pobres pecadores.

¡Oh Jesús, recuerda Tu amarga Pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan Preciosa, Santísima Sangre Tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de Tu Sangre, me regocijo en Su Inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores!

Aunque el pecado es un abismo de maldad e ingratitud, el precio pagado por nosotros jamás podrá ser igualado. Por lo tanto, haz que cada alma confíe en la Pasión del Señor y que ponga su esperanza en Su Misericordia. Dios no le negará Su Misericordia a nadie. El Cielo y la Tierra podrán cambiar, pero jamás se agotará la Misericordia de Dios.

¡Oh, qué alegría arde en mi corazón, cuando contemplo Tu Bondad inconcebible, oh Jesús mío! Deseo traer a todos los pecadores a Tus pies para que glorifiquen Tu Misericordia por los siglos de los siglos”.

Oración final

Se repite tres veces la siguiente oración compuesta por santa Faustina:

“¡Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío!” (Diario, 84).

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

QUINTO DÍA

La Señal de la Santa Cruz

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del Infierno.
Ayudado de Vuestra Divina Gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración a santa Faustina

¡Oh Jesús, que hiciste de santa Faustina una gran devota de Tu infinita Misericordia, concédeme por su intercesión, si fuera esto conforme a Tu Santísima Voluntad, la gracia de (pedir gracia) que te pido! Yo, pecador, no soy digno de Tu Misericordia, pero dígnate mirar el espíritu de entrega y sacrificio de sor Faustina y recompensa sus virtudes atendiendo a las súplicas que a través de ella te presento confiando en Ti.

Lectura del quinto día

Nada confunde ni asusta a un alma humilde. He dirigido mi vuelo hacia el ardor mismo del sol y nada logrará bajármelo. El amor no se deja encarcelar, es libre como una reina, el amor llega hasta Dios” (Diario, 450).

Oración para pedir su intercesión

Santa María Faustina, tú nos dijiste que tu misión continuaría después de tu muerte y que no nos olvidarías. Nuestro Señor te concedió un gran privilegio cuando te dijo que distribuyeras las gracias como tú quisieras, a quien tú quisieras y cuando tú quisieras. Confiando en esta promesa, te pido tu intercesión por las gracias que necesito…

(Se hace la petición).

Ayúdame, sobre todas las cosas, a confiar en Jesús como tú lo hiciste y así glorificar Su Misericordia a cada instante de mi vida. Amén.

Se reza un Padre Nuestro, Avemaría y Gloria. Se repite tres veces: `santa María Faustina, ruega por nosotros´.

Oración de santa Faustina por los pecadores (Diario, 72)

Jesús, Verdad Eterna, vida nuestra, te suplico e imploro Tu Misericordia para los pobres pecadores. ¡Oh Sacratísimo Corazón, Fuente de Misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana! Te pido luz para los pobres pecadores.

¡Oh Jesús, recuerda Tu amarga Pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan Preciosa, Santísima Sangre Tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de Tu Sangre, me regocijo en Su Inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores!

Aunque el pecado es un abismo de maldad e ingratitud, el precio pagado por nosotros jamás podrá ser igualado. Por lo tanto, haz que cada alma confíe en la Pasión del Señor y que ponga su esperanza en Su Misericordia. Dios no le negará Su Misericordia a nadie. El Cielo y la Tierra podrán cambiar, pero jamás se agotará la Misericordia de Dios.

¡Oh, qué alegría arde en mi corazón, cuando contemplo Tu Bondad inconcebible, oh Jesús mío! Deseo traer a todos los pecadores a Tus pies para que glorifiquen Tu Misericordia por los siglos de los siglos”.

Oración final

Se repite tres veces la siguiente oración compuesta por santa Faustina:

“¡Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío!” (Diario, 84).

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

SEXTO DÍA

La Señal de la Santa Cruz

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del Infierno.
Ayudado de Vuestra Divina Gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración a santa Faustina

¡Oh Jesús, que hiciste de santa Faustina una gran devota de Tu infinita Misericordia, concédeme por su intercesión, si fuera esto conforme a Tu Santísima Voluntad, la gracia de (pedir gracia) que te pido! Yo, pecador, no soy digno de Tu Misericordia, pero dígnate mirar el espíritu de entrega y sacrificio de sor Faustina y recompensa sus virtudes atendiendo a las súplicas que a través de ella te presento confiando en Ti.

Lectura del sexto día

Ayúdame, ¡oh Señor!, a que mis ojos sean misericordiosos, para que yo jamás recele o juzgue según las apariencias, sino que busque lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a ayudarla. Ayúdame a que mis oídos sean misericordiosos para que tome en cuenta las necesidades de mi prójimo y no sea indiferente a sus penas y gemidos. Ayúdame, ¡oh Señor!, a que mi lengua sea misericordiosa para que jamás hable negativamente de mis prójimos sino que tenga una palabra de consuelo y perdón para todos” (Diario, 163).

Oración para pedir su intercesión

Santa María Faustina, tú nos dijiste que tu misión continuaría después de tu muerte y que no nos olvidarías. Nuestro Señor te concedió un gran privilegio cuando te dijo que distribuyeras las gracias como tú quisieras, a quien tú quisieras y cuando tú quisieras. Confiando en esta promesa, te pido tu intercesión por las gracias que necesito…

(Se hace la petición).

Ayúdame, sobre todas las cosas, a confiar en Jesús como tú lo hiciste y así glorificar Su Misericordia a cada instante de mi vida. Amén.

Se reza un Padre Nuestro, Avemaría y Gloria. Se repite tres veces: `santa María Faustina, ruega por nosotros´.

Oración de santa Faustina por los pecadores (Diario, 72)

Jesús, Verdad Eterna, vida nuestra, te suplico e imploro Tu Misericordia para los pobres pecadores. ¡Oh Sacratísimo Corazón, Fuente de Misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana! Te pido luz para los pobres pecadores.

¡Oh Jesús, recuerda Tu amarga Pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan Preciosa, Santísima Sangre Tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de Tu Sangre, me regocijo en Su Inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores!

Aunque el pecado es un abismo de maldad e ingratitud, el precio pagado por nosotros jamás podrá ser igualado. Por lo tanto, haz que cada alma confíe en la Pasión del Señor y que ponga su esperanza en Su Misericordia. Dios no le negará Su Misericordia a nadie. El Cielo y la Tierra podrán cambiar, pero jamás se agotará la Misericordia de Dios.

¡Oh, qué alegría arde en mi corazón, cuando contemplo Tu Bondad inconcebible, oh Jesús mío! Deseo traer a todos los pecadores a Tus pies para que glorifiquen Tu Misericordia por los siglos de los siglos”.

Oración final

Se repite tres veces la siguiente oración compuesta por santa Faustina:

“¡Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío!” (Diario, 84).

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

SÉPTIMO DÍA

La Señal de la Santa Cruz

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del Infierno.
Ayudado de Vuestra Divina Gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración a santa Faustina

¡Oh Jesús, que hiciste de santa Faustina una gran devota de Tu infinita Misericordia, concédeme por su intercesión, si fuera esto conforme a Tu Santísima Voluntad, la gracia de (pedir gracia) que te pido! Yo, pecador, no soy digno de Tu Misericordia, pero dígnate mirar el espíritu de entrega y sacrificio de sor Faustina y recompensa sus virtudes atendiendo a las súplicas que a través de ella te presento confiando en Ti.

Lectura del séptimo día

El Señor dijo a santa Faustina: “Toma tantos tesoros de Mi Corazón cuantos puedas llevar… No tomes estas gracias solamente para ti, sino también para el prójimo, es decir, invita a las almas con las cuales estás en contacto a confiar en Mi Misericordia infinita. ¡Oh, cuánto amo a las almas que se me han confiado totalmente, haré todo por ellas!” (Diario, 294).

Oración para pedir su intercesión

Santa María Faustina, tú nos dijiste que tu misión continuaría después de tu muerte y que no nos olvidarías. Nuestro Señor te concedió un gran privilegio cuando te dijo que distribuyeras las gracias como tú quisieras, a quien tú quisieras y cuando tú quisieras. Confiando en esta promesa, te pido tu intercesión por las gracias que necesito…

(Se hace la petición).

Ayúdame, sobre todas las cosas, a confiar en Jesús como tú lo hiciste y así glorificar Su Misericordia a cada instante de mi vida. Amén.

Se reza un Padre Nuestro, Avemaría y Gloria. Se repite tres veces: `santa María Faustina, ruega por nosotros´.

Oración de santa Faustina por los pecadores (Diario, 72)

Jesús, Verdad Eterna, vida nuestra, te suplico e imploro Tu Misericordia para los pobres pecadores. ¡Oh Sacratísimo Corazón, Fuente de Misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana! Te pido luz para los pobres pecadores.

¡Oh Jesús, recuerda Tu amarga Pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan Preciosa, Santísima Sangre Tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de Tu Sangre, me regocijo en Su Inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores!

Aunque el pecado es un abismo de maldad e ingratitud, el precio pagado por nosotros jamás podrá ser igualado. Por lo tanto, haz que cada alma confíe en la Pasión del Señor y que ponga su esperanza en Su Misericordia. Dios no le negará Su Misericordia a nadie. El Cielo y la Tierra podrán cambiar, pero jamás se agotará la Misericordia de Dios.

¡Oh, qué alegría arde en mi corazón, cuando contemplo Tu Bondad inconcebible, oh Jesús mío! Deseo traer a todos los pecadores a Tus pies para que glorifiquen Tu Misericordia por los siglos de los siglos”.

Oración final

Se repite tres veces la siguiente oración compuesta por santa Faustina:

“¡Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío!” (Diario, 84).

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

OCTAVO DÍA

La Señal de la Santa Cruz

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del Infierno.
Ayudado de Vuestra Divina Gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración a santa Faustina

¡Oh Jesús, que hiciste de santa Faustina una gran devota de Tu infinita Misericordia, concédeme por su intercesión, si fuera esto conforme a Tu Santísima Voluntad, la gracia de (pedir gracia) que te pido! Yo, pecador, no soy digno de Tu Misericordia, pero dígnate mirar el espíritu de entrega y sacrificio de sor Faustina y recompensa sus virtudes atendiendo a las súplicas que a través de ella te presento confiando en Ti.

Lectura del octavo día

¡Oh Jesús mío!, cada uno de tus santos refleja en sí una de Tus virtudes, yo deseo reflejar Tu Corazón Compasivo y lleno de Misericordia… Que Tu Misericordia, ¡oh Jesús!, quede impresa sobre mi corazón y mi alma como un sello y este será mi signo distintivo en esta vida y en la otra” (Diario, 1242).

Oración para pedir su intercesión

Santa María Faustina, tú nos dijiste que tu misión continuaría después de tu muerte y que no nos olvidarías. Nuestro Señor te concedió un gran privilegio cuando te dijo que distribuyeras las gracias como tú quisieras, a quien tú quisieras y cuando tú quisieras. Confiando en esta promesa, te pido tu intercesión por las gracias que necesito…

(Se hace la petición).

Ayúdame, sobre todas las cosas, a confiar en Jesús como tú lo hiciste y así glorificar Su Misericordia a cada instante de mi vida. Amén.

Se reza un Padre Nuestro, Avemaría y Gloria. Se repite tres veces: `santa María Faustina, ruega por nosotros´.

Oración de santa Faustina por los pecadores (Diario, 72)

Jesús, Verdad Eterna, vida nuestra, te suplico e imploro Tu Misericordia para los pobres pecadores. ¡Oh Sacratísimo Corazón, Fuente de Misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana! Te pido luz para los pobres pecadores.

¡Oh Jesús, recuerda Tu amarga Pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan Preciosa, Santísima Sangre Tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de Tu Sangre, me regocijo en Su Inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores!

Aunque el pecado es un abismo de maldad e ingratitud, el precio pagado por nosotros jamás podrá ser igualado. Por lo tanto, haz que cada alma confíe en la Pasión del Señor y que ponga su esperanza en Su Misericordia. Dios no le negará Su Misericordia a nadie. El Cielo y la Tierra podrán cambiar, pero jamás se agotará la Misericordia de Dios.

¡Oh, qué alegría arde en mi corazón, cuando contemplo Tu Bondad inconcebible, oh Jesús mío! Deseo traer a todos los pecadores a Tus pies para que glorifiquen Tu Misericordia por los siglos de los siglos”.

Oración final

Se repite tres veces la siguiente oración compuesta por santa Faustina:

“¡Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío!” (Diario, 84).

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

NOVENO DÍA

La Señal de la Santa Cruz

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del Infierno.
Ayudado de Vuestra Divina Gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración a santa Faustina

¡Oh Jesús, que hiciste de santa Faustina una gran devota de Tu infinita Misericordia, concédeme por su intercesión, si fuera esto conforme a Tu Santísima Voluntad, la gracia de (pedir gracia) que te pido! Yo, pecador, no soy digno de Tu Misericordia, pero dígnate mirar el espíritu de entrega y sacrificio de sor Faustina y recompensa sus virtudes atendiendo a las súplicas que a través de ella te presento confiando en Ti.

Lectura del noveno día

Dios es muy Generoso y no rehúsa a nadie Su Gracia, da más de lo que nosotros le pedimos. La fidelidad en el cumplimiento de las inspiraciones del Espíritu Santo es el camino más corto” (Diario, 291).

Oración para pedir su intercesión

Santa María Faustina, tú nos dijiste que tu misión continuaría después de tu muerte y que no nos olvidarías. Nuestro Señor te concedió un gran privilegio cuando te dijo que distribuyeras las gracias como tú quisieras, a quien tú quisieras y cuando tú quisieras. Confiando en esta promesa, te pido tu intercesión por las gracias que necesito…

(Se hace la petición).

Ayúdame, sobre todas las cosas, a confiar en Jesús como tú lo hiciste y así glorificar Su Misericordia a cada instante de mi vida. Amén.

Se reza un Padre Nuestro, Avemaría y Gloria. Se repite tres veces: `santa María Faustina, ruega por nosotros´.

Oración de santa Faustina por los pecadores (Diario, 72)

Jesús, Verdad Eterna, vida nuestra, te suplico e imploro Tu Misericordia para los pobres pecadores. ¡Oh Sacratísimo Corazón, Fuente de Misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana! Te pido luz para los pobres pecadores.

¡Oh Jesús, recuerda Tu amarga Pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan Preciosa, Santísima Sangre Tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de Tu Sangre, me regocijo en Su Inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores!

Aunque el pecado es un abismo de maldad e ingratitud, el precio pagado por nosotros jamás podrá ser igualado. Por lo tanto, haz que cada alma confíe en la Pasión del Señor y que ponga su esperanza en Su Misericordia. Dios no le negará Su Misericordia a nadie. El Cielo y la Tierra podrán cambiar, pero jamás se agotará la Misericordia de Dios.

¡Oh, qué alegría arde en mi corazón, cuando contemplo Tu Bondad inconcebible, oh Jesús mío! Deseo traer a todos los pecadores a Tus pies para que glorifiquen Tu Misericordia por los siglos de los siglos”.

Oración final

Se repite tres veces la siguiente oración compuesta por santa Faustina:

“¡Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío!” (Diario, 84).

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


XII Encuentro y II Congreso Nacional de la Divina Misericordia

Hoy quiero informaros de la próxima celebración del XII Encuentro y II Congreso Nacional de la Divina Misericordia, que tendrá lugar en Albacete (España), del 18 al 20 de octubre de 2019. Está organizado por los Movimientos de Apostolado de la Divina Misericordia en España y se dirige al público en general. El programa incluye diversos actos para profundizar en el conocimiento y culto de la devoción a la Divina Misericordia de Jesucristo.

Para participar, hay que inscribirse previamente, rellenando una ficha de datos, que podéis enviar por correo postal, email o whatsapp, adjuntando el resguardo del ingreso bancario de 25 euros por inscripción. Si también queréis participar en la comida fraterna del último día, que es opcional, tenéis que añadir el coste de otros 25 € en el ingreso. Las plazas son limitadas, así que desde la organización se recomienda no dejarlo para el último momento.

Programa

El viernes 18 de octubre, se inicia el programa a las 18:00 horas, con la acogida y recogida de materiales en la Parroquia de San José (calle Tinte, 32), donde a las 18h:30, Javier Jauset, consiliario de la Divina Misericordia en Lérida, pronunciará la plática espiritual “Misericordiosos en la palabra”. A las 19h:15, se rezará la oración de la Coronilla de la Divina Misericordia, y a las 19h:30, el obispo de Albacete, Ángel Fernández, celebrará la Eucaristía inicial.

Posteriormente, a las 22h:30, el Grupo Symbolum Ad Fidem Per Artem representará en la Catedral de Albacete el auto “Regina Coeli, Mater Misericordiae”.

El programa del sábado 19 de octubre comienza a las 09h:30, con la procesión “Via Misericordiae”.

A las 11h:00, tendrá lugar la oración y presentación del Congreso en el Auditorio Municipal de Albacete (plaza de la Catedral, s/n), por Francisco José Sevilla, secretario del II Congreso Nacional.

A las 11h:30, las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia del Santuario de la Divina Misericordia de Cracovia (Polonia) pronunciarán la conferencia “La confianza en la espiritualidad de la Divina Misericordia”.

A las 13h:00, tendrá lugar la celebración de la Eucaristía en la Catedral de Albacete, por el cardenal arcipreste de la Basílica Santa María la Mayor de Roma, Stanislaw Rylko.

El Auditorio Municipal acoge a las 16h:30 el rezo de la oración de la Coronilla y, además, cuatro personas aportarán sus propios testimonios sobre la misericordia. A las 19h:00, el cardenal Stanislaw Rylko pronunciará la conferencia “San Juan Pablo II, apóstol de la Divina Misericordia”.

Los actos del sábado se cierran a las 22h:30 con una vigilia de oración en la Catedral, a cargo del obispo emérito de Albacete, Ciriaco Benavente.

La jornada del domingo 20 de octubre arranca a las 09h:30 en el Auditorio Municipal, con los Laudes y la conferencia “La confesión: lugar de encuentro con la Divina Misericordia”, pronunciada por el P. Patrice Chocholski, rector del Santuario San Juan María Vianney de Ars (Francia) y secretario de Congresos Internacionales de la Misericordia.

A las 11h:30, se procederá al rezo de la Coronilla. A continuación, el P. Martín Ignacio Esguerra, del Oficial Pontificio Consejo Vaticano para la Nueva Evangelización, dará la conferencia “La misericordia en la Nueva Evangelización”.

A las 13h:00, se celebrará la Eucaristía de clausura en la Catedral de Albacete, a cargo de Ricardo Blázquez, cardenal arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, que pronunciará la homilía “La Misericordia nace del Corazón de Cristo”.

Finalmente, el XII Encuentro y II Congreso Nacional de la Divina Misericordia se clausurará a las 14h:30 con una comida fraterna, para la que se requiere la previa inscripción de los asistentes, mediante el ingreso de 25 euros en una cuenta bancaria.

Para más información

Página web: https://divinamisericordia.es

Correo postal: Movimientos de Apostolado de la Divina Misericordia en España. Secretaría del Congreso. Calle Salamanca, 10. CP: 02001 Albacete (España)

Correo electrónico: secretariageneral@divinamisericordia.es


Jornadas de retiro junto a santa Faustina Kowalska y san Juan Pablo II en Cracovia

El Apostolado de la Divina Misericordia de Albacete organiza las Jornadas de retiro junto a santa Faustina Kowalska y san Juan Pablo II, que tendrán lugar en Cracovia (Polonia), entre los días 1 y 6 de marzo de 2019.

Se trata de una experiencia única para conocer sobre el terreno el culto a la Divina Misericordia, ya que se visitarán diversas ciudades polacas y enclaves vinculados a santa Faustina Kowalska, apóstol de la Divina Misericordia, y al papa san Juan Pablo II, como son los Santuarios de la Divina Misericordia y de San Juan Pablo II.

Además, el retiro incluye la visita a otros lugares relacionados con san Juan Pablo II, como la Catedral de Wawel, la Basílica de Santa María Virgen y la Iglesia de San Estanislao de Kostka.

El retiro se completa con excursiones a las ciudades polacas de Kalwaria, centro de peregrinación mariana de la “Pequeña Polonia”, Wadowice, pueblo natal de san Juan Pablo II, y Czestochowa, donde se visitará su monasterio.

Es importante destacar que este viaje está restringido exclusivamente a personas que vivan en España, ya que la salida se efectuará desde la ciudad de Alicante y los organizadores solo pueden controlar a las personas que se desplacen desde España. Os lo comento porque muchos lectores me seguís desde otros países y es necesario aclararlo para que no se produzca confusión.

El precio del viaje es de 585 euros por persona, con un suplemento de 65 euros por habitación individual. El precio incluye billete de avión en línea regular Alicante – Cracovia – Alicante, tasas aeroportuarias, transfer hasta el alojamiento en Domu Duszpasterskiego en Lagiewniki (en el mismo Santuario de la Divina Misericordia), autobús de traslado para las excursiones, alojamiento en habitación doble, régimen de pensión completa y seguro de viaje.

Las personas interesadas en participar en este retiro deben realizar antes del 15 de enero un ingreso de 390 euros en la cuenta bancaria de Liberbank ES48-2048-4860-2530-1003-7700, necesario para poder sacar el billete de avión, cuyo importe no podrá devolverse en caso de baja.

En concepto, se debe indicar el nombre y apellidos de la persona que acuda al viaje. Los resguardos de ingreso han de enviarse, junto con la fotocopia del DNI, domicilio y teléfonos de contacto, al correo electrónico albacetedivinamisericordia@gmail.com, indicando también el nombre de la persona con quien se vaya a compartir la habitación. El resto del importe (195 euros) deberá efectuarse antes del 15 de febrero. Si os surge cualquier duda, también os atienden en el teléfono móvil 609669882.

Por último, os dejo un enlace donde podéis consultar el Programa completo de las Jornadas de retiro junto a santa Faustina Kowalska y san Juan Pablo II.


El 5 de octubre de 2018 se cumple el 80 aniversario de la muerte de santa Faustina Kowalska

El 5 de octubre de 2018 se cumplen 80 años de la muerte de santa Faustina Kowalska, apóstol de la Divina Misericordia, a quien Jesucristo encomendó la misión de transmitir a todo el mundo un pilar de la fe cristiana frecuentemente olvidado: la infinita Misericordia, Bondad y Amor de Dios hacia el hombre.

El Señor le ordenó que dejara constancia por escrito de todas Sus palabras, lo que dio origen al Diario, la Divina Misericordia en mi alma, que sor Faustina redactó plasmando el testimonio directo de Jesús sobre las cinco nuevas formas de culto a la Divina Misericordia: la Imagen de Jesús Misericordioso, la Hora de la Misericordia, la oración de la Coronilla, la Fiesta de la Divina Misericordia y la Difusión del culto a la Divina Misericordia. Todas ellas contienen promesas concretas de Jesús para quienes las practiquen con absoluta confianza en Dios y con la exigencia de realizar obras de misericordia por el prójimo. Como siempre, os recomiendo su lectura y os resalto en color negrita las palabras de Jesucristo, junto con el numeral del Diario en el que podéis leerlas.

Precisamente, sobre la misión de santa Faustina, Nuestro Señor afirma lo siguiente:

Hija Mía, exijo que todos los momentos libres los dediques a escribir de Mi Bondad y Misericordia; esta es tu misión y tu tarea en toda tu vida para que des a conocer a las almas la gran Misericordia que tengo con ellas y que las invites a confiar en el abismo de Mi Misericordia…..” (Diario, 1567).

Hoy te envío a ti a toda la humanidad con Mi Misericordia. No quiero castigar a la humanidad doliente, sino que deseo sanarla, abrazarla a Mi Corazón Misericordioso. Hago uso de los castigos cuando Me obligan a ello. Mi mano resiste a tomar la espada de la justicia. Antes del Día de la Justicia envío el Día de la Misericordia” (Diario, 1588).

Escribe sobre Mi Bondad lo que te venga a la cabeza”. “Contesté: `pero Señor, ¿si escribo demasiado?´ Y el Señor me respondió”: Hija Mía, aunque hablaras todas las lenguas de los hombres y de los ángeles a la vez, no dirías demasiado, sino que glorificarías Mi Bondad, Mi Misericordia insondable, apenas en una pequeña parte”.

“¡Oh, Jesús mío! Tú Mismo pon las palabras en mi boca para que pueda adorarte dignamente”.

Hija Mía, quédate tranquila, haz lo que te digo. Tus pensamientos están unidos a Mis pensamientos, pues escribe lo que te venga a la cabeza. Tú eres la secretaria de Mi Misericordia; te he escogido para este cargo en esta y en la vida futura. Quiero que así sea, a pesar de todos los obstáculos que te pondrán. Has de saber que no cambiará lo que Me agrada” (Diario, 1605).

Sor Faustina también reflexiona sobre la misión que le encomienda el Señor: “¡Oh, Jesús mío! Cada uno de Tus santos refleja en sí una de Tus virtudes, yo deseo reflejar Tu Corazón Compasivo y lleno de Misericordia, deseo glorificarlo. Que Tu Misericordia, ¡oh Jesús!, quede impresa sobre mi corazón y mi alma como un sello y este será mi signo distintivo en esta vida y en la otra. Glorificar Tu Misericordia es la tarea exclusiva de mi vida” (Diario, 1242).

De hecho, sor Faustina logró una estrecha unión de su alma con Dios, aunque también sufrió la lucha espiritual en su camino hacia la perfección cristiana. El Señor le colmó de gracias extraordinarias: los dones de contemplación y de profundo conocimiento del misterio de la Divina Misericordia, revelaciones, visiones, la participación en la Pasión de Cristo, estigmas, así como los dones de bilocación, profecía, de leer en las almas humanas y de desposorios místicos.

Sobre su relación con Dios, sor Faustina destaca que “ni gracias, ni revelaciones, ni éxtasis, ni ningún otro don concedido al alma la hace perfecta, sino la comunión interior de mi alma con Dios. Estos dones son solamente un adorno del alma, pero no constituyen ni la sustancia ni la perfección. Mi santidad y perfección consisten en una estrecha unión de mi voluntad con la Voluntad de Dios. Dios nunca violenta nuestro libre albedrío. De nosotros depende si queremos recibir la Gracia de Dios o no; si vamos a colaborar con ella o la malgastamos” (Diario, 1107).

Además, sor Faustina se ofreció como víctima por los pecadores, experimentando diversos sufrimientos para, a través de ellos, salvar sus almas. En este sentido, anota en su Diario que “el sufrimiento es una gran gracia. A través del sufrimiento el alma se hace semejante al Salvador, el amor se cristaliza en el sufrimiento. Cuanto más grande es el sufrimiento, tanto más puro se hace el amor.” (Diario, 57).

En los últimos años de su vida, sor Faustina desarrolló una tuberculosis que le atacó los pulmones y el sistema digestivo, falleciendo el 5 de octubre de 1938, a los 33 años de edad. Dos días después, su cuerpo fue sepultado en el cementerio de la Comunidad, situado en el jardín de la Casa de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, en Cracovia-Lagiewniki.

Posteriormente, el 25 de noviembre de 1966, durante el proceso informativo abierto para su beatificación, los restos mortales de sor Faustina fueron trasladados a la capilla de la Congregación en Cracovia-Lagiewniki.

El 18 de abril de 1993, sor Faustina es beatificada por el papa Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro del Vaticano el primer domingo después de Pascua (día revelado por Nuestro Señor a sor Faustina como la Fiesta de la Misericordia).

Finalmente, el 30 de abril de 2000, la beata Faustina es canonizada por el papa Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro el primer domingo después de Pascua, convirtiéndose así en la primera santa en ser canonizada en el tercer milenio y en el Año Jubilar 2000.

El papa Juan Pablo II declaró el segundo domingo de Pascua como el Domingo de la Misericordia Divina en el mundo entero, instituyendo así la celebración de la Fiesta de la Divina Misericordia que Jesucristo había reclamado a sor Faustina.

Los primeros años de sor Faustina

Santa Faustina nació el 25 de agosto de 1905 en la aldea de Glogowiec (Polonia), en el seno de una familia de campesinos, en la que ella era la tercera de diez hermanos. Fue bautizada con el nombre de Elena Kowalska.

Tal y como ella misma relata en su Diario, sintió la llamada de Dios a una edad muy temprana: “Desde los siete años sentía la suprema llamada de Dios, la gracia de la vocación a la vida consagrada. A los siete años por primera vez oí la voz de Dios en mi alma, es decir, la invitación a una vida más perfecta. Sin embargo, no siempre obedecí la voz de la gracia. No encontré a nadie que me aclarase esas cosas” (Diario, 7).

En otro pasaje del Diario, anota lo siguiente: “¡Oh Jesús mío! Tú sabes que desde los años más tempranos deseaba ser una gran santa, es decir, deseaba amarte con un amor tan grande como ningún alma Te amó hasta ahora. Al principio estos eran mis deseos secretos, de los cuales sabía solo Jesús. Hoy no los alcanzo a contener en el corazón, desearía gritar al mundo entero: `amad a Dios, porque es Bueno y Su Misericordia es grande´” (Diario, 1372).

A los 18 años, sintió con fuerza la vocación religiosa, pidiendo permiso a sus padres para entrar en un convento, pero ellos se lo negaron. Sor Faustina explica que “después de esa negativa me entregué a las vanidades de la vida sin hacer caso alguno a la voz de la gracia, aunque mi alma en nada encontraba satisfacción. Las continuas llamadas de la gracia eran para mí un gran tormento, sin embargo intenté apagarlas con distracciones. Evitaba a Dios dentro de mí y con toda mi alma me inclinaba hacia las criaturas. Pero la Gracia Divina venció en mi alma” (Diario, 8).

Durante ese mismo año, tuvo una experiencia que marcó su vida. Fue invitada a una fiesta junto con su hermana Josefina, en la ciudad de Lodz:

Una vez, junto con una de mis hermanas fuimos a un baile. Cuando todos se divertían mucho, mi alma sufría tormentos interiores. En el momento en que empecé a bailar, de repente vi a Jesús junto a mí. A Jesús martirizado, despojado de Sus vestiduras, cubierto de heridas, diciéndome esas palabras: `¿Hasta cuándo Me harás sufrir, hasta cuándo Me engañarás?´. En aquel momento dejaron de sonar los alegres tonos de la música, desapareció de mis ojos la compañía en que me encontraba, nos quedamos Jesús y yo. Me senté junto a mi querida hermana, disimulando lo que ocurrió en mi alma con un dolor de cabeza. Un momento después abandoné discretamente a la compañía y a mi hermana y fui a la Catedral de San Estanislao Kostka. Estaba anocheciendo, había poca gente en la catedral. Sin hacer caso a lo que pasaba alrededor, me postré en cruz delante del Santísimo Sacramento, y pedí al Señor que se dignara hacerme conocer qué había de hacer en adelante” (Diario, 9).

Entonces oí esas palabras: `Ve inmediatamente a Varsovia, allí entrarás en un convento´. Me levanté de la oración, fui a casa y solucioné las cosas necesarias. Como pude, le confesé a mi hermana lo que había ocurrido en mi alma, le dije que me despidiera de mis padres, y con un solo vestido, sin nada más, llegué a Varsovia” (Diario, 10).

Cuando bajé del tren y vi que cada uno se fue por su camino, me entró miedo: ¿Qué hacer? ¿A dónde dirigirme si no conocía a nadie? Y dije a la Madre de Dios: `María, dirígeme, guíame´. Inmediatamente oí en el alma estas palabras: que saliera de la ciudad a una aldea donde pasaría una noche tranquila. Así lo hice y encontré todo tal y como la Madre de Dios me había dicho” (Diario, 11).

Al día siguiente, a primera hora regresé a la ciudad y entré en la primera iglesia que encontré y empecé a rezar para que siguiera revelándose en mí la Voluntad de Dios. Las Santas Misas seguían una tras otra. Durante una oí estas palabras: `Ve a hablar con este sacerdote y dile todo, y él te dirá lo que debes hacer en adelante´. Terminada la Santa Misa, fui a la sacristía y conté todo lo que había ocurrido en mi alma y pedí que me indicara en qué convento debía estar” (Diario, 12).

Al principio el sacerdote se sorprendió, pero me recomendó confiar mucho en que Dios lo arreglaría. Entretanto yo te mandaré a casa de una señora piadosa, donde tendrás alojamiento hasta que entres en un convento. Cuando me presenté en su casa, la señora me recibió con gran amabilidad. Empecé a buscar un convento, pero donde llamaba me despedían. El dolor traspasó mi corazón y dije al Señor: `ayúdame, no me dejes sola´. Por fin llamé a nuestra puerta” (Diario, 13).

“Cuando salió a mi encuentro la madre superiora, la actual madre general Micaela, tras una breve conversación, me ordenó ir al Dueño de la casa y preguntarle si me recibía. Enseguida comprendí que debía preguntar al Señor Jesús. Muy feliz fui a la capilla y pregunté a Jesús: `Dueño de esta casa, ¿me recibes? Una de las hermanas de esta casa me ha dicho que Te lo pregunte´”.

Enseguida oí esta voz: `Te recibo, estás en Mi Corazón´. Cuando regresé de la capilla, la madre superiora primero me preguntó: `Pues bien, ¿te ha recibido el Señor?´ Contesté que sí. `Si el Señor te ha recibido, yo también te recibo´ (Diario, 14).

Tal fue mi ingreso. Sin embargo, por varias razones, más de un año tuve que estar en el mundo, en casa de esta piadosa señora, pero no volví ya a mi casa. En aquella época tuve que luchar contra muchas dificultades, sin embargo Dios no me escatimaba en Su Gracia. Mi añoranza de Dios se hacía cada vez más grande” (Diario, 15).

Entonces, me dirigí a Dios con toda mi alma sedienta de Él. Eso fue durante la Octava de Corpus Christi. Dios llenó mi alma con la luz interior para que lo conociera más profundamente como el Bien y la Belleza supremos. Comprendí cuánto Dios me amaba. Es eterno Su Amor hacia mí. Eso fue durante las vísperas. Con las palabras sencillas que brotaban del corazón, hice a Dios el voto de castidad perpetua. A partir de aquel momento sentí una mayor intimidad con Dios, mi Esposo. En aquel momento hice una celdita en mi corazón donde siempre me encontraba con Jesús” (Diario, 16).

Por fin, llegó el momento cuando se abrió para mí la puerta del convento. Eso fue el primero de agosto, al anochecer, en vísperas de la fiesta de la Madre de Dios de los Ángeles. Me sentía sumamente feliz, me pareció que entré en la vida del Paraíso. De mi corazón brotó una sola oración, la de acción de gracias” (Diario, 17).

Elena Kowalska se refiere en este punto a que fue aceptada el 1 de agosto de 1925 en la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia en Varsovia.

Sin embargo, prosigue su relato contando lo siguiente: “tres semanas después vi que aquí había muy poco tiempo para la oración y que muchas otras cosas me empujaban interiormente a entrar en un convento de regla más estricta. Esta idea se clavó en mi alma, pero no había en ella la Voluntad de Dios. No obstante, la idea, es decir la tentación, se hacía cada vez más fuerte hasta que un día decidí hablar con la madre superiora y salir decididamente. Pero Dios guio las circunstancias de tal modo que no pude hablar con la madre superiora. Antes de acostarme, entré en una pequeña capilla y pedí a Jesús la luz en esta cuestión, pero no recibí nada en el alma, solo me llenó una extraña inquietud que no llegaba a comprender. A pesar de todo decidí que a la mañana siguiente, después de la Santa Misa, le comunicaría a la madre superiora mi decisión” (Diario, 18).

Volví a la celda, las hermanas estaban ya acostadas y la luz apagada. No sabía qué hacer conmigo. Me tiré al suelo y empecé a rezar con fervor para conocer la Voluntad de Dios. En todas partes había un silencio como en el tabernáculo. Después de un momento, en mi celda se hizo luz y en la cortina vi el rostro muy dolorido del Señor Jesús. Había llagas abiertas en todo el rostro y dos grandes lágrimas caían en la sobrecama. Sin saber lo que todo eso significaba, pregunté a Jesús: `Jesús, ¿quién te ha causado tanto dolor?´ Y Jesús contestó: `Tú Me vas a herir dolorosamente si sales de este convento. Te llamé aquí y no a otro lugar y te tengo preparadas muchas gracias´. Pedí perdón al Señor Jesús e inmediatamente cambié la decisión que había tomado.

Al día siguiente fue día de confesión. Conté todo lo que había ocurrido en mi alma, y el confesor me contestó que había en ello una clara Voluntad de Dios que debía quedarme en esta Congregación y que ni siquiera podía pensar en otro convento. A partir de aquel momento me siento siempre feliz y contenta” (Diario, 19).

El 30 de abril de 1926, recibirá el hábito y el nombre religioso de sor María Faustina.

Para concluir este post, os dejo una de las reflexiones que santa Faustina Kowalska escribe sobre la inmensidad de su misión, ya que es un auténtico alegato para que las almas tengan plena confianza en la Divina Misericordia de Jesucristo:

¡No te olvidaré, pobre Tierra!, aunque siento que me sumergiré inmediatamente toda en Dios, como en un océano de felicidad, eso no me impedirá volver a la Tierra y dar ánimo a las almas e invitarlas a confiar en la Divina Misericordia. Al contrario, esa inmersión en Dios me dará unas posibilidades ilimitadas de obrar” (Diario, 1582).