La ilusión de la Navidad

La Navidad es tiempo de ilusión. La llegada del Niño Jesús nos abre un camino de esperanza, ya que vino al mundo para darnos una nueva vida.

En los tiempos que corren, marcados por el individualismo y las dificultades, se acaba perdiendo la perspectiva de la Navidad, arrastrados también por las compras compulsivas, que nada tienen que ver con el espíritu navideño.

Perdemos el foco, el punto central de la Navidad,  que es Jesús. Aprovechemos Su Venida para que nos ilumine nuestro camino, no exento de problemas y dificultades de todo tipo, para que nos saque de nuestras zonas oscuras y nos guíe siempre hacia adelante.

No perdamos la esperanza en que nuestras vidas pueden cambiar porque el Niño Jesús vino a transformar la historia de la humanidad.

Confiemos nuestro camino a Jesús para que Él pueda consolarnos en nuestras horas bajas, dándonos esperanza, ilusión y alegría.


Publicaciones destacadas

El Amigo que nunca falla

​El Amigo que Nunca Falla es un blog para dar a conocer el lado más humano de Jesucristo. Desde mi perspectiva católica, ofrezco una reflexión humilde sobre la figura de Jesús, sobre Su faceta cercana, próxima al hombre, que puede resultar poco conocida.

Jesús es el Amigo que nunca falla. Desea que nos acerquemos a Él sin miedo, que conversemos con Él como lo haríamos con nuestro mejor amigo: con confianza, contándole todo aquello que nos preocupa, nos duele, nos obsesiona o simplemente nos hace sufrir.

Jesús nos escucha siempre y nunca defrauda. Por eso es el Amigo que nunca falla. Siempre está dispuesto a salir a nuestro encuentro, a escucharnos y apoyarnos, especialmente en los peores momentos: esos en los que flaquean las fuerzas para seguir adelante, en los que hemos tirado la toalla o perdido toda esperanza por diversos motivos: una enfermedad, el duelo por un ser querido, un cargo de conciencia por algo que pudimos hacer por una persona y no hicimos…

En este punto, os animo a que cada uno de vosotros reflexione sobre su propia cruz, la que os entristece, os duele y no os deja vivir en paz. Jesús nos invita a compartir con Él nuestra cruz, a soportar ese peso con el Señor, dándonos fuerzas para continuar el camino con plena confianza en Su Amor, Bondad y Misericordia hacia nosotros.

Hablemos con Jesús sin miedo, con confianza, siendo conscientes de que siempre nos escucha y ayuda, transformando nuestro dolor en alegría, nuestro desconsuelo en tranquilidad y nuestros miedos en barreras caídas.

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