El poder de transformar

Muchas veces vivimos sin ser conscientes de que Jesucristo está entre nosotros y de esa forma nos perdemos lo maravilloso de sentirnos amados y consolados por Él.

Jesús no se marchó con Su Muerte y Resurrección. Prometió estar entre nosotros hasta el final de los tiempos porque no es un Dios distante sino todo lo contrario. Es cercano, vive por y para el hombre, para escucharnos y darnos fuerzas en nuestro día a día.

El problema al que nos enfrentamos es dejar a Jesús en el olvido, como si se hubiera marchado para siempre. Nuestra rutina diaria nos impide en ocasiones tenerle presente.

Sin embargo, al Señor le gusta que le queramos y confiemos en Él, que no le demos la espalda porque Jesús dio Su Vida por nosotros y es justo que le sintamos vivo y presente, siendo plenamente conscientes de que solo Él tiene el poder de transformar nuestro día a día en algo maravilloso.


Vencer nuestros miedos

Todos tenemos algún miedo, algo que nos aterra, nos asfixia, nos bloquea una y otra vez, hasta llegar a sentirnos derrotados porque nos vemos incapaces de superarlo.

Tropezamos siempre en la misma piedra, sufrimos por ello, lloramos amargamente. Así, día tras día, cargando con ese peso que no nos deja vivir, sin encontrar un remedio para saltar ese muro con el que nos chocamos.

Probemos entonces a ofrecer nuestros miedos a Jesús. No olvidemos que Él está siempre dispuesto a ayudarnos en los peores momentos, cuando más le necesitamos. Es el Amigo que nunca falla.

Hablemos con Él, compartamos nuestros miedos con Jesús. Si le pedimos con plena confianza que nos ayude a vencer nuestros miedos e incluso a olvidarlos, el Señor no nos defraudará.


Las señales que Jesús nos envía

En relación con mi anterior post sobre la confianza en Jesús, me parece interesante hablar de las señales que Jesucristo nos envía para hacernos ver que está a nuestro lado.

Para verlas, es preciso tener el corazón abierto porque Jesús está presente en los pequeños detalles y se puede manifestar de distintas formas: habla a través de alguien cercano que de repente nos dice algo que nos traspasa el alma; nos lo encontramos por la calle en la mirada de una persona que nos pide ayuda; o incluso a través de símbolos que solo cada uno de nosotros es capaz de interpretar.

Si mantenemos el corazón abierto, conseguiremos ver y descifrar esas señales que nos transmitirán paz y alegría por saber que Jesús nos escucha y camina a nuestro lado.


Confianza en Jesús

No siempre es fácil mantener la esperanza cuando las cosas van mal. Nos venimos abajo con facilidad y no conseguimos ver la luz al final del túnel. Sin embargo, no olvidemos que Jesús camina a nuestro lado, precisamente cuando más le necesitamos.

Tener plena confianza en Jesús es lo que nos anima a seguir el camino y a no tener miedo, sabiendo que Él está presente, entre nosotros, dándonos fuerzas y consuelo para continuar.

Precisamente, Jesús nos habla de las múltiples gracias que concede a las almas que tienen plena confianza en Él, tal y como le reveló a sor Faustina Kowalska, apóstol de la Divina Misericordia.

Solo Jesús puede dar paz completa a nuestros corazones. Confiemos en Él, aunque eso suponga derribar nuestros propios muros, los que hemos ido construyendo a lo largo de nuestra vida y que tanto esfuerzo nos cuesta soltar.


Publicaciones destacadas

El Amigo que nunca falla

​El Amigo que Nunca Falla es un blog para dar a conocer el lado más humano de Jesucristo. Desde mi perspectiva católica, ofrezco una reflexión humilde sobre la figura de Jesús, sobre Su faceta cercana, próxima al hombre, que puede resultar poco conocida.

Jesús es el Amigo que nunca falla. Desea que nos acerquemos a Él sin miedo, que conversemos con Él como lo haríamos con nuestro mejor amigo: con confianza, contándole todo aquello que nos preocupa, nos duele, nos obsesiona o simplemente nos hace sufrir.

Jesús nos escucha siempre y nunca defrauda. Por eso es el Amigo que nunca falla. Siempre está dispuesto a salir a nuestro encuentro, a escucharnos y apoyarnos, especialmente en los peores momentos: esos en los que flaquean las fuerzas para seguir adelante, en los que hemos tirado la toalla o perdido toda esperanza por diversos motivos: una enfermedad, el duelo por un ser querido, un cargo de conciencia por algo que pudimos hacer por una persona y no hicimos…

En este punto, os animo a que cada uno de vosotros reflexione sobre su propia cruz, la que os entristece, os duele y no os deja vivir en paz. Jesús nos invita a compartir con Él nuestra cruz, a soportar ese peso con el Señor, dándonos fuerzas para continuar el camino con plena confianza en Su Amor, Bondad y Misericordia hacia nosotros.

Hablemos con Jesús sin miedo, con confianza, siendo conscientes de que siempre nos escucha y ayuda, transformando nuestro dolor en alegría, nuestro desconsuelo en tranquilidad y nuestros miedos en barreras caídas.

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