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Novena a Santa Faustina Kowalska

Novena a Santa Faustina Kowalska

El 5 de octubre se celebra la festividad de Santa Faustina Kowalska, la monja polaca a quien Jesucristo se le apareció entre 1931 y 1938 con la misión de transmitir a todo el mundo la infinita Misericordia, Bondad y Amor de Dios hacia el hombre.

Por expreso mandato de Nuestro Señor, Sor Faustina escribió el Diario, la Divina Misericordia en mi alma, donde transcribió el testimonio directo de Jesús sobre las 5 nuevas formas de culto a la Divina Misericordia: la Imagen de Jesús Misericordioso, la Hora de la Misericordia, la oración de la Coronilla, la Fiesta de la Divina Misericordia y la Difusión del culto a la Divina Misericordia.

Considerada como un apóstol de la Divina Misericordia, la Beata Faustina fue canonizada por el Papa Juan Pablo II el 30 de abril de 2000, convirtiéndose así en la primera santa en ser canonizada en el tercer milenio y en el año jubilar 2000.

El post de hoy está dedicado a la Novena a Santa Faustina Kowalska, que es una oración especial para pedir su intercesión. Se tiene que rezar durante los 9 días previos a su festividad, en concreto, entre el 26 de septiembre y el 4 de octubre. A continuación, os dejo el texto íntegro para cada día de la novena.

PRIMER DÍA

La señal de la Santa Cruz

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración a Santa Faustina

¡Oh Jesús, que hiciste de Santa Faustina una gran devota de tu infinita Misericordia, concédeme por su intercesión, si fuera esto conforme a tu santísima voluntad, la gracia de (pedir gracia) que te pido! Yo, pecador, no soy digno de tu Misericordia, pero dígnate mirar el espíritu de entrega y sacrificio de Sor Faustina y recompensa sus virtudes atendiendo a las súplicas que a través de ella te presento confiando en Ti.

Lectura del primer día

Mientras oraba oí estas palabras: ‘Hija Mía, que tu corazón se llene de gozo. Yo, el Señor, estoy contigo, no tengas miedo de nada, estás en Mi Corazón’. En aquel momento conocí la gran Majestad de Dios y comprendí que nada puede compararse con un solo acto de conocimiento de Dios. Toda grandeza externa desaparece como polvo frente a un solo acto del conocimiento más profundo de Dios” (Diario, 1133).

Oración para pedir su intercesión

Santa María Faustina, tú nos dijiste que tu misión continuaría después de tu muerte y que no nos olvidarías. Nuestro Señor te concedió un gran privilegio cuando te dijo que distribuyeras las gracias como tú quisieras, a quien tú quisieras y cuando tú quisieras. Confiando en esta promesa, te pido tu intercesión por las gracias que necesito…

(Se hace la petición).

Ayúdame, sobre todas las cosas, a confiar en Jesús como tú lo hiciste y así glorificar su Misericordia a cada instante de mi vida. Amén.

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se repite tres veces: Santa María Faustina, ruega por nosotros.

Oración de Santa Faustina por los pecadores (Diario, 72)

Jesús, Verdad eterna, vida nuestra, te suplico e imploro tu Misericordia para los pobres pecadores. ¡Oh Sacratísimo Corazón, Fuente de Misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana! Te pido luz para los pobres pecadores.

¡Oh Jesús, recuerda tu amarga Pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan preciosa, santísima sangre tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de tu sangre, me regocijo en su inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores!

Aunque el pecado es un abismo de maldad e ingratitud, el precio pagado por nosotros jamás podrá ser igualado. Por lo tanto, haz que cada alma confíe en la Pasión del Señor y que ponga su esperanza en su Misericordia. Dios no le negará su Misericordia a nadie. El Cielo y la Tierra podrán cambiar, pero jamás se agotará la Misericordia de Dios.

¡Oh, qué alegría arde en mi corazón, cuando contemplo tu Bondad inconcebible, oh Jesús mío! Deseo traer a todos los pecadores a tus pies para que glorifiquen tu Misericordia por los siglos de los siglos”.

Oración final (Diario, 84)

Se repite tres veces la siguiente oración compuesta por Santa Faustina:

Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío”.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

SEGUNDO DÍA

La señal de la Santa Cruz

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración a Santa Faustina

¡Oh Jesús, que hiciste de Santa Faustina una gran devota de tu infinita Misericordia, concédeme por su intercesión, si fuera esto conforme a tu santísima voluntad, la gracia de (pedir gracia) que te pido! Yo, pecador, no soy digno de tu Misericordia, pero dígnate mirar el espíritu de entrega y sacrificio de Sor Faustina y recompensa sus virtudes atendiendo a las súplicas que a través de ella te presento confiando en Ti.

Lectura del segundo día

Paso cada momento libre a los pies de Dios escondido. Él es mi Maestro, le pregunto por todo, con Él hablo de todo, de allí saco fuerza y luz, allí aprendo todo, de allí me llegan las luces sobre el modo de comportarme con el prójimo. Desde el momento en que salí del noviciado, me encerré en el tabernáculo con Jesús, mi Maestro. Él Mismo me atrajo a este fuego de amor vivo, alrededor del cual se concentra todo” (Diario, 704).

Oración para pedir su intercesión

Santa María Faustina, tú nos dijiste que tu misión continuaría después de tu muerte y que no nos olvidarías. Nuestro Señor te concedió un gran privilegio cuando te dijo que distribuyeras las gracias como tú quisieras, a quien tú quisieras y cuando tú quisieras. Confiando en esta promesa, te pido tu intercesión por las gracias que necesito…

(Se hace la petición).

Ayúdame, sobre todas las cosas, a confiar en Jesús como tú lo hiciste y así glorificar su Misericordia a cada instante de mi vida. Amén.

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se repite tres veces: Santa María Faustina, ruega por nosotros.

Oración de Santa Faustina por los pecadores (Diario, 72)

Jesús, Verdad eterna, vida nuestra, te suplico e imploro tu Misericordia para los pobres pecadores. ¡Oh Sacratísimo Corazón, Fuente de Misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana! Te pido luz para los pobres pecadores.

¡Oh Jesús, recuerda tu amarga Pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan preciosa, santísima sangre tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de tu sangre, me regocijo en su inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores!

Aunque el pecado es un abismo de maldad e ingratitud, el precio pagado por nosotros jamás podrá ser igualado. Por lo tanto, haz que cada alma confíe en la Pasión del Señor y que ponga su esperanza en su Misericordia. Dios no le negará su Misericordia a nadie. El Cielo y la Tierra podrán cambiar, pero jamás se agotará la Misericordia de Dios.

¡Oh, qué alegría arde en mi corazón, cuando contemplo tu Bondad inconcebible, oh Jesús mío! Deseo traer a todos los pecadores a tus pies para que glorifiquen tu Misericordia por los siglos de los siglos”.

Oración final (Diario, 84)

Se repite tres veces la siguiente oración compuesta por Santa Faustina:

¡Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío!”

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

TERCER DÍA

La señal de la Santa Cruz

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración a Santa Faustina

¡Oh Jesús, que hiciste de Santa Faustina una gran devota de tu infinita Misericordia, concédeme por su intercesión, si fuera esto conforme a tu santísima voluntad, la gracia de (pedir gracia) que te pido! Yo, pecador, no soy digno de tu Misericordia, pero dígnate mirar el espíritu de entrega y sacrificio de Sor Faustina y recompensa sus virtudes atendiendo a las súplicas que a través de ella te presento confiando en Ti.

Lectura del tercer día

Al anochecer, estando en mi celda, vi al Señor Jesús vestido con una túnica blanca. Tenía una mano levantada para bendecir y con la otra tocaba la túnica sobre el pecho. De la abertura de la túnica en el pecho, salían dos grandes rayos: uno rojo y otro pálido. (…) Después de un momento, Jesús me dijo: ‘Pinta una imagen según el modelo que ves, y firma: Jesús, en Ti confío’” (Diario, 47).

Oración para pedir su intercesión

Santa María Faustina, tú nos dijiste que tu misión continuaría después de tu muerte y que no nos olvidarías. Nuestro Señor te concedió un gran privilegio cuando te dijo que distribuyeras las gracias como tú quisieras, a quien tú quisieras y cuando tú quisieras. Confiando en esta promesa, te pido tu intercesión por las gracias que necesito…

(Se hace la petición).

Ayúdame, sobre todas las cosas, a confiar en Jesús como tú lo hiciste y así glorificar su Misericordia a cada instante de mi vida. Amén.

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se repite tres veces: Santa María Faustina, ruega por nosotros.

Oración de Santa Faustina por los pecadores (Diario, 72)

Jesús, Verdad eterna, vida nuestra, te suplico e imploro tu Misericordia para los pobres pecadores. ¡Oh Sacratísimo Corazón, Fuente de Misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana! Te pido luz para los pobres pecadores.

¡Oh Jesús, recuerda tu amarga Pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan preciosa, santísima sangre tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de tu sangre, me regocijo en su inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores!

Aunque el pecado es un abismo de maldad e ingratitud, el precio pagado por nosotros jamás podrá ser igualado. Por lo tanto, haz que cada alma confíe en la Pasión del Señor y que ponga su esperanza en su Misericordia. Dios no le negará su Misericordia a nadie. El Cielo y la Tierra podrán cambiar, pero jamás se agotará la Misericordia de Dios.

¡Oh, qué alegría arde en mi corazón, cuando contemplo tu Bondad inconcebible, oh Jesús mío! Deseo traer a todos los pecadores a tus pies para que glorifiquen tu Misericordia por los siglos de los siglos”.

Oración final (Diario, 84)

Se repite tres veces la siguiente oración compuesta por Santa Faustina:

Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío”.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

CUARTO DÍA

La señal de la Santa Cruz

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración a Santa Faustina

¡Oh Jesús, que hiciste de Santa Faustina una gran devota de tu infinita Misericordia, concédeme por su intercesión, si fuera esto conforme a tu santísima voluntad, la gracia de (pedir gracia) que te pido! Yo, pecador, no soy digno de tu Misericordia, pero dígnate mirar el espíritu de entrega y sacrificio de Sor Faustina y recompensa sus virtudes atendiendo a las súplicas que a través de ella te presento confiando en Ti.

Lectura del cuarto día

Jesús dijo a Santa Faustina: “Sé misericordiosa con los demás como Yo soy misericordioso contigo y cuando adviertas que tus fuerzas se debilitan, ven a la Fuente de la Misericordia y fortalece tu alma, y no pararás en el camino” (Diario, 1486).

Oración para pedir su intercesión

Santa María Faustina, tú nos dijiste que tu misión continuaría después de tu muerte y que no nos olvidarías. Nuestro Señor te concedió un gran privilegio cuando te dijo que distribuyeras las gracias como tú quisieras, a quien tú quisieras y cuando tú quisieras. Confiando en esta promesa, te pido tu intercesión por las gracias que necesito…

(Se hace la petición).

Ayúdame, sobre todas las cosas, a confiar en Jesús como tú lo hiciste y así glorificar su Misericordia a cada instante de mi vida. Amén.

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se repite tres veces: Santa María Faustina, ruega por nosotros.

Oración de Santa Faustina por los pecadores (Diario, 72)

Jesús, Verdad eterna, vida nuestra, te suplico e imploro tu Misericordia para los pobres pecadores. ¡Oh Sacratísimo Corazón, Fuente de Misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana! Te pido luz para los pobres pecadores.

¡Oh Jesús, recuerda tu amarga Pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan preciosa, santísima sangre tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de tu sangre, me regocijo en su inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores!

Aunque el pecado es un abismo de maldad e ingratitud, el precio pagado por nosotros jamás podrá ser igualado. Por lo tanto, haz que cada alma confíe en la Pasión del Señor y que ponga su esperanza en su Misericordia. Dios no le negará su Misericordia a nadie. El Cielo y la Tierra podrán cambiar, pero jamás se agotará la Misericordia de Dios.

¡Oh, qué alegría arde en mi corazón, cuando contemplo tu Bondad inconcebible, oh Jesús mío! Deseo traer a todos los pecadores a tus pies para que glorifiquen tu Misericordia por los siglos de los siglos”.

Oración final (Diario, 84)

Se repite tres veces la siguiente oración compuesta por Santa Faustina:

Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío”.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

QUINTO DÍA

La señal de la Santa Cruz

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración a Santa Faustina

¡Oh Jesús, que hiciste de Santa Faustina una gran devota de tu infinita Misericordia, concédeme por su intercesión, si fuera esto conforme a tu santísima voluntad, la gracia de (pedir gracia) que te pido! Yo, pecador, no soy digno de tu Misericordia, pero dígnate mirar el espíritu de entrega y sacrificio de Sor Faustina y recompensa sus virtudes atendiendo a las súplicas que a través de ella te presento confiando en Ti.

Lectura del quinto día

Nada confunde ni asusta a un alma humilde. He dirigido mi vuelo hacia el ardor mismo del sol y nada logrará bajármelo. El amor no se deja encarcelar, es libre como una reina, el amor llega hasta Dios” (Diario, 450).

Oración para pedir su intercesión

Santa María Faustina, tú nos dijiste que tu misión continuaría después de tu muerte y que no nos olvidarías. Nuestro Señor te concedió un gran privilegio cuando te dijo que distribuyeras las gracias como tú quisieras, a quien tú quisieras y cuando tú quisieras. Confiando en esta promesa, te pido tu intercesión por las gracias que necesito…

(Se hace la petición).

Ayúdame, sobre todas las cosas, a confiar en Jesús como tú lo hiciste y así glorificar su Misericordia a cada instante de mi vida. Amén.

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se repite tres veces: Santa María Faustina, ruega por nosotros.

Oración de Santa Faustina por los pecadores (Diario, 72)

Jesús, Verdad eterna, vida nuestra, te suplico e imploro tu Misericordia para los pobres pecadores. ¡Oh Sacratísimo Corazón, Fuente de Misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana! Te pido luz para los pobres pecadores.

¡Oh Jesús, recuerda tu amarga Pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan preciosa, santísima sangre tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de tu sangre, me regocijo en su inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores!

Aunque el pecado es un abismo de maldad e ingratitud, el precio pagado por nosotros jamás podrá ser igualado. Por lo tanto, haz que cada alma confíe en la Pasión del Señor y que ponga su esperanza en su Misericordia. Dios no le negará su Misericordia a nadie. El Cielo y la Tierra podrán cambiar, pero jamás se agotará la Misericordia de Dios.

¡Oh, qué alegría arde en mi corazón, cuando contemplo tu Bondad inconcebible, oh Jesús mío! Deseo traer a todos los pecadores a tus pies para que glorifiquen tu Misericordia por los siglos de los siglos”.

Oración final (Diario, 84)

Se repite tres veces la siguiente oración compuesta por Santa Faustina:

Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío”.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

SEXTO DÍA

La señal de la Santa Cruz

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración a Santa Faustina

¡Oh Jesús, que hiciste de Santa Faustina una gran devota de tu infinita Misericordia, concédeme por su intercesión, si fuera esto conforme a tu santísima voluntad, la gracia de (pedir gracia) que te pido! Yo, pecador, no soy digno de tu Misericordia, pero dígnate mirar el espíritu de entrega y sacrificio de Sor Faustina y recompensa sus virtudes atendiendo a las súplicas que a través de ella te presento confiando en Ti.

Lectura del sexto día

Ayúdame, ¡oh Señor!, a que mis ojos sean misericordiosos, para que yo jamás recele o juzgue según las apariencias, sino que busque lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a ayudarla. Ayúdame a que mis oídos sean misericordiosos para que tome en cuenta las necesidades de mi prójimo y no sea indiferente a sus penas y gemidos. Ayúdame, ¡oh Señor!, a que mi lengua sea misericordiosa para que jamás hable negativamente de mis prójimos sino que tenga una palabra de consuelo y perdón para todos” (Diario, 163).

Oración para pedir su intercesión

Santa María Faustina, tú nos dijiste que tu misión continuaría después de tu muerte y que no nos olvidarías. Nuestro Señor te concedió un gran privilegio cuando te dijo que distribuyeras las gracias como tú quisieras, a quien tú quisieras y cuando tú quisieras. Confiando en esta promesa, te pido tu intercesión por las gracias que necesito…

(Se hace la petición).

Ayúdame, sobre todas las cosas, a confiar en Jesús como tú lo hiciste y así glorificar su Misericordia a cada instante de mi vida. Amén.

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se repite tres veces: Santa María Faustina, ruega por nosotros.

Oración de Santa Faustina por los pecadores (Diario, 72)

Jesús, Verdad eterna, vida nuestra, te suplico e imploro tu Misericordia para los pobres pecadores. ¡Oh Sacratísimo Corazón, Fuente de Misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana! Te pido luz para los pobres pecadores.

¡Oh Jesús, recuerda tu amarga Pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan preciosa, santísima sangre tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de tu sangre, me regocijo en su inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores!

Aunque el pecado es un abismo de maldad e ingratitud, el precio pagado por nosotros jamás podrá ser igualado. Por lo tanto, haz que cada alma confíe en la Pasión del Señor y que ponga su esperanza en su Misericordia. Dios no le negará su Misericordia a nadie. El Cielo y la Tierra podrán cambiar, pero jamás se agotará la Misericordia de Dios.

¡Oh, qué alegría arde en mi corazón, cuando contemplo tu Bondad inconcebible, oh Jesús mío! Deseo traer a todos los pecadores a tus pies para que glorifiquen tu Misericordia por los siglos de los siglos”.

Oración final (Diario, 84)

Se repite tres veces la siguiente oración compuesta por Santa Faustina:

Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío”.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

SÉPTIMO DÍA

La señal de la Santa Cruz

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración a Santa Faustina

¡Oh Jesús, que hiciste de Santa Faustina una gran devota de tu infinita Misericordia, concédeme por su intercesión, si fuera esto conforme a tu santísima voluntad, la gracia de (pedir gracia) que te pido! Yo, pecador, no soy digno de tu Misericordia, pero dígnate mirar el espíritu de entrega y sacrificio de Sor Faustina y recompensa sus virtudes atendiendo a las súplicas que a través de ella te presento confiando en Ti.

Lectura del séptimo día

El Señor dijo a Santa Faustina: “Toma tantos tesoros de mi Corazón cuantos puedes llevar… No tomes estas gracias solamente para ti, sino también para el prójimo, es decir, invita a las almas con las cuales estás en contacto a confiar en mi Misericordia infinita. ¡Oh, cuánto amo a las almas que se me han confiado totalmente, haré todo por ellas!” (Diario, 294).

Oración para pedir su intercesión

Santa María Faustina, tú nos dijiste que tu misión continuaría después de tu muerte y que no nos olvidarías. Nuestro Señor te concedió un gran privilegio cuando te dijo que distribuyeras las gracias como tú quisieras, a quien tú quisieras y cuando tú quisieras. Confiando en esta promesa, te pido tu intercesión por las gracias que necesito…

(Se hace la petición).

Ayúdame, sobre todas las cosas, a confiar en Jesús como tú lo hiciste y así glorificar su Misericordia a cada instante de mi vida. Amén.

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se repite tres veces: Santa María Faustina, ruega por nosotros.

Oración de Santa Faustina por los pecadores (Diario, 72)

Jesús, Verdad eterna, vida nuestra, te suplico e imploro tu Misericordia para los pobres pecadores. ¡Oh Sacratísimo Corazón, Fuente de Misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana! Te pido luz para los pobres pecadores.

¡Oh Jesús, recuerda tu amarga Pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan preciosa, santísima sangre tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de tu sangre, me regocijo en su inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores!

Aunque el pecado es un abismo de maldad e ingratitud, el precio pagado por nosotros jamás podrá ser igualado. Por lo tanto, haz que cada alma confíe en la Pasión del Señor y que ponga su esperanza en su Misericordia. Dios no le negará su Misericordia a nadie. El Cielo y la Tierra podrán cambiar, pero jamás se agotará la Misericordia de Dios.

¡Oh, qué alegría arde en mi corazón, cuando contemplo tu Bondad inconcebible, oh Jesús mío! Deseo traer a todos los pecadores a tus pies para que glorifiquen tu Misericordia por los siglos de los siglos”.

Oración final (Diario, 84)

Se repite tres veces la siguiente oración compuesta por Santa Faustina:

Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío”.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

OCTAVO DÍA

La señal de la Santa Cruz

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración a Santa Faustina

¡Oh Jesús, que hiciste de Santa Faustina una gran devota de tu infinita Misericordia, concédeme por su intercesión, si fuera esto conforme a tu santísima voluntad, la gracia de (pedir gracia) que te pido! Yo, pecador, no soy digno de tu Misericordia, pero dígnate mirar el espíritu de entrega y sacrificio de Sor Faustina y recompensa sus virtudes atendiendo a las súplicas que a través de ella te presento confiando en Ti.

Lectura del octavo día

¡Oh Jesús mío!, cada uno de tus santos refleja en sí una de tus virtudes, yo deseo reflejar tu Corazón compasivo y lleno de Misericordia… Que tu Misericordia, ¡oh Jesús!, quede impresa sobre mi corazón y mi alma como un sello y este será mi signo distintivo en esta vida y en la otra” (Diario, 1242).

Oración para pedir su intercesión

Santa María Faustina, tú nos dijiste que tu misión continuaría después de tu muerte y que no nos olvidarías. Nuestro Señor te concedió un gran privilegio cuando te dijo que distribuyeras las gracias como tú quisieras, a quien tú quisieras y cuando tú quisieras. Confiando en esta promesa, te pido tu intercesión por las gracias que necesito…

(Se hace la petición).

Ayúdame, sobre todas las cosas, a confiar en Jesús como tú lo hiciste y así glorificar su Misericordia a cada instante de mi vida. Amén.

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se repite tres veces: Santa María Faustina, ruega por nosotros.

Oración de Santa Faustina por los pecadores (Diario, 72)

Jesús, Verdad eterna, vida nuestra, te suplico e imploro tu Misericordia para los pobres pecadores. ¡Oh Sacratísimo Corazón, Fuente de Misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana! Te pido luz para los pobres pecadores.

¡Oh Jesús, recuerda tu amarga Pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan preciosa, santísima sangre tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de tu sangre, me regocijo en su inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores!

Aunque el pecado es un abismo de maldad e ingratitud, el precio pagado por nosotros jamás podrá ser igualado. Por lo tanto, haz que cada alma confíe en la Pasión del Señor y que ponga su esperanza en su Misericordia. Dios no le negará su Misericordia a nadie. El Cielo y la Tierra podrán cambiar, pero jamás se agotará la Misericordia de Dios.

¡Oh, qué alegría arde en mi corazón, cuando contemplo tu Bondad inconcebible, oh Jesús mío! Deseo traer a todos los pecadores a tus pies para que glorifiquen tu Misericordia por los siglos de los siglos”.

Oración final (Diario, 84)

Se repite tres veces la siguiente oración compuesta por Santa Faustina:

Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío”.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

NOVENO DÍA

La señal de la Santa Cruz

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración a Santa Faustina

¡Oh Jesús, que hiciste de Santa Faustina una gran devota de tu infinita Misericordia, concédeme por su intercesión, si fuera esto conforme a tu santísima voluntad, la gracia de (pedir gracia) que te pido! Yo, pecador, no soy digno de tu Misericordia, pero dígnate mirar el espíritu de entrega y sacrificio de Sor Faustina y recompensa sus virtudes atendiendo a las súplicas que a través de ella te presento confiando en Ti.

Lectura del noveno día

Dios es muy generoso y no rehúsa a nadie su gracia, da más de lo que nosotros le pedimos. La fidelidad en el cumplimiento de las inspiraciones del Espíritu Santo es el camino más corto” (Diario, 291).

Oración para pedir su intercesión

Santa María Faustina, tú nos dijiste que tu misión continuaría después de tu muerte y que no nos olvidarías. Nuestro Señor te concedió un gran privilegio cuando te dijo que distribuyeras las gracias como tú quisieras, a quien tú quisieras y cuando tú quisieras. Confiando en esta promesa, te pido tu intercesión por las gracias que necesito…

(Se hace la petición).

Ayúdame, sobre todas las cosas, a confiar en Jesús como tú lo hiciste y así glorificar su Misericordia a cada instante de mi vida. Amén.

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se repite tres veces: Santa María Faustina, ruega por nosotros.

Oración de Santa Faustina por los pecadores (Diario, 72)

Jesús, Verdad eterna, vida nuestra, te suplico e imploro tu Misericordia para los pobres pecadores. ¡Oh Sacratísimo Corazón, Fuente de Misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana! Te pido luz para los pobres pecadores.

¡Oh Jesús, recuerda tu amarga Pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan preciosa, santísima sangre tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de tu sangre, me regocijo en su inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores!

Aunque el pecado es un abismo de maldad e ingratitud, el precio pagado por nosotros jamás podrá ser igualado. Por lo tanto, haz que cada alma confíe en la Pasión del Señor y que ponga su esperanza en su Misericordia. Dios no le negará su Misericordia a nadie. El Cielo y la Tierra podrán cambiar, pero jamás se agotará la Misericordia de Dios.

¡Oh, qué alegría arde en mi corazón, cuando contemplo tu Bondad inconcebible, oh Jesús mío! Deseo traer a todos los pecadores a tus pies para que glorifiquen tu Misericordia por los siglos de los siglos”.

Oración final (Diario, 84)

Se repite tres veces la siguiente oración compuesta por Santa Faustina:

Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío”.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Conversación con Jesús de la Misericordia durante 30 días

Conversación con Jesús de la Misericordia durante 30 días

Mi Jesús, en Ti deposité toda mi confianza, Tú sabes de todo, Padre y Señor del Universo, eres el Rey de Reyes, Tú que hiciste al paralítico andar, al muerto vivir y al leproso sanar.

Tú que conoces mis angustias y ves mis lágrimas, bien sabes Divino Amigo cómo preciso alcanzar de Ti esta gracia:

(Pedir la gracia).

Haz, Divino Jesús, que antes de que termine esta conversación que tendré contigo durante 30 días, yo pueda alcanzar esta gracia que te pido con mucha fe y esperanza.

Mi conversación contigo, Divino Maestro, me da ánimo y alegría para vivir, solo de Ti espero con fe y esperanza:

(Pedir la gracia con fe).

Con gratitud mandaré a imprimir mil oraciones para que otros precisen de Ti, aprendan a tener confianza en tu Misericordia. Dejaré las oraciones en las iglesias para que sean divulgadas.

Ilumina mis pasos, así como el sol ilumina cada mañana el amanecer y testifica nuestra conversación.

Jesucristo, tengo confianza en Ti y cada día más aumenta mi fe en Ti.

XII Encuentro y II Congreso Nacional de la Divina Misericordia

XII Encuentro y II Congreso Nacional de la Divina Misericordia

Hoy quiero informaros de la próxima celebración del XII Encuentro y II Congreso Nacional de la Divina Misericordia, que tendrá lugar en Albacete (España), del 18 al 20 de octubre. Está organizado por los Movimientos de Apostolado de la Divina Misericordia en España y se dirige al público en general. El programa incluye diversos actos para profundizar en el conocimiento y culto de la devoción a la Divina Misericordia de Jesucristo.

Para participar, hay que inscribirse previamente, rellenando una ficha de datos, que podéis enviar por correo postal, email o whatsapp, adjuntando el resguardo del ingreso bancario de 25 euros por inscripción. Si también queréis participar en la comida fraterna del último día, que es opcional, tenéis que añadir el coste de otros 25 € en el ingreso. Las plazas son limitadas, así que desde la organización se recomienda no dejarlo para el último momento.

Al final de este post, os dejo el enlace al Programa, donde podéis encontrar los datos bancarios de inscripción e incluso información sobre diversos alojamientos. Asimismo, hay varios datos de contacto para ampliar información.

Programa

El viernes 18 de octubre, se inicia el programa a las 18:00 horas, con la acogida y recogida de materiales en la Parroquia de San José (calle Tinte, 32), donde a las 18h:30, Javier Jauset, consiliario de la Divina Misericordia en Lérida, pronunciará la plática espiritual “Misericordiosos en la palabra”. A las 19h:15, se rezará la oración de la Coronilla de la Divina Misericordia, y a las 19h:30, el obispo de Albacete, Ángel Fernández, celebrará la Eucaristía inicial.

Posteriormente, a las 22h:30, el Grupo Symbolum Ad Fidem Per Artem representará en la Catedral de Albacete el Auto “Regina Coeli, Mater Misericordiae”.

El programa del sábado 19 de octubre comienza a las 09h:30, con la procesión “Via Misericordiae”.

A las 11h:00, tendrá lugar la oración y presentación del Congreso en el Auditorio Municipal de Albacete (plaza de la Catedral, s/n), por Francisco José Sevilla, secretario del II Congreso Nacional.

A las 11h:30, las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia del Santuario de la Divina Misericordia de Cracovia (Polonia) pronunciarán la conferencia “La confianza en la espiritualidad de la Divina Misericordia”.

A las 13h:00, tendrá lugar la celebración de la Eucaristía en la Catedral de Albacete, por el cardenal arcipreste de la Basílica Santa María la Mayor de Roma, Stanislaw Rylko.

El Auditorio Municipal acoge a las 16h:30 el rezo de la oración de la Coronilla y, además, cuatro personas aportarán sus propios testimonios sobre la misericordia. A las 19h:00, el cardenal Stanislaw Rylko pronunciará la conferencia “San Juan Pablo II, apóstol de la Divina Misericordia”.

Los actos del sábado se cierran a las 22h:30 con una vigilia de oración en la Catedral, a cargo del obispo emérito de Albacete, Ciriaco Benavente.

La jornada del domingo 20 de octubre arranca a las 09h:30 en el Auditorio Municipal, con los Laudes y la conferencia “La confesión: lugar de encuentro con la Divina Misericordia”, pronunciada por el P. Patrice Chocholski, rector del Santuario San Juan María Vianney de Ars (Francia) y secretario de Congresos Internacionales de la Misericordia.

A las 11h:30, se procederá al rezo de la Coronilla. A continuación, el P. Martín Ignacio Esguerra, del Oficial Pontificio Consejo Vaticano para la Nueva Evangelización, dará la conferencia “La misericordia en la Nueva Evangelización”.

A las 13h:00, se celebrará la Eucaristía de clausura en la Catedral de Albacete, a cargo de Ricardo Blázquez, cardenal arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, que pronunciará la homilía “La misericordia nace del corazón de Cristo”.

Finalmente, el XII Encuentro y II Congreso Nacional de la Divina Misericordia se clausurará a las 14h:30 con una comida fraterna, para la que se requiere la previa inscripción de los asistentes, mediante el ingreso de 25 euros en una cuenta bancaria.

Para más información

Programa del XII Encuentro y II Congreso Nacional de la Divina Misericordia “Es el tiempo de la misericordia”

Página web: https://divinamisericordia.es

Ficha de inscripción: https://www.facebook.com/495280774009012/posts/1178118005725282?s=100000414287730&sfns=mo

Correo postal: Movimientos de Apostolado de la Divina Misericordia en España. Secretaría del Congreso. Calle Salamanca, 10. CP: 02001 Albacete (España)

Correo electrónico: secretariageneral@divinamisericordia.es

WhatsApp: 609669882

La Parroquia de San Sebastián en Madrid, lugar de culto de la Imagen de la Divina Misericordia

La Parroquia de San Sebastián en Madrid, lugar de culto de la Imagen de la Divina Misericordia

La ciudad de Madrid cuenta con un lugar de culto a la Divina Misericordia en la capilla del Santísimo Sacramento de la Parroquia de San Sebastián, situada en la calle Atocha 39, donde diariamente se celebra Eucaristía.

El 27 de abril se produjo aquí la bendición y entronización de la Imagen de la Divina Misericordia en una Eucaristía solemne presidida por el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro Sierra, coincidiendo con el sábado de la octava de Pascua y víspera de la Fiesta de la Divina Misericordia.

Desde entonces, esta imagen puede ser venerada por los fieles todos los días de 9:30 a 13:00 horas y de 18:00 a 20:30 horas. Además, los viernes se da culto a la Divina Misericordia con la exposición del Santísimo Sacramento, desde las 12:30 hasta las 14:45 horas, cuando se canta la Hora Nona, y a las tres de la tarde, que es la Hora de la Misericordia, se reza la oración de la Coronilla de la Divina Misericordia.

El lienzo ha sido realizado por el sacerdote Ricardo García González, vicario parroquial de San Sebastián, y es una copia fiel del original pintado por Eugenio Kazimirowski, quien siguió las indicaciones que le dio Sor Faustina Kowalska, a quien Jesucristo le reveló la devoción a la Divina Misericordia. La pintura original fue terminada en junio de 1934 y actualmente es venerada en el Santuario de la Divina Misericordia en Vilna (Lituania).

La imagen representa a Jesús exactamente como fue visto por Santa Faustina el 22 de febrero de 1931 en su celda del convento de Plock (Polonia). En ella, Jesús aparece vestido con una túnica blanca, mantiene su mano derecha levantada para bendecir a quienes le miran. De su corazón manan dos rayos de color blanco y rojo.

Las promesas de la veneración de la Imagen de la Divina Misericordia

Santa Faustina Kowalska recoge en su Diario, la Divina Misericordia en mi alma las promesas que Jesucristo le transmitió para quienes veneren la Imagen de la Divina Misericordia. A continuación, os dejo las palabras de Jesús remarcadas en negrita, junto con el numeral del Diario donde podéis encontrarlas:

Prometo que el alma que venera esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la Tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte. Yo Mismo la defenderé como Mi gloria” (Diario, 48).

Los dos rayos significan la Sangre y el Agua. El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas. Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de Mi misericordia cuando Mi Corazón agonizante fue abierto en la Cruz por la lanza. Estos rayos protegen a las almas de la indignación de Mi Padre. Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, porque no le alcanzará la justa mano de Dios” (Diario, 299).

La humanidad no conseguirá la paz hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia” (Diario, 300).

A través de esta imagen concederé muchas gracias a las almas; ella ha de recordar a los hombres las exigencias de Mi misericordia, porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil” (Diario, 742).

Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir a la Fuente de la
Misericordia para recoger gracias. Ese recipiente es esta imagen con la firma: Jesús, en Ti confío” (Diario, 327).

Por medio de esta imagen colmaré a las almas con muchas gracias, por eso, que
cada alma tenga acceso a ella” (Diario, 570).

El domingo 28 de abril se celebra la Fiesta de la Divina Misericordia

El próximo domingo 28 de abril se celebra la Fiesta de la Divina Misericordia, que el propio Jesucristo ordenó celebrar en el mundo entero el primer domingo tras la Pascua de Resurrección, tal y como le transmitió a Sor Faustina Kowalska en 1931.

El testimonio de Jesús fue recogido por Sor Faustina en el Diario, la Divina Misericordia en mi alma. A lo largo de este post, os he remarcado en negrita las palabras de Jesús, indicando también el numeral exacto del Diario donde podéis leerlas.

La Fiesta de la Divina Misericordia tiene el rango más alto de entre todas las formas de culto a la Divina Misericordia, debido a la magnitud de las promesas que Jesús reveló a Sor Faustina.

Su celebración está vinculada a la devoción de la imagen de la Divina Misericordia, ya que ese día, según el mandato del propio Jesucristo, la imagen de Jesús Misericordioso que le había ordenado pintar ha de estar expuesta en todas las iglesias, para que el mundo entero conozca la infinita Misericordia de Dios hacia el hombre, al que ama sin límites, deseando su salvación eterna. Por ello, Jesús quiere que los pecadores se acerquen a Él sin miedo, con plena confianza en su infinita Misericordia.

Cuando Sor Faustina le pregunta a Jesús el motivo por el que desea que se celebre la Fiesta de la Divina Misericordia, el Señor le responde lo siguiente: “¿Quién, de entre la gente, sabe de ella? Nadie. Y hasta aquellos que han de proclamarla y enseñar a la gente esta misericordia, muchas veces ellos mismos no lo saben; por eso quiero que la imagen sea bendecida solemnemente el primer domingo después de Pascua y que se la venere públicamente para que cada alma pueda saber de ella” (Diario, 341).

Hija Mía, di que esta Fiesta ha brotado de las entrañas de Mi misericordia para el consuelo del mundo entero” (Diario, 1517).

Las promesas de Jesús

En los siguientes numerales del Diario quedan recogidas las promesas de Jesús para quienes celebren la Fiesta de la Divina Misericordia según sus indicaciones.

Hija Mía, habla al mundo entero de la inconcebible misericordia Mía. Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores. Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mi misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. En ese día están abiertas todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias. Que ningún alma tema acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata. Mi misericordia es tan grande que en toda la eternidad no la penetrará ningún intelecto humano ni angélico. Todo lo que existe ha salido de las entrañas de Mi misericordia. Cada alma respecto a mí, por toda la eternidad meditará Mi amor y Mi misericordia. La Fiesta de la Misericordia ha salido de Mis entrañas, deseo que se celebre solemnemente el primer domingo después de Pascua. La humanidad no conocerá paz hasta que no se dirija a la Fuente de Mi misericordia” (Diario, 699).

Hija Mía, mira hacia el abismo de Mi misericordia y rinde honor y gloria a esta misericordia Mía, y hazlo de este modo: Reúne a todos los pecadores del mundo entero y sumérgelos en el abismo de Mi misericordia. Deseo darme a las almas, deseo las almas, hija Mía. El día de Mi Fiesta, la Fiesta de la Misericordia, recorrerás el mundo entero y traerás a las almas desfallecidas a la fuente de Mi misericordia. Yo las sanaré y las fortificaré” (Diario, 206).

Escribe lo que te diré: No encontrará alma ninguna la justificación hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia y por eso el primer domingo después de Pascua ha de ser la Fiesta de la Misericordia. Ese día los sacerdotes han de hablar a las almas sobre Mi misericordia infinita. Te nombro dispensadora de Mi misericordia. Dile al confesor que la imagen esté expuesta en la iglesia y no en el convento dentro de la clausura. Por medio de esta imagen colmaré a las almas con muchas gracias, por eso, que cada alma tenga acceso a ella” (Diario, 570).

Esta Fiesta ha salido de las entrañas de Mi misericordia y está confirmada en el abismo de Mis gracias. Toda alma que cree y tiene confianza en Mi misericordia, la obtendrá” (Diario, 420).

El significado de la Imagen de Jesús Misericordioso

El propio Jesucristo le explica a Sor Faustina Kowalska el significado de los dos rayos que se ven en la Imagen de la Divina Misericordia que Él le ordenó pintar.

Los dos rayos significan la Sangre y el Agua. El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas. Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de Mi misericordia cuando Mi Corazón agonizante fue abierto en la cruz por la lanza.

Estos rayos protegen a las almas de la indignación de Mi Padre. Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, porque no le alcanzará la justa mano de Dios. Deseo que el primer domingo después de la Pascua de Resurrección sea la Fiesta de la Misericordia” (Diario, 299).

Proclama que la misericordia es el atributo más grande de Dios. Todas las obras de Mis manos están coronadas por la misericordia” (Diario, 301).

Obras de misericordia

Jesús le indica a Sor Faustina la exigencia de ser misericordioso con el prójimo y cuáles son las tres formas de realizar obras de misericordia. Esta exigencia se extiende a toda la humanidad.

“Te doy tres formas de ejercer misericordia al prójimo: la primera – la acción, la segunda – la palabra, la tercera – la oración. En estas tres formas está contenida la plenitud de la misericordia y es el testimonio irrefutable del amor hacia Mí. De este modo el alma alaba y adora Mi misericordia. Sí, el primer domingo después de Pascua es la Fiesta de la Misericordia, pero también debe estar presente la acción y pido se rinda culto a Mi misericordia con la solemne celebración de esta Fiesta y con el culto a la imagen que ha sido pintada. A través de esta imagen concederé muchas gracias a las almas; ella ha de recordar a los hombres las exigencias de Mi misericordia, porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil (Diario, 742).

Decreto de la Iglesia

Además, para conseguir la indulgencia plenaria en la Fiesta de la Divina Misericordia, la Iglesia Católica instituyó en un Decreto la necesidad de orar ese día por las intenciones del Sumo Pontífice, indicando lo siguiente:

Se concede la indulgencia plenaria, con las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice) al fiel que, en el domingo segundo de Pascua, llamado de la Misericordia divina, en cualquier iglesia u oratorio, con espíritu totalmente alejado del afecto a todo pecado, incluso venial, participe en actos de piedad realizados en honor de la Misericordia divina, o al menos rece, en presencia del santísimo sacramento de la Eucaristía, públicamente expuesto o conservado en el Sagrario, el Padrenuestro y el Credo, añadiendo una invocación piadosa al Señor Jesús misericordioso (por ejemplo, “Jesús misericordioso, confío en ti”). Se concede la indulgencia parcial al fiel que, al menos con corazón contrito, eleve al Señor Jesús misericordioso una de las invocaciones piadosas legítimamente aprobadas”.