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XII Encuentro y II Congreso Nacional de la Divina Misericordia

XII Encuentro y II Congreso Nacional de la Divina Misericordia

Hoy quiero informaros de la próxima celebración del XII Encuentro y II Congreso Nacional de la Divina Misericordia, que tendrá lugar en Albacete (España), del 18 al 20 de octubre. Está organizado por los Movimientos de Apostolado de la Divina Misericordia en España y se dirige al público en general. El programa incluye diversos actos para profundizar en el conocimiento y culto de la devoción a la Divina Misericordia de Jesucristo.

Para participar, hay que inscribirse previamente, rellenando una ficha de datos, que podéis enviar por correo postal, email o whatsapp, adjuntando el resguardo del ingreso bancario de 25 euros por inscripción. Si también queréis participar en la comida fraterna del último día, que es opcional, tenéis que añadir el coste de otros 25 € en el ingreso. Las plazas son limitadas, así que desde la organización se recomienda no dejarlo para el último momento.

Al final de este post, os dejo el enlace al Programa, donde podéis encontrar los datos bancarios de inscripción e incluso información sobre diversos alojamientos. Asimismo, hay varios datos de contacto para ampliar información.

Programa

El viernes 18 de octubre, se inicia el programa a las 18:00 horas, con la acogida y recogida de materiales en la Parroquia de San José (calle Tinte, 32), donde a las 18h:30, Javier Jauset, consiliario de la Divina Misericordia en Lérida, pronunciará la plática espiritual “Misericordiosos en la palabra”. A las 19h:15, se rezará la oración de la Coronilla de la Divina Misericordia, y a las 19h:30, el obispo de Albacete, Ángel Fernández, celebrará la Eucaristía inicial.

Posteriormente, a las 22h:30, el Grupo Symbolum Ad Fidem Per Artem representará en la Catedral de Albacete el Auto “Regina Coeli, Mater Misericordiae”.

El programa del sábado 19 de octubre comienza a las 09h:30, con la procesión “Via Misericordiae”.

A las 11h:00, tendrá lugar la oración y presentación del Congreso en el Auditorio Municipal de Albacete (plaza de la Catedral, s/n), por Francisco José Sevilla, secretario del II Congreso Nacional.

A las 11h:30, las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia del Santuario de la Divina Misericordia de Cracovia (Polonia) pronunciarán la conferencia “La confianza en la espiritualidad de la Divina Misericordia”.

A las 13h:00, tendrá lugar la celebración de la Eucaristía en la Catedral de Albacete, por el cardenal arcipreste de la Basílica Santa María la Mayor de Roma, Stanislaw Rylko.

El Auditorio Municipal acoge a las 16h:30 el rezo de la oración de la Coronilla y, además, cuatro personas aportarán sus propios testimonios sobre la misericordia. A las 19h:00, el cardenal Stanislaw Rylko pronunciará la conferencia “San Juan Pablo II, apóstol de la Divina Misericordia”.

Los actos del sábado se cierran a las 22h:30 con una vigilia de oración en la Catedral, a cargo del obispo emérito de Albacete, Ciriaco Benavente.

La jornada del domingo 20 de octubre arranca a las 09h:30 en el Auditorio Municipal, con los Laudes y la conferencia “La confesión: lugar de encuentro con la Divina Misericordia”, pronunciada por el P. Patrice Chocholski, rector del Santuario San Juan María Vianney de Ars (Francia) y secretario de Congresos Internacionales de la Misericordia.

A las 11h:30, se procederá al rezo de la Coronilla. A continuación, el P. Martín Ignacio Esguerra, del Oficial Pontificio Consejo Vaticano para la Nueva Evangelización, dará la conferencia “La misericordia en la Nueva Evangelización”.

A las 13h:00, se celebrará la Eucaristía de clausura en la Catedral de Albacete, a cargo de Ricardo Blázquez, cardenal arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, que pronunciará la homilía “La misericordia nace del corazón de Cristo”.

Finalmente, el XII Encuentro y II Congreso Nacional de la Divina Misericordia se clausurará a las 14h:30 con una comida fraterna, para la que se requiere la previa inscripción de los asistentes, mediante el ingreso de 25 euros en una cuenta bancaria.

Para más información

Programa del XII Encuentro y II Congreso Nacional de la Divina Misericordia “Es el tiempo de la misericordia”

Página web: https://divinamisericordia.es

Ficha de inscripción: https://www.facebook.com/495280774009012/posts/1178118005725282?s=100000414287730&sfns=mo

Correo postal: Movimientos de Apostolado de la Divina Misericordia en España. Secretaría del Congreso. Calle Salamanca, 10. CP: 02001 Albacete (España)

Correo electrónico: secretariageneral@divinamisericordia.es

WhatsApp: 609669882

La Parroquia de San Sebastián en Madrid, lugar de culto de la Imagen de la Divina Misericordia

La Parroquia de San Sebastián en Madrid, lugar de culto de la Imagen de la Divina Misericordia

La ciudad de Madrid cuenta con un lugar de culto a la Divina Misericordia en la capilla del Santísimo Sacramento de la Parroquia de San Sebastián, situada en la calle Atocha 39, donde diariamente se celebra Eucaristía.

El 27 de abril se produjo aquí la bendición y entronización de la Imagen de la Divina Misericordia en una Eucaristía solemne presidida por el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro Sierra, coincidiendo con el sábado de la octava de Pascua y víspera de la Fiesta de la Divina Misericordia.

Desde entonces, esta imagen puede ser venerada por los fieles todos los días de 9:30 a 13:00 horas y de 18:00 a 20:30 horas. Además, los viernes se da culto a la Divina Misericordia con la exposición del Santísimo Sacramento, desde las 12:30 hasta las 14:45 horas, cuando se canta la Hora Nona, y a las tres de la tarde, que es la Hora de la Misericordia, se reza la oración de la Coronilla de la Divina Misericordia.

El lienzo ha sido realizado por el sacerdote Ricardo García González, vicario parroquial de San Sebastián, y es una copia fiel del original pintado por Eugenio Kazimirowski, quien siguió las indicaciones que le dio Sor Faustina Kowalska, a quien Jesucristo le reveló la devoción a la Divina Misericordia. La pintura original fue terminada en junio de 1934 y actualmente es venerada en el Santuario de la Divina Misericordia en Vilna (Lituania).

La imagen representa a Jesús exactamente como fue visto por Santa Faustina el 22 de febrero de 1931 en su celda del convento de Plock (Polonia). En ella, Jesús aparece vestido con una túnica blanca, mantiene su mano derecha levantada para bendecir a quienes le miran. De su corazón manan dos rayos de color blanco y rojo.

Las promesas de la veneración de la Imagen de la Divina Misericordia

Santa Faustina Kowalska recoge en su Diario, la Divina Misericordia en mi alma las promesas que Jesucristo le transmitió para quienes veneren la Imagen de la Divina Misericordia. A continuación, os dejo las palabras de Jesús remarcadas en negrita, junto con el numeral del Diario donde podéis encontrarlas:

Prometo que el alma que venera esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la Tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte. Yo Mismo la defenderé como Mi gloria” (Diario, 48).

Los dos rayos significan la Sangre y el Agua. El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas. Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de Mi misericordia cuando Mi Corazón agonizante fue abierto en la Cruz por la lanza. Estos rayos protegen a las almas de la indignación de Mi Padre. Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, porque no le alcanzará la justa mano de Dios” (Diario, 299).

La humanidad no conseguirá la paz hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia” (Diario, 300).

A través de esta imagen concederé muchas gracias a las almas; ella ha de recordar a los hombres las exigencias de Mi misericordia, porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil” (Diario, 742).

Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir a la Fuente de la
Misericordia para recoger gracias. Ese recipiente es esta imagen con la firma: Jesús, en Ti confío” (Diario, 327).

Por medio de esta imagen colmaré a las almas con muchas gracias, por eso, que
cada alma tenga acceso a ella” (Diario, 570).

La Novena de la Divina Misericordia

Jesucristo le pidió a Sor Faustina Kowalska la preparación de la Fiesta de la Divina Misericordia por medio de una Novena particular, que consiste en el rezo de la oración de la Coronilla de la Divina Misericordia durante nueve días seguidos, que comienzan el Viernes Santo, con peticiones especiales para cada uno de los días.

Además, el rezo de la Novena incluía una promesa de Jesús, tal y como ella lo refleja en su Diario, la Divina Misericordia en mi alma. Como es habitual, os dejo plasmadas las palabras de Jesús en color negrita, junto con las anotaciones del Diario donde podéis leerlas.

El Señor me dijo rezar esta coronilla durante nueve días antes de la Fiesta de la Misericordia. Debe iniciarse el Viernes Santo”. Durante este novenario concederé a las almas toda clase de gracias” (Diario, 796).

Jesús me ordena hacer una novena antes de la Fiesta de la Misericordia y debo empezarla hoy por la conversión del mundo entero y para que se conozca la Divina Misericordia”. Para que cada alma exalte Mi bondad. Deseo la confianza de Mis criaturas, invita a las almas a una gran confianza en Mi misericordia insondable. Que no tema acercarse a Mí el alma débil, pecadora y aunque tuviera más pecados que granos de arena hay en la tierra, todo se hundirá en el abismo de Mi misericordia” (Diario, 1059).

Deseo que durante esos nueve días lleves a las almas a la Fuente de Mi Misericordia para que saquen fuerzas, alivio y toda gracia que necesiten para afrontar las dificultades de la vida y especialmente en la hora de la muerte. Cada día traerás a Mi Corazón a un grupo diferente de almas y las sumergirás en este mar de Mi misericordia. Y a todas estas almas Yo las introduciré en la casa de Mi Padre. Lo harás en esta vida y en la vida futura. Y no rehusaré nada a ningún alma que traerás a la Fuente de Mi Misericordia. Cada día pedirás a Mi Padre las gracias para estas almas por Mi amarga Pasión” (Diario, 1209).

Contesté: Jesús, no sé como hacer esta Novena y qué almas introducir primero en Tu muy misericordioso Corazón. Y Jesús me contestó que me diría, día por día, qué almas debía introducir en Su Corazón” (Diario, 1209).

Por tanto, quien quiera preparar la Fiesta de la Divina Misericordia puede rezar la Novena especial dictada por Jesucristo a Sor Faustina, unida al rezo de la oración de la Coronilla. En cualquier caso, la Novena, como pide Jesús, debe iniciarse el Viernes Santo y culmina el sábado antes de la celebración de la Fiesta de la Divina Misericordia.

La Fiesta de la Divina Misericordia tiene el rango más alto de entre todas las formas de culto a la Divina Misericordia, debido a la magnitud de las promesas que Jesús reveló a Sor Faustina, y a su posición en el calendario litúrgico de la Iglesia, ya que se celebra el primer domingo tras la Pascua de Resurrección (que este año será el domingo 28 de abril).

Novena particular de la Divina Misericordia

A continuación, os dejo el texto literal de la Novena particular que Jesucristo le dictó a Sor Faustina Kowalska y que ella plasmó en su Diario (1210-1230). La Novena se tradujo siguiendo textualmente el manuscrito de Sor Faustina y, por tratarse de un documento válido, su Diario difiere del Devocionario traducido y preparado especialmente para uso de los fieles, que os adjunto más abajo en dos enlaces. Como veréis, la Novena del Devocionario integra el texto adaptado de la Novena particular para Sor Faustina con el rezo final de la oración de la Coronilla de la Divina Misericordia.

PRIMER DÍA

Hoy, tráeme a toda la humanidad y especialmente a todos los pecadores, y sumérgelos en el mar de Mi misericordia. De esta forma, Me consolarás de la amarga tristeza [en] que Me sume la pérdida de las almas” (Diario, 1210).

Jesús tan misericordioso, cuya naturaleza es la de tener compasión de nosotros y de perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en Tu bondad infinita. Acógenos en la morada de Tu muy compasivo Corazón y nunca nos dejes salir de Él. Te lo suplicamos por Tu amor que Te une al Padre y al Espíritu Santo.

¡Oh, omnipotencia de la Divina Misericordia!

Salvación del hombre pecador.

Tú [eres] la Misericordia y un mar de compasión.

Ayudas a quien Te ruega con humildad.

Padre eterno, mira con misericordia a toda la humanidad, y especialmente a los pobres pecadores que están encerrados en el Corazón de Jesús lleno de compasión, y por su dolorosa Pasión muéstranos Tu misericordia para que alabemos su omnipotencia por los siglos de los siglos. Amén (Diario, 1211).

SEGUNDO DÍA

Hoy, tráeme a las almas de los sacerdotes y las almas de los religiosos, y sumérgelas en Mi misericordia insondable. Fueron ellas las que Me dieron fortaleza para soportar Mi amarga Pasión. A través de ellas, como a través de canales, Mi misericordia fluye hacia la humanidad” (Diario, 1212).

Jesús misericordiosísimo, de quien procede todo bien, aumenta Tu gracia en nosotros para que realicemos dignas obras de misericordia, de manera que todos aquellos que nos vean, glorifiquen al Padre de misericordia que está en el Cielo.

La Fuente del Amor de Dios

vive en los corazones limpios,

purificados en el mar de misericordia,

resplandecientes como las estrellas,

claros como la aurora.

Padre eterno, mira con misericordia al grupo elegido de Tu viña, a las almas de los sacerdotes y a las almas de los religiosos; otórgales el poder de Tu bendición. Por el amor del Corazón de Tu Hijo, en el cual están encerradas, concédeles el poder de Tu luz para que puedan guiar a otros en el camino de la salvación, y a una sola voz canten alabanzas a Tu misericordia sin límite por los siglos de los siglos. Amén (Diario, 1213).

TERCER DÍA

Hoy, tráeme a todas las almas devotas y fieles, y sumérgelas en el mar de Mi misericordia. Estas almas Me consolaron a lo largo del Vía Crucis. Fueron una gota de consuelo en medio de un mar de amargura” (Diario, 1214).

Jesús infinitamente compasivo, que desde el tesoro de Tu misericordia les concedes a todos Tus gracias en gran abundancia, acógenos en la morada de Tu clementísimo Corazón y nunca nos dejes escapar de Él. Te lo suplicamos por el inconcebible amor Tuyo con que Tu Corazón arde por el Padre celestial.

Son impenetrables las maravillas

de la Misericordia.

No alcanza sondearlas ni el pecador ni el justo.

Miras a todos con compasión.

Y atraes a todos a tu Amor.

Padre eterno, mira con misericordia a las almas fieles como herencia de Tu Hijo y por su dolorosa Pasión, concédeles Tu bendición y rodéalas con Tu protección constante para que no pierdan el amor y el tesoro de la santa fe, sino que con toda la legión de los ángeles y los santos, glorifiquen Tu infinita misericordia por los siglos de los siglos. Amén (Diario, 1215).

CUARTO DÍA

“Hoy, tráeme a los paganos* y aquellos que todavía no Me conocen. También pensaba en ellos durante Mi amarga Pasión y su futuro celo consoló Mi Corazón. Sumérgelos en el mar de Mi misericordia” (Diario, 1216).

Jesús compasivísimo, que eres la luz del mundo entero. Acoge en la morada de Tu piadosísimo Corazón a las almas de los paganos que todavía no Te conocen. Que los rayos de Tu gracia las iluminen para que también ellas unidas a nosotros, ensalcen Tu misericordia admirable y no las dejes salir de la morada de Tu compasivísimo Corazón.

La luz de Tu Amor

ilumine las tinieblas de las almas.

Haz que estas almas Te conozcan,

y junto con nosotros glorifiquen

Tu misericordia.

Padre eterno, mira con misericordia a las almas de los paganos y de los que todavía no Te conocen, pero que están encerrados en el muy compasivo Corazón de Jesús. Atráelas hacia la luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que es amarte. Concédeles que también ellas ensalcen la generosidad de Tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén (Diario, 1217).

QUINTO DÍA

Hoy, tráeme a las almas de los herejes y de los cismáticos**, y sumérgelas en el mar de Mi misericordia. Durante Mi amarga Pasión, desgarraron Mi cuerpo y Mi Corazón, es decir, Mi Iglesia. Según regresan a la Iglesia, Mis llagas cicatrizan [333] y de este modo alivian Mi Pasión”.

También para aquellos que rasgaron

la vestidura de Tu unidad,

brota de tu Corazón la fuente de piedad.

La omnipotencia de Tu misericordia, ¡oh Dios!,

puede sacar del error también a estas almas (Diario, 1218).

Jesús sumamente misericordioso, que eres la Bondad misma, Tú no niegas la luz a quienes Te la piden. Acoge en la morada de Tu muy compasivo Corazón a las almas de los herejes y las almas de los cismáticos y llévalas con Tu luz a la unidad con la Iglesia. No la dejes alejarse de la morada de Tu compasivísimo Corazón, sino haz que también ellas glorifiquen la generosidad de Tu misericordia. Padre eterno, mira con misericordia a las almas de los herejes y de los cismáticos que han malgastado Tus bendiciones y han abusado de Tus gracias por persistir obstinadamente en sus errores. No mires sus errores, sino el amor de Tu Hijo y su amarga Pasión que sufrió por ellos, ya que también ellos están acogidos en el sumamente compasivo Corazón de Jesús. Haz que también ellos glorifiquen Tu gran misericordia por los siglos de los siglos. Amén (Diario, 1219).

* Nuestro Señor originalmente usó las palabras “los paganos”. Desde el pontificado del Papa Juan XXIII, la Iglesia ha juzgado apropiado el reemplazo de este término por la denominación “los que no creen en Cristo” y “los que no conocen a Dios” (ver el Misal Romano, 1970).

** Las palabras originales de Nuestro Señor son aquí “herejes y cismáticos”, ya que Él habló a Sor Faustina según el contexto de su tiempo. Desde el Concilio Vaticano II, las autoridades eclesiásticas han considerado impropio usar esas denominaciones según las explicaciones expuestas en el Decreto Conciliar sobre el Ecumenismo (No. 3). Es apropiado usar en su lugar el término “los hermanos separados” (ver el Misal Romano, 1970).

SEXTO DÍA

“Hoy, tráeme a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños, y sumérgelas en Mi misericordia. Estas son las almas más semejantes a Mi Corazón. Ellas Me fortalecieron durante Mi amarga agonía. Las veía como ángeles terrestres que velarían al pie de Mis altares. Sobre ellas derramo torrentes enteros de gracias. Solamente el alma humilde es capaz de recibir Mi gracia; concedo Mi confianza a las almas humildes” (Diario, 1220).

Jesús, tan misericordioso, Tú Mismo has dicho: “aprendan de Mí, que soy manso y humilde de corazón”. Acoge en la morada de Tu compasivísimo Corazón a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños. Estas almas llevan a todo el Cielo al éxtasis y son las preferidas del Padre celestial. Son un ramillete perfumado ante el trono de Dios, de cuyo perfume se deleita Dios Mismo. Estas almas tienen una morada permanente en Tu compasivísimo Corazón y cantan sin cesar un himno de amor y misericordia por la eternidad (Diario, 1221).

De verdad el alma humilde y mansa,

ya aquí en la Tierra, respira el paraíso,

y del perfume de su humilde corazón,

se deleita el Creador Mismo (Diario, 1222).

Padre eterno, mira con misericordia a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños que están encerradas en el muy compasivo Corazón de Jesús. Estas almas son las más semejantes a Tu Hijo. Su fragancia asciende desde la Tierra y alcanza Tu trono. Padre de misericordia y de toda bondad, te suplico por el amor que tienes por estas almas y el gozo que Te proporcionan, bendice al mundo entero para que todas las almas canten juntas las alabanzas de Tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén (Diario, 1223).

SÉPTIMO DÍA

Hoy, tráeme a las almas que veneran y glorifican Mi misericordia de modo especial y sumérgelas en Mi misericordia. Estas almas son las que más lamentaron Mi Pasión y penetraron más profundamente en Mi espíritu. Ellas son un reflejo viviente de Mi Corazón compasivo. Estas almas resplandecerán con un resplandor especial en la vida futura. Ninguna de ellas irá al fuego del infierno. Defenderé de modo especial a cada una en la hora de la muerte” (Diario, 1224).

Jesús misericordiosísimo, cuyo Corazón es el Amor mismo, acoge en la morada de Tu compasivísimo Corazón a las almas que veneran y ensalzan de modo particular la grandeza de Tu misericordia. Estas almas son fuertes con el poder de Dios Mismo. En medio de toda clase de aflicciones y adversidades siguen adelante confiadas en Tu misericordia, y unidas a Ti, cargan sobre sus hombros a toda la humanidad. Estas almas no serán juzgadas severamente, sino que Tu misericordia las protegerá en la hora de la muerte.

El alma que ensalza la Bondad de su Señor,

es por Él particularmente amada.

Está siempre al lado de la Fuente viva

y saca gracias de la Divina Misericordia.

Padre eterno, mira con misericordia a aquellas almas que glorifican y veneran Tu mayor atributo, es decir, Tu Misericordia insondable y que están encerradas en el compasivísimo Corazón de Jesús. Estas almas son un Evangelio viviente, sus manos están llenas de obras de misericordia y sus corazones, desbordantes de gozo, Te cantan, ¡oh, Altísimo!, un cántico de misericordia. Te suplico, ¡oh, Dios!, muéstrales Tu misericordia según la esperanza y la confianza que han puesto en Ti. Que se cumpla en ellas la promesa de Jesús, quien les dijo: “a las almas que veneren esta infinita Misericordia Mía, Yo Mismo las defenderé como Mi gloria durante sus vidas y especialmente en la hora de la muerte” (Diario, 1225).

OCTAVO DÍA

Hoy, tráeme a las almas que están en la cárcel del purgatorio y sumérgelas en el abismo de Mi misericordia. Que los torrentes de Mi sangre refresquen el ardor del purgatorio. Todas estas almas son muy amadas por Mí. Ellas cumplen con el justo castigo que se debe a Mi justicia. Está en tu poder llevarles alivio. Haz uso de todas las indulgencias del tesoro de Mi Iglesia y ofrécelas en su nombre…. ¡Oh, si conocieras los tormentos que ellas sufren ofrecerías continuamente por ellas las limosnas del espíritu y saldarías las deudas que tienen con Mi justicia!” (Diario, 1226).

Jesús misericordiosísimo, Tú Mismo has dicho que deseas la misericordia. Heme aquí que llevo a la morada de Tu muy compasivo Corazón a las almas del purgatorio, almas que Te son muy queridas, pero que deben pagar su culpa adeudada a Tu justicia. Que los torrentes de Sangre y Agua que brotaron de Tu Corazón apaguen el fuego del purgatorio para que también allí sea glorificado el poder de Tu misericordia.

Del tremendo ardor del fuego del purgatorio,

se levanta un lamento a Tu misericordia.

Y reciben consuelo, alivio y refrigerio

en el torrente de Sangre y Agua derramado.

Padre eterno, mira con misericordia a las almas que sufren en el purgatorio y que están encerradas en el muy compasivo Corazón de Jesús. Te suplico por la dolorosa Pasión de Jesús, Tu Hijo, y por toda la amargura con la cual su sacratísima alma fue inundada, muestra Tu misericordia a las almas que están bajo Tu justo escrutinio. No las mires sino a través de las heridas de Jesús, Tu amadísimo Hijo, ya que creemos que Tu bondad y Tu compasión no tienen límites (Diario, 1227).

NOVENO DÍA

Hoy, tráeme a las almas tibias y sumérgelas en el abismo de Mi misericordia. Estas almas son las que más dolorosamente hieren Mi Corazón. A causa de las almas tibias, Mi alma experimentó la más intensa repugnancia en el Huerto de los Olivos. A causa de ellas, dije: Padre, aleja de Mí este cáliz, si es Tu voluntad. Para ellas, la última tabla de salvación consiste en recurrir a Mi misericordia” (Diario, 1228).

Jesús piadosísimo, que eres la Compasión misma, Te traigo a las almas tibias a la morada de Tu piadosísimo Corazón. Que estas almas heladas que se parecen a cadáveres y Te llenan de gran repugnancia, se calienten con el fuego de Tu amor puro. ¡Oh, Jesús tan compasivo!, ejercita la omnipotencia de Tu misericordia y atráelas al mismo ardor de Tu amor y concédeles el amor santo, porque Tú lo puedes todo.

El fuego y el hielo no pueden estar juntos,

ya que se apaga el fuego o se derrite el hielo.

Pero Tu misericordia, ¡oh Dios!,

puede socorrer las miserias aún mayores.

Padre eterno, mira con misericordia a las almas tibias que, sin embargo, están acogidas en el piadosísimo Corazón de Jesús. Padre de la misericordia, Te suplico por la amarga Pasión de Tu Hijo y por su agonía de tres horas en la Cruz, permite que también ellas glorifiquen el abismo de Tu misericordia….* (Diario, 1229).

¡Oh, día eterno, oh, día deseado!

Te espero con anhelo e impaciencia.

Ya dentro de poco el Amor soltará el velo,

Y Tú te volverás mi salvación.

¡Oh, día esplendido!, momento incomparable,

en que veré por primera vez a mi Dios,

Esposo de mi alma y Señor de los señores.

Siento que el temor no abrazará mi alma.

¡Oh, día solemnísimo, oh, día resplandeciente!,

en que el alma conocerá a Dios en su poder,

y se sumergirá entera en su Amor,

y conocerá que han pasado las miserias del destierro.

¡Oh, día feliz, oh, día bendito!,

en que mi corazón se incendiará de ardor eterno hacia Ti.

Porque ya ahora Te siento, aunque a través del velo,

Tú, ¡oh, Jesús!, en la vida y en la muerte eres mi éxtasis

y encanto.

¡Oh, día que espero durante toda mi vida!

Y Te espero a Ti, ¡oh, Dios!,

ya que Te deseo solamente a Ti.

Sólo Tú estás en mi corazón y lo demás es nada.

¡Oh, día de delicias, de eternas dulzuras!

¡Oh, Dios de gran Majestad, Esposo mío!

Tú sabes que nada satisface el corazón de una virgen.

Apoyo mi sien sobre Tu dulce Corazón (Diario, 1230).

Enlaces de interés:

Novena de la Divina Misericordia

https://www.devocionario.com/pdf/misericordia.pdf

Texto de la Coronilla de la Divina Misericordia

Cómo rezar la Coronilla de la Divina Misericordia

Las promesas de la Divina Misericordia

El 6 de marzo se celebra el miércoles de Ceniza, que es el inicio de la Cuaresma, 40 días que terminan antes de la Misa de la Última Cena del Jueves Santo, en los que la Iglesia Católica marca la conversión del corazón para prepararnos a vivir intensamente la Semana Santa a través de diversas prácticas, como la oración, penitencia, obras de caridad y el ayuno. Se trata de un tiempo litúrgico de reflexión interior para acercarnos a Jesús, arrepentirnos de nuestros pecados y confesarnos.

Por este motivo, el post de hoy quiero dedicarlo a hacer balance de las promesas que Jesucristo le transmitió a la monja polaca Sor Faustina Kowalska entre 1931 y 1938 para quienes practiquen cualquiera de las 5 nuevas formas de culto a la Divina Misericordia que Él mismo le reveló: la veneración de la Imagen de Jesús Misericordioso, la Hora de la Misericordia, la oración de la Coronilla, la celebración de la Fiesta de la Divina Misericordia y, por último, la Difusión del culto a la Divina Misericordia.

Estas formas de culto contienen promesas concretas de Jesús para las personas que las practiquen con absoluta confianza en Dios y con la exigencia de realizar obras de misericordia por el prójimo (mediante la acción, la palabra o la oración).

Nuestro Señor le ordenó a Sor Faustina Kowalska que dejara constancia de todas sus palabras por escrito, lo que daría lugar al Diario, la Divina Misericordia en mi alma, cuya lectura siempre os recomiendo, al tratarse de revelaciones privadas del propio Jesús pronunciadas en pleno siglo XX. Su testimonio es impactante porque nos invita a acercarnos a Él sin miedo, confiando plenamente en su Misericordia, Bondad y Amor sin límites hacia el hombre.

Aunque la Divina Misericordia siempre ha sido el eje central de la doctrina de la Iglesia Católica desde sus orígenes, la clave radica en la cercanía que Jesús desea mantener aún con el mayor pecador del mundo porque no hay pecado, por grave que sea, que Nuestro Señor no pueda perdonar a quien se arrepiente de corazón y confiesa sus pecados. Jesucristo desea perdonar y salvar, animando a las almas a no tener miedo de acercarse a Él.

En cuanto a las nuevas formas de culto a la Divina Misericordia que Jesucristo le transmitió a Sor Faustina Kowalska, la Imagen de Jesús Misericordioso fue el inicio de sus revelaciones privadas, ya que el 22 de febrero de 1931, el Señor le dio el mandato de hacer pintar una imagen suya con la firma al pie de “Jesús, en Ti confío”.

En 1935, Jesús le dicta a Santa Faustina la oración de la Coronilla para implorar misericordia por uno mismo y por el mundo entero. Entre 1937 y 1938, Jesucristo le manifestó su deseo de que se venerase la Hora de la Divina Misericordia, a las 3 de la tarde, que es la hora de su muerte en la Cruz.

Especialmente importante es la celebración de la Fiesta de la Divina Misericordia, que Jesús pidió que se celebrara el primer domingo después de Pascua (este año será el domingo 28 de abril). Por último, la Difusión del culto a la Divina Misericordia engloba diversas promesas de Jesucristo para quienes propaguen la devoción a su Misericordia.

Si queréis profundizar en el conocimiento de estas 5 formas de culto a la Divina Misericordia, os invito a leer la serie de posts que dediqué a cada una de ellas. A continuación, os dejo plasmadas en color negrita todas las promesas que Jesús vinculó a la práctica de las nuevas formas de culto a la Divina Misericordia. Asimismo, os indico las anotaciones del Diario en las que podéis encontrar sus palabras.

Las promesas de la veneración de la Imagen de Jesús Misericordioso

Prometo que el alma que venera esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la Tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte. Yo Mismo la defenderé como Mi gloria” (Diario, 48).

Los dos rayos significan la Sangre y el Agua. El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas. Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de Mi misericordia cuando Mi Corazón agonizante fue abierto en la Cruz por la lanza. Estos rayos protegen a las almas de la indignación de Mi Padre. Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, porque no le alcanzará la justa mano de Dios” (Diario, 299).

La humanidad no conseguirá la paz hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia” (Diario, 300).

A través de esta imagen concederé muchas gracias a las almas; ella ha de recordar a los hombres las exigencias de Mi misericordia, porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil” (Diario, 742).

Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir a la Fuente de la Misericordia para recoger gracias. Ese recipiente es esta imagen con la firma: Jesús, en Ti confío” (Diario, 327).

Por medio de esta imagen colmaré a las almas con muchas gracias, por eso, que cada alma tenga acceso a ella” (Diario, 570).

Las promesas de la Hora de la Misericordia

A las tres, ruega por Mi misericordia, en especial para los pecadores y aunque sólo sea por un brevísimo momento, sumérgete en Mi Pasión, especialmente en Mi abandono en el momento de Mi agonía. Esta es la hora de la gran misericordia para el mundo entero. Te permitiré penetrar en Mi tristeza mortal. En esta hora nada le será negado al alma que lo pida por los méritos de Mi Pasión” (Diario, 1320).

Te recuerdo, hija Mía, que cuántas veces oigas el reloj dando las tres, sumérgete totalmente en Mi misericordia, adorándola y glorificándola; suplica su omnipotencia para el mundo entero y especialmente para los pobres pecadores, ya que en ese momento se abrió de par en par para cada alma. En esa hora puedes obtener todo lo que pides para ti y para los demás. En esa hora se estableció la gracia para el mundo entero: la misericordia triunfó sobre la justicia. Hija Mía, en esa hora procura rezar el Vía Crucis, en cuanto te lo permitan los deberes; y si no puedes rezar el Vía Crucis, por lo menos entra un momento en la capilla y adora en el Santísimo Sacramento a Mi Corazón que está lleno de misericordia. Y si no puedes entrar en la capilla, sumérgete en oración allí donde estés, aunque sea por un brevísimo instante. Exijo el culto a Mi misericordia de cada criatura, pero primero de ti, ya que a ti te he dado a conocer este misterio de modo más profundo” (Diario, 1572).

Deseo que conozcas más profundamente el amor que arde en Mi Corazón por las almas y tú comprenderás esto cuando medites Mi Pasión. Apela a Mi misericordia para los pecadores, deseo su salvación” (Diario, 186).

Una hora de meditación de Mi dolorosa Pasión tiene mayor mérito que un año entero de flagelaciones a sangre; la meditación de Mis dolorosas llagas es de gran provecho para ti y a Mí me da una gran alegría” (Diario, 369).

Busca la fuerza y la luz en Mi Pasión” (Diario, 654).

Son pocas las almas que contemplan Mi Pasión con verdadero sentimiento; a las almas que meditan devotamente Mi Pasión, les concedo el mayor número de gracias” (Diario, 737).

Hija Mía, medita frecuentemente sobre Mis sufrimientos que padecí por ti y nada de lo que tú sufres por Mí te parecerá grande. Me agrada más cuando contemplas Mi dolorosa Pasión; une tus pequeños sufrimientos a Mi dolorosa Pasión para que adquieran un valor infinito ante Mi Majestad” (Diario, 1512).

Las promesas de la oración de la Coronilla

Reza incesantemente esta coronilla que te he enseñado. Quienquiera que la rece recibirá gran misericordia a la hora de la muerte. Los sacerdotes se la recomendarán a los pecadores como la última tabla de salvación. Hasta el pecador más empedernido, si reza esta coronilla una sola vez, recibirá la gracia de Mi misericordia infinita. Deseo que el mundo entero conozca Mi misericordia; deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en Mi misericordia” (Diario, 687).

A las almas que recen esta coronilla, Mi misericordia las envolverá en la vida y especialmente a la hora de la muerte” (Diario, 754).

Defenderé como Mi gloria a cada alma que rece esta coronilla en la hora de la muerte, o cuando los demás la recen junto al agonizante, quienes obtendrán el mismo perdón. Cuando cerca del agonizante es rezada esta coronilla, se aplaca la ira divina y la insondable misericordia envuelve al alma y se conmueven las entrañas de Mi misericordia por la dolorosa Pasión de Mi Hijo” (Diario, 811).

¡Oh, qué gracias más grandes concederé a las almas que recen esta coronilla! Las entrañas de Mi misericordia se enternecen por quienes rezan esta coronilla. Anota estas palabras, hija Mía, habla al mundo de Mi misericordia para que toda la humanidad conozca la infinita misericordia Mía. Es una señal de los últimos tiempos, después de ella vendrá el Día de la Justicia. Todavía queda tiempo, que recurran, pues, a la Fuente de Mi Misericordia, se beneficien de la Sangre y del Agua que brotó para ellos” (Diario, 848).

Hija Mía, anima a las almas a rezar la coronilla que te he dado. A quienes recen esta coronilla, Me complazco en darles lo que Me pidan. Cuando la recen los pecadores empedernidos, colmaré sus almas de paz y la hora de su muerte será feliz. Escríbelo para las almas afligidas: cuando un alma vea y conozca la gravedad de sus pecados, cuando a los ojos de su alma se descubra todo el abismo de la miseria en la que ha caído, no se desespere, sino que se arroje con confianza en brazos de Mi misericordia, como un niño en brazos de su madre amadísima. Estas almas tienen prioridad en Mi Corazón compasivo, ellas tienen preferencia en Mi misericordia. Proclama que ningún alma que ha invocado Mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión. Me complazco particularmente en el alma que confía en Mi bondad. Escribe: cuando recen esta coronilla junto a los moribundos, Me pondré entre el Padre y el alma agonizante no como el Juez Justo sino como el Salvador Misericordioso” (Diario, 1541).

A través de ella obtendrás todo, si lo que pides está de acuerdo con Mi voluntad” (Diario, 1731).

Las promesas de la celebración de la Fiesta de la Divina Misericordia

Hija Mía, habla al mundo entero de la inconcebible misericordia Mía. Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores. Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mi misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. En ese día están abiertas todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias. Que ningún alma tema acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata. Mi misericordia es tan grande que en toda la eternidad no la penetrará ningún intelecto humano ni angélico. Todo lo que existe ha salido de las entrañas de Mi misericordia. Cada alma respecto a mí, por toda la eternidad meditará Mi amor y Mi misericordia. La Fiesta de la Misericordia ha salido de Mis entrañas, deseo que se celebre solemnemente el primer domingo después de Pascua. La humanidad no conocerá paz hasta que no se dirija a la Fuente de Mi misericordia” (Diario, 699).

Hija Mía, mira hacia el abismo de Mi misericordia y rinde honor y gloria a esta misericordia Mía, y hazlo de este modo: reúne a todos los pecadores del mundo entero y sumérgelos en el abismo de Mi misericordia. Deseo darme a las almas, deseo las almas, hija Mía. El día de Mi Fiesta, la Fiesta de la Misericordia, recorrerás el mundo entero y traerás a las almas desfallecidas a la fuente de Mi misericordia. Yo las sanaré y las fortificaré” (Diario, 206).

Escribe lo que te diré: no encontrará alma ninguna la justificación hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia y por eso el primer domingo después de Pascua ha de ser la Fiesta de la Misericordia. Ese día los sacerdotes han de hablar a las almas sobre Mi misericordia infinita. Te nombro dispensadora de Mi misericordia. Dile al confesor que la imagen esté expuesta en la iglesia y no en el convento dentro de la clausura. Por medio de esta imagen colmaré a las almas con muchas gracias, por eso, que cada alma tenga acceso a ella” (Diario, 570).

Esta Fiesta ha salido de las entrañas de Mi misericordia y está confirmada en el abismo de Mis gracias. Toda alma que cree y tiene confianza en Mi misericordia, la obtendrá” (Diario, 420).

Las promesas de la Difusión del culto a la Divina Misericordia

Sor Faustina Kowalska relata en su Diario que Dios prometió una gran gracia, especialmente a ti y a todos los que proclamen esta gran misericordia Mía. Yo Mismo los defenderé en la hora de la muerte como Mi gloria aunque los pecados de las almas sean negros como la noche; cuando un pecador se dirige a Mi misericordia, Me rinde la mayor gloria y es un honor para Mi Pasión” (Diario, 378).

Con las almas que recurran a Mi misericordia y con las almas que glorifiquen y proclamen Mi gran misericordia a los demás, en la hora de la muerte Me comportaré según Mi infinita misericordia” (Diario, 379).

Me queman las llamas de la misericordia, deseo derramarlas sobre las almas de los hombres. ¡Oh, qué dolor Me dan cuando no quieren aceptarlas!

Hija mía, haz lo que esté en tu poder para difundir la devoción a Mi misericordia. Yo supliré lo que te falta. Dile a la humanidad doliente que se abrace a Mi Corazón misericordioso y Yo la llenaré de paz.

Di, hija Mía, que soy el Amor y la Misericordia Mismos. Cuando un alma se acerca a Mí con confianza, la colmo con tal abundancia de gracias que ella no puede contenerlas en sí misma, sino que las irradia sobre otras almas” (Diario, 1074).

A las almas que propagan la devoción a Mi misericordia, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa [protege] a su niño recién nacido y a la hora de la muerte no seré para ellas Juez sino Salvador Misericordioso. En esta última hora el alma no tiene nada en su defensa fuera de Mi misericordia. Feliz el alma que durante la vida se ha sumergido en la Fuente de la Misericordia, porque no la alcanzará la justicia” (Diario, 1075).

Escribe, hija Mía, estas palabras: todas las almas que adoren Mi misericordia y propaguen la devoción invitando a otras almas a confiar en Mi misericordia no experimentarán terror en la hora de la muerte. Mi misericordia las protegerá en ese último combate” (Diario, 1540).

Hija Mía, no dejes de proclamar Mi misericordia para aliviar Mi Corazón, que arde del fuego de compasión por los pecadores. Diles a Mis sacerdotes que los pecadores más empedernidos se ablandarán bajo sus palabras cuando ellos hablen de Mi misericordia insondable, de la compasión que tengo por ellos en Mi Corazón. A los sacerdotes que proclamen y alaben Mi misericordia, les daré una fuerza prodigiosa y ungiré sus palabras y sacudiré los corazones a los cuales hablen” (Diario, 1521).

La misericordia en Santa Faustina Kowalska

En el post de hoy quiero hablaros de la conferencia dada por el Doctor en Teología, Saturnino López Santidrián, en el marco del XI Encuentro Nacional de la Divina Misericordia, que ha tenido lugar en Burgos este fin de semana.

Bajo el título La misericordia en Santa Faustina y precedentes en España, el ponente ha hecho un recorrido sobre las revelaciones privadas que Jesucristo le manifestó a Santa Faustina Kowalska entre 1931 y 1938, centrándose en los rasgos de Amor y Misericordia de Dios hacia el hombre, que son claves en el culto a la Divina Misericordia.

López ha destacado que el Amor de Dios se extiende hacia todo lo hecho, con una mayor generosidad para los pecadores que para los justos, de tal manera que cuanto mayor es la miseria de un alma y mayor es el pecador, tanto más derecho tiene a la misericordia de Dios.

Esta certeza fue recogida por Santa Faustina Kowalska en su Diario, la Divina Misericordia en mi alma, en el que plasmó los mensajes que Jesucristo le iba transmitiendo.

En su conferencia, López Santidrián ha hecho referencia a varios de estos pasajes, de los que os dejo el numeral para que podáis leerlos. Como es habitual, las palabras de Jesús aparecen remarcadas en negrita.

“Que los más grandes pecadores pongan su confianza en Mi misericordia. Ellos más que nadie tienen derecho a confiar en el abismo de Mi misericordia. Hija Mía, escribe sobre Mi misericordia para las almas afligidas. Me deleitan las almas que recurren a Mi misericordia. A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden. No puedo castigar aún al pecador más grande si él suplica Mi compasión, sino que lo justifico en Mi insondable e impenetrable misericordia. Escribe: antes de venir como Juez Justo abro de par en par la puerta de Mi misericordia. Quien no quiera pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia…” (Diario, 1146).

Por otra parte, López Santidrián ha resaltado que la confianza es una parte esencial del culto a la Divina Misericordia y que es preciso manifestarla con humildad y deseo de arrepentimiento, tanto a Dios como al prójimo.

En esta misma línea, López ha asegurado que “dudar del Amor de Dios, no creer, no hacer caso de este Amor, es lo peor que se puede hacer, es un sacrilegio”. Precisamente, sobre el infinito Amor de Dios hacia el hombre, el ponente recuerda las palabras que Jesús pronuncia a Santa Faustina:

“Yo soy el Amor y la Misericordia Misma; no existe miseria que pueda medirse con Mi misericordia, ni la miseria la agota, ya que desde el momento en que se da (mi misericordia) aumenta. El alma que confía en Mi misericordia es la más feliz porque Yo mismo tengo cuidado de ella” (Diario, 1273).

“Has de saber, Hija Mía, que Mi Corazón es la Misericordia Misma. De este mar de misericordia las gracias se derraman sobre el mundo entero. Ningún alma que se haya acercado a Mí, se ha retirado sin consuelo. Toda miseria se hunde en Mi misericordia y de este manantial brota toda gracia, salvadora y santificante (…). Antes el cielo y la tierra se vuelvan a la nada, que Mi misericordia deje de abrazar a un alma confiada” (Diario, 1777).

En cuanto a las nuevas formas de culto a la Divina Misericordia que Jesucristo enseñó a Santa Faustina, López Santidrián destaca que la Imagen de Jesús Misericordioso fue el inicio de estas revelaciones privadas, ya que el 22 de febrero de 1931 Jesucristo le da el mandato de hacer pintar una imagen suya con la firma al pie de “Jesús, en Ti confío”.

En 1935, Jesús le dicta a Santa Faustina la oración de la Coronilla para implorar misericordia por uno mismo y por el mundo entero.

Entre 1937 y 1938, Jesucristo le transmitió a Santa Faustina su deseo de que se venerase la Hora de la Divina Misericordia, a las 3 de la tarde, que es la hora de su muerte en la Cruz.

Especialmente importante es la celebración de la Fiesta de la Divina Misericordia, que Jesús pidió que se celebrara el primer domingo después de Pascua.

“Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mi misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. En ese día están abiertas todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias. Que ningún alma tema acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata. Mi misericordia es tan grande que en toda la eternidad no la penetrará ningún intelecto humano ni angélico. Todo lo que existe ha salido de las entrañas de Mi misericordia. Cada alma respecto a Mí, por toda la eternidad meditará Mi amor y Mi misericordia. La humanidad no conocerá paz hasta que no se dirija a la Fuente de Mi misericordia” (Diario, 699).

Por último, la Difusión de la Divina Misericordia engloba diversas promesas de Jesús para quienes propaguen la devoción a su Misericordia. Entre ellas, la protección de la persona durante toda su vida y actuar en la hora de la muerte como Salvador Misericordioso y no como Juez.

López Santidrián quiso concluir su ponencia citando una “visión profética” que la propia Santa Faustina menciona sobre su Diario, la Divina Misericordia en mi alma:

“Llegará un momento en que esta obra que Dios recomienda tanto parecerá ser completamente destruida y de repente Dios intervendrá con gran fuerza que dará el testimonio de la veracidad. Ella (la obra) será un nuevo esplendor para la Iglesia, a pesar de estar en ella desde hace mucho tiempo. Nadie puede negar que Dios es infinitamente misericordioso; Él desea que todos lo sepan; antes de volver como Juez, desea que las almas lo conozcan como Rey de Misericordia” (Diario, 378).