La Iglesia concede la indulgencia plenaria a quien rece la Coronilla de la Divina Misericordia “para implorar a Dios Todopoderoso el fin de la epidemia de coronavirus, el alivio de los afligidos y la salvación eterna de los que el Señor ha llamado a sí”

En la actual situación de pandemia provocada por el coronavirus, la Penitenciaría Apostólica de la Iglesia ha establecido la concesión de la indulgencia plenaria a los fieles que recen la oración de la Coronilla de la Divina Misericordia “para implorar a Dios Todopoderoso el fin de la epidemia, el alivio de los afligidos y la salvación eterna de los que el Señor ha llamado a sí”.

Así ha quedado recogido en un Decreto firmado por el penitenciario mayor, cardenal Mauro Piacenza, y autorizado por el Papa Francisco, dado en Roma el 19 de marzo de 2020, en el que se establece que esta Penitenciaría Apostólica, además, concede de buen grado, en las mismas condiciones*, la indulgencia plenaria con ocasión de la actual epidemia mundial, también a aquellos fieles que ofrezcan la visita al Santísimo Sacramento, o la Adoración Eucarística, o la lectura de la Sagrada Escritura durante al menos media hora, o el rezo del Santo Rosario, o el ejercicio piadoso del Vía Crucis, o el rezo de la corona de la Divina Misericordia, para implorar a Dios Todopoderoso el fin de la epidemia, el alivio de los afligidos y la salvación eterna de los que el Señor ha llamado a sí”.

Las condiciones* a las que se refiere el Decreto para recibir la indulgencia plenaria son las habituales de confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Santo Padre, en cuanto sea posible.

La indulgencia plenaria también se concede “a los fieles enfermos de coronavirus, sujetos a cuarentena por orden de la autoridad sanitaria en los hospitales o en sus propias casas si, con espíritu desprendido de cualquier pecado, se unen espiritualmente a través de los medios de comunicación a la celebración de la Santa Misa, al rezo del Santo Rosario, a la práctica piadosa del Vía Crucis u otras formas de devoción, o si al menos rezan el Credo, el Padrenuestro y una piadosa invocación a la Santísima Virgen María, ofreciendo esta prueba con espíritu de fe en Dios y de caridad hacia los hermanos, con la voluntad de cumplir las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Santo Padre), apenas les sea posible”.

Además, el Decreto recoge que “los agentes sanitarios, los familiares y todos aquellos que, siguiendo el ejemplo del Buen Samaritano, exponiéndose al riesgo de contagio, cuidan de los enfermos de coronavirus según las palabras del Divino Redentor: `Nadie tiene mayor amor que este: dar la vida por sus amigos´ (Jn 15,13), obtendrán el mismo don de la indulgencia plenaria en las mismas condiciones”.

Por último, el Decreto dispone que “la Iglesia reza por los que estén imposibilitados de recibir el sacramento de la Unción de los enfermos y el Viático, encomendando a todos y cada uno de ellos a la Divina Misericordia en virtud de la comunión de los santos y concede a los fieles la indulgencia plenaria en punto de muerte siempre que estén debidamente dispuestos y hayan rezado durante su vida algunas oraciones (en este caso la Iglesia suple a las tres condiciones habituales requeridas). Para obtener esta indulgencia se recomienda el uso del crucifijo o de la cruz (cf. Enchiridion indulgentiarum, n.12)”.

La Coronilla de la Divina Misericordia

La Coronilla de la Divina Misericordia es la oración que el mismo Jesucristo dictó a la monja polaca Sor Faustina Kowalska el 13 de septiembre de 1935 en Vilna. El testimonio directo de Jesús dio origen al Diario, la Divina Misericordia en mi alma, en el que Santa Faustina Kowalska dejó plasmadas todas las revelaciones que le transmitió Nuestro Señor.

A continuación, os he resaltado en color negrita las palabras de Jesús, indicando el numeral del Diario en el que podéis leerlas.

Sor Faustina explica en su Diario cómo Jesús le enseñó el modo de rezar la coronilla: “con un rosario común, del modo siguiente: primero rezarás una vez el Padre Nuestro y el Ave María y el Credo, después, en las cuentas correspondientes al Padre Nuestro, dirás las siguientes palabras: Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero; en las cuentas del Ave María, dirás las siguientes palabras: Por Su dolorosa Pasión, ten Misericordia de nosotros y del mundo entero. Para terminar, dirás tres veces estas palabras: Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten Piedad de nosotros y del mundo entero” (Diario, 476).

En distintos pasajes de su Diario, Sor Faustina hace referencia a las promesas que el Señor le reveló para quienes rezasen la coronilla. “Reza incesantemente esta coronilla que te he enseñado. Quienquiera que la rece recibirá gran Misericordia a la hora de la muerte. Los sacerdotes se la recomendarán a los pecadores como la última tabla de salvación. Hasta el pecador más empedernido, si reza esta coronilla una sola vez, recibirá la gracia de Mi Misericordia infinita. Deseo que el mundo entero conozca Mi Misericordia; deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en Mi Misericordia” (Diario, 687).

“A las almas que recen esta coronilla, Mi Misericordia las envolverá en la vida y especialmente a la hora de la muerte” (Diario, 754).

“Defenderé como Mi Gloria a cada alma que rece esta coronilla en la hora de la muerte” (Diario, 811).

“¡Oh, qué gracias más grandes concederé a las almas que recen esta coronilla! Las entrañas de Mi Misericordia se enternecen por quienes rezan esta coronilla. Anota estas palabras, hija Mía, habla al mundo de Mi Misericordia para que toda la humanidad conozca la infinita Misericordia Mía. Es una señal de los últimos tiempos, después de ella vendrá el Día de la Justicia. Todavía queda tiempo, que recurran, pues, a la Fuente de Mi Misericordia, se beneficien de la Sangre y del Agua que brotó para ellos” (Diario, 848).

“Diles a las almas, hija Mía, que les doy Mi Misericordia como defensa, lucho por ellas Yo solo y soporto la justa ira de Mi Padre” (Diario, 1516).

“Hija Mía, anima a las almas a rezar la coronilla que te he dado. A quienes recen esta coronilla, Me complazco en darles lo que Me pidan. Cuando la recen los pecadores empedernidos, colmaré sus almas de paz y la hora de su muerte será feliz. Escríbelo para las almas afligidas: Cuando un alma vea y conozca la gravedad de sus pecados, cuando a los ojos de su alma se descubra todo el abismo de la miseria en la que ha caído, no se desespere, sino que se arroje con confianza en brazos de Mi Misericordia, como un niño en brazos de su madre amadísima. Estas almas tienen prioridad en Mi Corazón Compasivo, ellas tienen preferencia en Mi Misericordia. Proclama que ningún alma que ha invocado Mi Misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión. Me complazco particularmente en el alma que confía en Mi Bondad” (Diario, 1541).

“A través de ella obtendrás todo, si lo que pides está de acuerdo con Mi Voluntad” (Diario, 1731).

Para terminar, os dejo varias reflexiones de Santa Faustina Kowalska sobre el rezo de la Coronilla de la Divina Misericordia:

“Conozco cada vez mejor cuánto necesita cada alma la Divina Misericordia durante toda la vida, pero especialmente en la hora de la muerte. Esta coronilla es para aplacar la ira divina, según me ha dicho el [Señor] Mismo” (Diario, 1036).

“Y el Señor me ha dado a conocer que a través de esta oración se puede obtener todo” (Diario, 1128).

“Conocí también que esa oración era agradable a Dios y lo potente que es la coronilla” (Diario, 1791).

“Y el Señor me dijo quién sostiene la existencia de la humanidad: son las almas elegidas. Cuando acabe el número de los elegidos, el mundo dejará de existir” (Diario, 926).

Enlaces de interés

Texto de la Coronilla de la Divina Misericordia.

Cómo rezar la Coronilla de la Divina Misericordia.

Reflexiones de Santa Faustina Kowalska sobre la paciencia

En diversos pasajes del Diariola Divina Misericordia en mi alma, Santa Faustina Kowalska reflexiona sobre la virtud de la paciencia, llegando a la conclusión de que es la que nos hará vencer en medio de las dificultades de la vida. Incluso, llega a afirmar que es una prueba necesaria antes de recibir una gracia extraordinaria de Dios.

Es precisamente en los momentos de contrariedad cuando la paciencia y la confianza en la Divina Misericordia nos harán alcanzar la victoria final, aunque esta se manifieste después de años.

A continuación, os dejo las reflexiones de Santa Faustina, junto con el numeral del Diario en las que podéis encontrarlas:

“Entre las más grandes dificultades y contrariedades no pierdo la paz interior ni el equilibrio en lo exterior y esto desanima a los adversarios. Entre las contrariedades, la paciencia refuerza al alma” (Diario, 607).

“¡Oh Jesús, dame fortaleza y sabiduría para atravesar esta pavorosa selva, para que mi corazón sepa soportar pacientemente el deseo ardiente de Ti, oh Señor mío! Permanezco siempre en sagrado asombro cuando siento que Te estás acercando a mí. Tú, el Soberano del trono terrible, bajas al miserable destierro y vienes a una pobre mendiga que no tiene nada más que la miseria. No sé hospedarte, ¡oh mi Príncipe!, pero Tú sabes que Te quiero con cada latido de mi corazón. Veo Tu humillación, sin embargo, Tu Majestad no disminuye a mis ojos. Sé que me amas con el amor del esposo y eso me basta, a pesar de que nos separa un gran abismo, porque Tú eres el Creador y yo Tu criatura. Pero el amor es la única explicación de nuestra unión, fuera de él todo es inconcebible. Solo con el amor se comprende la inconcebible familiaridad con la que me tratas. ¡Oh Jesús!, Tu grandeza me espanta y permanecería en un continuo asombro y temor si no me tranquilizaras Tú Mismo. Tú me haces capaz de tratar Contigo siempre antes de acercarte” (Diario, 885).

“Hay aquí cierta persona que antes era nuestra alumna. Naturalmente me ejercita en la paciencia, me visita varias veces al día. Después de cada visita estoy cansada, pero veo que es el Señor Jesús quien me ha mandado este alma. Que todo Te alabe, ¡oh Señor! La paciencia da gloria a Dios. ¡Oh, qué pobres son las almas!” (Diario, 920).

“Hay momentos en los cuales no tengo confianza en mí misma, estoy profundamente convencida de mi debilidad y miseria y comprendo que en tales momentos puedo perseverar solamente confiando en la infinita Misericordia de Dios. La paciencia, la oración y el silencio refuerzan el alma. Hay momentos en los cuales el alma debe callar y no conviene que hable con las criaturas. Aquellos son los momentos de insatisfacción de sí misma y el alma se siente débil como un niño, entonces, se agarra con toda la fuerza a Dios. En tales momentos vivo exclusivamente de la fe y cuando me siento fortalecida por la Gracia de Dios, entonces soy más valiente en la conversación y en las relaciones con el prójimo” (Diario, 944).

“Antes de cada gracia muy grande, mi alma es sometida a una prueba de paciencia, porque la siento pero no la poseo todavía. Mi espíritu se agita, pero la hora aún no ha llegado. Esos momentos son tan misteriosos que es difícil escribir de ellos” (Diario, 1084).

“No es cosa fácil soportar alegremente los sufrimientos y sobre todo los no merecidos. La naturaleza corrupta se rebela y aunque la voluntad y el intelecto están por encima del sufrimiento siendo capaces de hacer el bien a aquellos que les hacen sufrir, sin embargo, el sentimiento hace mucho ruido y como un espíritu inquieto asalta la voluntad y el intelecto, pero al ver que nada puede hacer por sí solo, se calma y se somete al intelecto y a la voluntad. Como una fealdad irrumpe en lo íntimo y hace mucho ruido al quererlo solo escuchar cuando no está atado corto por la voluntad y el intelecto” (Diario, 1152).

“Meditación. Durante la meditación, la hermana que tiene su reclinatorio al lado del mío, carraspea y tose continuamente, a veces sin interrupción. Una vez me vino la idea de cambiar de lugar para el tiempo de meditación, en vista de que era ya después de la Santa Misa; sin embargo, pensé: si cambio de lugar la hermana se dará cuenta y sentirá, quizá, un disgusto por haberme alejado de ella. He decidido continuar con la oración y en mi lugar ofreciendo a Dios un acto de paciencia. Al final de la meditación, mi alma fue inundada de tanta consolación enviada por Dios cuanta pudo soportar mi corazón y el Señor me hizo saber que si me hubiera alejado de esa hermana me habría alejado también de las gracias que descendieron sobre mi alma” (Diario, 1311).

“Retiro espiritual mensual de un día. Durante estos ejercicios espirituales, el Señor me ha dado la luz de un más profundo conocimiento de Su Voluntad y al mismo tiempo del total abandono a esta Santa Voluntad de Dios. Esta luz me ha fortalecido en una paz profunda, dándome a comprender que no debo tener miedo de nada menos del pecado. Cualquier cosa que Dios me envíe, la aceptaré con una total sumisión a Su Santa Voluntad. Dondequiera que Él me ponga, trataré de cumplir fielmente Su Santa Voluntad y todo lo que le agrade, siempre que esté en mi poder, aunque esta Voluntad de Dios fuera para mí dura y pesada como lo fue la Voluntad del Padre Celestial para con Su Hijo que rezaba en el Huerto de los Olivos. Pues me he dado cuenta de que si la Voluntad del Padre Celestial se cumple de este modo en Su Amadísimo Hijo, entonces precisamente de este mismo modo se cumplirá también en nosotros: sufrimientos, persecuciones, ultrajes, deshonor, con todo esto mi alma se asemeja a Jesús. Y cuanto más grande es el sufrimiento, tanto mejor veo que me asemejo a Jesús. Este es el camino más seguro. Si otro camino fuera mejor, Jesús me lo indicaría. Los sufrimientos no me quitan la paz en absoluto, pero, por otra parte, aunque gozo de una paz profunda, no obstante, esta paz profunda no me quita la sensación del sufrimiento. Aunque, a veces, tengo la cara inclinada hacia la tierra y las lágrimas corren en abundancia, sin embargo, en ese mismo momento mi alma goza de una paz profunda y de felicidad…” (Diario, 1394).

“He aprendido que la mayor fuerza está oculta en la paciencia. Veo que la paciencia siempre conduce a la victoria, aunque no inmediatamente, pero la victoria se manifestará después de años. La paciencia va unida a la mansedumbre” (Diario, 1514).

“En los momentos de dudas no actuaré, sino que buscaré cuidadosamente una explicación entre el clero y especialmente en mi director espiritual. No justificarme de los reproches y las observaciones hechas por cualquiera, excepto el caso de ser interrogada directamente para dar testimonio de la verdad. Escuchar con gran paciencia las confidencias de los demás, encargarme de sus sufrimientos, confortándolos, y sumergir mis propios sufrimientos en el Compasivísimo Corazón de Jesús. Nunca salir de las profundidades de Su Misericordia e introducir en ella al mundo entero” (Diario, 1550).

Tengo sed de ti

Hoy quiero compartir con vosotros la oración Tengo sed de ti, escrita por la Madre Teresa de Calcuta, en la que describe perfectamente el infinito Amor que Jesucristo siente por cada persona.

Os recomiendo que la leáis con detenimiento porque, al estar escrita en primera persona, es como si cada palabra fuera pronunciada por Jesús, lo que la convierte en una oración capaz de traspasar el corazón.

Al encontrarnos en Adviento, que es un tiempo de espera confiada en el Señor, la oración Tengo sed de ti nos recuerda que el Amor y la Misericordia de Dios no conocen límites.

Jesús desea darse a cada persona para transformar su vida. Él puede cambiar cualquier situación personal, es capaz de solucionar todo tipo de problemas o dificultades e incluso quiere sanarnos. Lo único que nos pide para que Él pueda actuar es que le abramos nuestro corazón con fe, confiando plenamente en su infinito Amor.

La Divina Misericordia de Jesucristo, además de actuar en el perdón de los pecados, se manifiesta también en su Poder transformador, que es capaz de rehacer la vida de toda persona. Por tanto, os animo a compartir con el Señor cualquier dificultad que estéis atravesando para que Él pueda transformarla.

“Mira que estoy a la puerta y llamo…”

(Apocalipsis 3, 20).

Es verdad. Estoy a la puerta de tu corazón, de día y de noche. Aun cuando no estás escuchando, aun cuando dudes que pudiera ser Yo, ahí estoy: esperando la más pequeña señal de respuesta, hasta la más pequeña sugerencia de invitación que Me permita entrar.

Y quiero que sepas que cada vez que Me invitas, Yo vengo siempre, sin falta. Vengo en silencio e invisible, pero con un poder y un amor infinitos, trayendo los muchos dones de Mi Espíritu. Vengo con Mi misericordia, con Mi deseo de perdonarte y de sanarte, con un amor hacia ti que va más allá de tu comprensión. Un amor en cada detalle, tan grande como el Amor que he recibido de Mi Padre (“Yo les he amado a ustedes como el Padre Me ama a Mí…, Jn. 15,10). Vengo deseando consolarte y darte fuerza, levantarte y vendar todas tus heridas. Te traigo Mi luz, para disipar tu oscuridad y todas tus dudas. Vengo con Mi poder, que me permite cargarte a ti con Mi gracia, para tocar tu corazón y transformar tu vida. Vengo con Mi paz, para tranquilizar tu alma.

Te conozco como la palma de mi mano, sé todo acerca de ti, hasta los cabellos de tu cabeza he contado. No hay nada en tu vida que no tenga importancia para Mí. Te he seguido a través de los años y siempre te he amado, hasta en tus extravíos. Conozco cada uno de tus problemas. Conozco tus necesidades y tus preocupaciones y, sí, conozco todos tus pecados. Pero te digo de nuevo que Te amo, no por lo que has hecho o dejado de hacer, Te amo por ti, por la belleza y la dignidad que Mi Padre te dio al crearte a Su propia imagen. Es una dignidad que muchas veces has olvidado, una belleza que has empañado por el pecado. Pero Te amo como eres y he derramado Mi Sangre para rescatarte. Si solo me lo pides con fe, Mi gracia tocará todo lo que necesita ser cambiado en tu vida: Yo te daré la fuerza para librarte del pecado y de todo su poder destructor.

Sé lo que hay en tu corazón, conozco tu soledad y todas tus heridas, los rechazos, los juicios, las humillaciones. Yo lo sobrellevé todo antes que tú. Y todo lo sobrellevé por ti, para que pudieras compartir Mi fuerza y Mi victoria. Conozco, sobre todo, tu necesidad de amor, sé qué tan sediento estás de amor y de ternura. Pero cuántas veces has deseado satisfacer tu sed en vano, buscando ese amor con egoísmo, tratando de llenar el vacío dentro de ti con placeres pasajeros, con el vacío aún mayor del pecado. ¿Tienes sed de amor?

“Vengan a Mí todos los que tengan sed…” (Jn. 7,37). Yo te saciaré y te llenaré. ¿Tienes sed de ser amado? Te amo más de lo que te puedes imaginar…, hasta el punto de morir en la Cruz por ti.

TENGO SED DE TI. Sí, esa es la única manera en que apenas puedo empezar a describir mi amor. TENGO SED DE TI. Tengo sed de amarte y de que tú me ames. Tan precioso eres para Mí que TENGO SED DE TI. Ven a Mí y llenaré tu corazón y sanaré tus heridas. Te haré una nueva creación y te daré la paz aun en tus pruebas. TENGO SED DE TI. Nunca debes dudar de Mi Misericordia, de Mi deseo de perdonarte, de Mi anhelo por bendecirte y vivir Mi vida en ti, y de que te acepto sin importar lo que hayas hecho. TENGO SED DE TI. Si te sientes de poco valor a los ojos del mundo, no importa. No hay nadie que me interese más en todo el mundo que tú. TENGO SED DE TI. Ábrete a Mí, ven a Mí, ten sed de Mí, dame tu vida. Yo te probaré qué tan valioso eres para Mi Corazón.

¿No te das cuenta de que Mi Padre ya tiene un plan perfecto para transformar tu vida a partir de este momento? Confía en Mí. Pídeme todos los días que entre y que me encargue de tu vida y lo haré. Te prometo ante Mi Padre en el Cielo que haré milagros en tu vida. ¿Por qué haría Yo esto? PORQUE TENGO SED DE TI. Lo único que te pido es que te confíes completamente a Mí. Yo haré todo lo demás.

Desde ahora, ya veo el lugar que Mi Padre te ha preparado en Mi Reino. Recuerda que eres peregrino en esta vida viajando a casa. El pecado nunca te puede satisfacer ni traerte la paz que anhelas. Todo lo que has buscado fuera de Mí solo te ha dejado más vacío, así que no te ates a las cosas de este mundo; pero, sobre todo, no te alejes de Mí cuando caigas. Ven a Mí sin tardanza porque cuando me das tus pecados, me das la alegría de ser tu Salvador. No hay nada que Yo no pueda perdonar y sanar, así que ven ahora y descarga tu alma.

No importa cuánto hayas andado sin rumbo, no importa cuántas veces me hayas olvidado, no importa cuántas cruces lleves en esta vida, hay algo que quiero que siempre recuerdes y que nunca cambiará. TENGO SED DE TI, tal y como eres. No tienes que cambiar para creer en Mi Amor, ya que será tu confianza en ese Amor la que te hará cambiar. Tú te olvidas de Mí y, sin embargo, Yo te busco a cada momento del día y estoy ante las puertas de tu corazón, llamando. ¿Encuentras esto difícil de creer? Entonces, mira la Cruz, mira Mi Corazón que fue traspasado por ti. ¿No has comprendido Mi Cruz?, entonces escucha de nuevo las palabras que dije en ella, te dicen claramente por qué Yo soporté todo esto por ti: “… TENGO SED” (Jn. 19, 28). Sí, TENGO SED DE TI. Como el resto del salmo que Yo estaba rezando dice de Mí: “… esperé compasión inútilmente, esperé alguien que me consolara y no lo hallé” (Salmo 69:20). Toda tu vida he estado deseando tu amor. Nunca he cesado de buscarlo y de anhelar que Me correspondas. Tú has probado muchas cosas en tu afán por ser feliz. ¿Por qué no intentas abrirme tu corazón, ahora mismo, abrirlo más de lo que lo has hecho antes?

Cuando finalmente abras las puertas de tu corazón y finalmente te acerques lo suficiente, entonces Me oirás decir una y otra vez, no en meras palabras humanas sino en espíritu: “no importa qué es lo que hayas hecho, Te amo por ti mismo. Ven a Mí con tu miseria y tus pecados, con tus problemas y necesidades, y con todo tu deseo de ser amado. Estoy a la puerta de tu corazón y llamo…, ábreme, porque TENGO SED DE TI…”.

“Jesús es Dios, por lo tanto Su Amor y Su

Sed son infinitos. Él, Creador del Universo.

Pidió el amor de sus criaturas. Tiene sed

de nuestro amor… Estas palabras:

‘Tengo sed’. ¿Tienen un eco en nuestra alma?”.

Madre Teresa de Calcuta.

Novena a Santa Faustina Kowalska

Novena a Santa Faustina Kowalska

El 5 de octubre se celebra la festividad de Santa Faustina Kowalska, la monja polaca a quien Jesucristo se le apareció entre 1931 y 1938 con la misión de transmitir a todo el mundo la infinita Misericordia, Bondad y Amor de Dios hacia el hombre.

Por expreso mandato de Nuestro Señor, Sor Faustina escribió el Diario, la Divina Misericordia en mi alma, donde transcribió el testimonio directo de Jesús sobre las 5 nuevas formas de culto a la Divina Misericordia: la Imagen de Jesús Misericordioso, la Hora de la Misericordia, la oración de la Coronilla, la Fiesta de la Divina Misericordia y la Difusión del culto a la Divina Misericordia.

Considerada como apóstol de la Divina Misericordia, la Beata Faustina fue canonizada por el Papa Juan Pablo II el 30 de abril de 2000, convirtiéndose así en la primera santa en ser canonizada en el tercer milenio y en el año jubilar 2000.

El post de hoy está dedicado a la Novena a Santa Faustina Kowalska, que es una oración especial para pedir su intercesión. Se tiene que rezar durante los 9 días previos a su festividad, en concreto, entre el 26 de septiembre y el 4 de octubre. A continuación, os dejo el texto íntegro para cada día de la novena.

PRIMER DÍA

La Señal de la Santa Cruz

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de Vuestra Divina Gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración a Santa Faustina

¡Oh Jesús, que hiciste de Santa Faustina una gran devota de Tu infinita Misericordia, concédeme por su intercesión, si fuera esto conforme a Tu Santísima Voluntad, la gracia de (pedir gracia) que te pido! Yo, pecador, no soy digno de Tu Misericordia, pero dígnate mirar el espíritu de entrega y sacrificio de Sor Faustina y recompensa sus virtudes atendiendo a las súplicas que a través de ella te presento confiando en Ti.

Lectura del primer día

Mientras oraba oí estas palabras: ‘Hija Mía, que tu corazón se llene de gozo. Yo, el Señor, estoy contigo, no tengas miedo de nada, estás en Mi Corazón’. En aquel momento conocí la gran Majestad de Dios y comprendí que nada puede compararse con un solo acto de conocimiento de Dios. Toda grandeza externa desaparece como polvo frente a un solo acto del conocimiento más profundo de Dios” (Diario, 1133).

Oración para pedir su intercesión

Santa María Faustina, tú nos dijiste que tu misión continuaría después de tu muerte y que no nos olvidarías. Nuestro Señor te concedió un gran privilegio cuando te dijo que distribuyeras las gracias como tú quisieras, a quien tú quisieras y cuando tú quisieras. Confiando en esta promesa, te pido tu intercesión por las gracias que necesito…

(Se hace la petición).

Ayúdame, sobre todas las cosas, a confiar en Jesús como tú lo hiciste y así glorificar Su Misericordia a cada instante de mi vida. Amén.

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se repite tres veces: `Santa María Faustina, ruega por nosotros´.

Oración de Santa Faustina por los pecadores (Diario, 72)

Jesús, Verdad Eterna, vida nuestra, te suplico e imploro Tu Misericordia para los pobres pecadores. ¡Oh Sacratísimo Corazón, Fuente de Misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana! Te pido luz para los pobres pecadores.

¡Oh Jesús, recuerda Tu amarga Pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan Preciosa, Santísima Sangre Tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de Tu Sangre, me regocijo en Su Inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores!

Aunque el pecado es un abismo de maldad e ingratitud, el precio pagado por nosotros jamás podrá ser igualado. Por lo tanto, haz que cada alma confíe en la Pasión del Señor y que ponga su esperanza en Su Misericordia. Dios no le negará Su Misericordia a nadie. El Cielo y la Tierra podrán cambiar, pero jamás se agotará la Misericordia de Dios.

¡Oh, qué alegría arde en mi corazón, cuando contemplo Tu Bondad inconcebible, oh Jesús mío! Deseo traer a todos los pecadores a Tus pies para que glorifiquen Tu Misericordia por los siglos de los siglos”.

Oración final (Diario, 84)

Se repite tres veces la siguiente oración compuesta por Santa Faustina:

Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío”.

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

SEGUNDO DÍA

La Señal de la Santa Cruz

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de Vuestra Divina Gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración a Santa Faustina

¡Oh Jesús, que hiciste de Santa Faustina una gran devota de Tu infinita Misericordia, concédeme por su intercesión, si fuera esto conforme a Tu Santísima Voluntad, la gracia de (pedir gracia) que te pido! Yo, pecador, no soy digno de Tu Misericordia, pero dígnate mirar el espíritu de entrega y sacrificio de Sor Faustina y recompensa sus virtudes atendiendo a las súplicas que a través de ella te presento confiando en Ti.

Lectura del segundo día

Paso cada momento libre a los pies de Dios escondido. Él es mi Maestro, le pregunto por todo, con Él hablo de todo, de allí saco fuerza y luz, allí aprendo todo, de allí me llegan las luces sobre el modo de comportarme con el prójimo. Desde el momento en que salí del noviciado, me encerré en el tabernáculo con Jesús, mi Maestro. Él Mismo me atrajo a este fuego de Amor vivo, alrededor del cual se concentra todo” (Diario, 704).

Oración para pedir su intercesión

Santa María Faustina, tú nos dijiste que tu misión continuaría después de tu muerte y que no nos olvidarías. Nuestro Señor te concedió un gran privilegio cuando te dijo que distribuyeras las gracias como tú quisieras, a quien tú quisieras y cuando tú quisieras. Confiando en esta promesa, te pido tu intercesión por las gracias que necesito…

(Se hace la petición).

Ayúdame, sobre todas las cosas, a confiar en Jesús como tú lo hiciste y así glorificar Su Misericordia a cada instante de mi vida. Amén.

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se repite tres veces: `Santa María Faustina, ruega por nosotros´.

Oración de Santa Faustina por los pecadores (Diario, 72)

Jesús, Verdad Eterna, Vida nuestra, te suplico e imploro Tu Misericordia para los pobres pecadores. ¡Oh Sacratísimo Corazón, Fuente de Misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana! Te pido luz para los pobres pecadores.

¡Oh Jesús, recuerda Tu amarga Pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan Preciosa, Santísima Sangre Tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de Tu Sangre, me regocijo en Su Inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores!

Aunque el pecado es un abismo de maldad e ingratitud, el precio pagado por nosotros jamás podrá ser igualado. Por lo tanto, haz que cada alma confíe en la Pasión del Señor y que ponga su esperanza en Su Misericordia. Dios no le negará Su Misericordia a nadie. El Cielo y la Tierra podrán cambiar, pero jamás se agotará la Misericordia de Dios.

¡Oh, qué alegría arde en mi corazón, cuando contemplo Tu Bondad inconcebible, oh Jesús mío! Deseo traer a todos los pecadores a Tus pies para que glorifiquen Tu Misericordia por los siglos de los siglos”.

Oración final (Diario, 84)

Se repite tres veces la siguiente oración compuesta por Santa Faustina:

¡Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío!”

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

TERCER DÍA

La Señal de la Santa Cruz

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de Vuestra Divina Gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración a Santa Faustina

¡Oh Jesús, que hiciste de Santa Faustina una gran devota de Tu infinita Misericordia, concédeme por su intercesión, si fuera esto conforme a Tu Santísima Voluntad, la gracia de (pedir gracia) que te pido! Yo, pecador, no soy digno de Tu Misericordia, pero dígnate mirar el espíritu de entrega y sacrificio de Sor Faustina y recompensa sus virtudes atendiendo a las súplicas que a través de ella te presento confiando en Ti.

Lectura del tercer día

Al anochecer, estando en mi celda, vi al Señor Jesús vestido con una túnica blanca. Tenía una mano levantada para bendecir y con la otra tocaba la túnica sobre el pecho. De la abertura de la túnica en el pecho, salían dos grandes rayos: uno rojo y otro pálido. (…) Después de un momento, Jesús me dijo: ‘Pinta una imagen según el modelo que ves, y firma: Jesús, en Ti confío’” (Diario, 47).

Oración para pedir su intercesión

Santa María Faustina, tú nos dijiste que tu misión continuaría después de tu muerte y que no nos olvidarías. Nuestro Señor te concedió un gran privilegio cuando te dijo que distribuyeras las gracias como tú quisieras, a quien tú quisieras y cuando tú quisieras. Confiando en esta promesa, te pido tu intercesión por las gracias que necesito…

(Se hace la petición).

Ayúdame, sobre todas las cosas, a confiar en Jesús como tú lo hiciste y así glorificar Su Misericordia a cada instante de mi vida. Amén.

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se repite tres veces: `Santa María Faustina, ruega por nosotros´.

Oración de Santa Faustina por los pecadores (Diario, 72)

Jesús, Verdad eterna, vida nuestra, te suplico e imploro Tu Misericordia para los pobres pecadores. ¡Oh Sacratísimo Corazón, Fuente de Misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana! Te pido luz para los pobres pecadores.

¡Oh Jesús, recuerda Tu amarga Pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan Preciosa, Santísima Sangre Tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de Tu Sangre, me regocijo en Su Inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores!

Aunque el pecado es un abismo de maldad e ingratitud, el precio pagado por nosotros jamás podrá ser igualado. Por lo tanto, haz que cada alma confíe en la Pasión del Señor y que ponga su esperanza en Su Misericordia. Dios no le negará Su Misericordia a nadie. El Cielo y la Tierra podrán cambiar, pero jamás se agotará la Misericordia de Dios.

¡Oh, qué alegría arde en mi corazón, cuando contemplo Tu Bondad inconcebible, oh Jesús mío! Deseo traer a todos los pecadores a Tus pies para que glorifiquen Tu Misericordia por los siglos de los siglos”.

Oración final (Diario, 84)

Se repite tres veces la siguiente oración compuesta por Santa Faustina:

Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío”.

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

CUARTO DÍA

La Señal de la Santa Cruz

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de Vuestra Divina Gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración a Santa Faustina

¡Oh Jesús, que hiciste de Santa Faustina una gran devota de Tu infinita Misericordia, concédeme por su intercesión, si fuera esto conforme a Tu Santísima Voluntad, la gracia de (pedir gracia) que te pido! Yo, pecador, no soy digno de Tu Misericordia, pero dígnate mirar el espíritu de entrega y sacrificio de Sor Faustina y recompensa sus virtudes atendiendo a las súplicas que a través de ella te presento confiando en Ti.

Lectura del cuarto día

Jesús dijo a Santa Faustina: “Sé misericordiosa con los demás como Yo soy Misericordioso contigo y cuando adviertas que tus fuerzas se debilitan, ven a la Fuente de la Misericordia y fortalece tu alma, y no pararás en el camino” (Diario, 1486).

Oración para pedir su intercesión

Santa María Faustina, tú nos dijiste que tu misión continuaría después de tu muerte y que no nos olvidarías. Nuestro Señor te concedió un gran privilegio cuando te dijo que distribuyeras las gracias como tú quisieras, a quien tú quisieras y cuando tú quisieras. Confiando en esta promesa, te pido tu intercesión por las gracias que necesito…

(Se hace la petición).

Ayúdame, sobre todas las cosas, a confiar en Jesús como tú lo hiciste y así glorificar Su Misericordia a cada instante de mi vida. Amén.

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se repite tres veces: `Santa María Faustina, ruega por nosotros´.

Oración de Santa Faustina por los pecadores (Diario, 72)

Jesús, Verdad Eterna, vida nuestra, te suplico e imploro Tu Misericordia para los pobres pecadores. ¡Oh Sacratísimo Corazón, Fuente de Misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana! Te pido luz para los pobres pecadores.

¡Oh Jesús, recuerda Tu amarga Pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan Preciosa, Santísima Sangre Tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de Tu Sangre, me regocijo en Su Inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores!

Aunque el pecado es un abismo de maldad e ingratitud, el precio pagado por nosotros jamás podrá ser igualado. Por lo tanto, haz que cada alma confíe en la Pasión del Señor y que ponga su esperanza en Su Misericordia. Dios no le negará Su Misericordia a nadie. El Cielo y la Tierra podrán cambiar, pero jamás se agotará la Misericordia de Dios.

¡Oh, qué alegría arde en mi corazón, cuando contemplo Tu Bondad inconcebible, oh Jesús mío! Deseo traer a todos los pecadores a Tus pies para que glorifiquen Tu Misericordia por los siglos de los siglos”.

Oración final (Diario, 84)

Se repite tres veces la siguiente oración compuesta por Santa Faustina:

Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío”.

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

QUINTO DÍA

La Señal de la Santa Cruz

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de Vuestra Divina Gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración a Santa Faustina

¡Oh Jesús, que hiciste de Santa Faustina una gran devota de Tu infinita Misericordia, concédeme por su intercesión, si fuera esto conforme a Tu Santísima Voluntad, la gracia de (pedir gracia) que te pido! Yo, pecador, no soy digno de Tu Misericordia, pero dígnate mirar el espíritu de entrega y sacrificio de Sor Faustina y recompensa sus virtudes atendiendo a las súplicas que a través de ella te presento confiando en Ti.

Lectura del quinto día

Nada confunde ni asusta a un alma humilde. He dirigido mi vuelo hacia el ardor mismo del sol y nada logrará bajármelo. El amor no se deja encarcelar, es libre como una reina, el amor llega hasta Dios” (Diario, 450).

Oración para pedir su intercesión

Santa María Faustina, tú nos dijiste que tu misión continuaría después de tu muerte y que no nos olvidarías. Nuestro Señor te concedió un gran privilegio cuando te dijo que distribuyeras las gracias como tú quisieras, a quien tú quisieras y cuando tú quisieras. Confiando en esta promesa, te pido tu intercesión por las gracias que necesito…

(Se hace la petición).

Ayúdame, sobre todas las cosas, a confiar en Jesús como tú lo hiciste y así glorificar Su Misericordia a cada instante de mi vida. Amén.

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se repite tres veces: `Santa María Faustina, ruega por nosotros´.

Oración de Santa Faustina por los pecadores (Diario, 72)

Jesús, Verdad Eterna, vida nuestra, te suplico e imploro Tu Misericordia para los pobres pecadores. ¡Oh Sacratísimo Corazón, Fuente de Misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana! Te pido luz para los pobres pecadores.

¡Oh Jesús, recuerda Tu amarga Pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan Preciosa, Santísima Sangre Tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de Tu Sangre, me regocijo en Su Inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores!

Aunque el pecado es un abismo de maldad e ingratitud, el precio pagado por nosotros jamás podrá ser igualado. Por lo tanto, haz que cada alma confíe en la Pasión del Señor y que ponga su esperanza en Su Misericordia. Dios no le negará Su Misericordia a nadie. El Cielo y la Tierra podrán cambiar, pero jamás se agotará la Misericordia de Dios.

¡Oh, qué alegría arde en mi corazón, cuando contemplo Tu Bondad inconcebible, oh Jesús mío! Deseo traer a todos los pecadores a Tus pies para que glorifiquen Tu Misericordia por los siglos de los siglos”.

Oración final (Diario, 84)

Se repite tres veces la siguiente oración compuesta por Santa Faustina:

Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío”.

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

SEXTO DÍA

La Señal de la Santa Cruz

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de Vuestra Divina Gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración a Santa Faustina

¡Oh Jesús, que hiciste de Santa Faustina una gran devota de Tu infinita Misericordia, concédeme por su intercesión, si fuera esto conforme a Tu Santísima Voluntad, la gracia de (pedir gracia) que te pido! Yo, pecador, no soy digno de Tu Misericordia, pero dígnate mirar el espíritu de entrega y sacrificio de Sor Faustina y recompensa sus virtudes atendiendo a las súplicas que a través de ella te presento confiando en Ti.

Lectura del sexto día

Ayúdame, ¡oh Señor!, a que mis ojos sean misericordiosos, para que yo jamás recele o juzgue según las apariencias, sino que busque lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a ayudarla. Ayúdame a que mis oídos sean misericordiosos para que tome en cuenta las necesidades de mi prójimo y no sea indiferente a sus penas y gemidos. Ayúdame, ¡oh Señor!, a que mi lengua sea misericordiosa para que jamás hable negativamente de mis prójimos sino que tenga una palabra de consuelo y perdón para todos” (Diario, 163).

Oración para pedir su intercesión

Santa María Faustina, tú nos dijiste que tu misión continuaría después de tu muerte y que no nos olvidarías. Nuestro Señor te concedió un gran privilegio cuando te dijo que distribuyeras las gracias como tú quisieras, a quien tú quisieras y cuando tú quisieras. Confiando en esta promesa, te pido tu intercesión por las gracias que necesito…

(Se hace la petición).

Ayúdame, sobre todas las cosas, a confiar en Jesús como tú lo hiciste y así glorificar Su Misericordia a cada instante de mi vida. Amén.

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se repite tres veces: `Santa María Faustina, ruega por nosotros´.

Oración de Santa Faustina por los pecadores (Diario, 72)

Jesús, Verdad Eterna, vida nuestra, te suplico e imploro Tu Misericordia para los pobres pecadores. ¡Oh Sacratísimo Corazón, Fuente de Misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana! Te pido luz para los pobres pecadores.

¡Oh Jesús, recuerda Tu amarga Pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan Preciosa, Santísima Sangre Tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de Tu Sangre, me regocijo en Su Inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores!

Aunque el pecado es un abismo de maldad e ingratitud, el precio pagado por nosotros jamás podrá ser igualado. Por lo tanto, haz que cada alma confíe en la Pasión del Señor y que ponga su esperanza en Su Misericordia. Dios no le negará Su Misericordia a nadie. El Cielo y la Tierra podrán cambiar, pero jamás se agotará la Misericordia de Dios.

¡Oh, qué alegría arde en mi corazón, cuando contemplo Tu Bondad inconcebible, oh Jesús mío! Deseo traer a todos los pecadores a Tus pies para que glorifiquen Tu Misericordia por los siglos de los siglos”.

Oración final (Diario, 84)

Se repite tres veces la siguiente oración compuesta por Santa Faustina:

Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío”.

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

SÉPTIMO DÍA

La Señal de la Santa Cruz

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de Vuestra Divina Gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración a Santa Faustina

¡Oh Jesús, que hiciste de Santa Faustina una gran devota de Tu infinita Misericordia, concédeme por su intercesión, si fuera esto conforme a Tu Santísima Voluntad, la gracia de (pedir gracia) que te pido! Yo, pecador, no soy digno de Tu Misericordia, pero dígnate mirar el espíritu de entrega y sacrificio de Sor Faustina y recompensa sus virtudes atendiendo a las súplicas que a través de ella te presento confiando en Ti.

Lectura del séptimo día

El Señor dijo a Santa Faustina: “Toma tantos tesoros de Mi Corazón cuantos puedes llevar… No tomes estas gracias solamente para ti, sino también para el prójimo, es decir, invita a las almas con las cuales estás en contacto a confiar en Mi Misericordia infinita. ¡Oh, cuánto amo a las almas que se me han confiado totalmente, haré todo por ellas!” (Diario, 294).

Oración para pedir su intercesión

Santa María Faustina, tú nos dijiste que tu misión continuaría después de tu muerte y que no nos olvidarías. Nuestro Señor te concedió un gran privilegio cuando te dijo que distribuyeras las gracias como tú quisieras, a quien tú quisieras y cuando tú quisieras. Confiando en esta promesa, te pido tu intercesión por las gracias que necesito…

(Se hace la petición).

Ayúdame, sobre todas las cosas, a confiar en Jesús como tú lo hiciste y así glorificar Su Misericordia a cada instante de mi vida. Amén.

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se repite tres veces: `Santa María Faustina, ruega por nosotros´.

Oración de Santa Faustina por los pecadores (Diario, 72)

Jesús, Verdad Eterna, vida nuestra, te suplico e imploro Tu Misericordia para los pobres pecadores. ¡Oh Sacratísimo Corazón, Fuente de Misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana! Te pido luz para los pobres pecadores.

¡Oh Jesús, recuerda Tu amarga Pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan Preciosa, Santísima Sangre Tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de Tu Sangre, me regocijo en Su Inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores!

Aunque el pecado es un abismo de maldad e ingratitud, el precio pagado por nosotros jamás podrá ser igualado. Por lo tanto, haz que cada alma confíe en la Pasión del Señor y que ponga su esperanza en Su Misericordia. Dios no le negará Su Misericordia a nadie. El Cielo y la Tierra podrán cambiar, pero jamás se agotará la Misericordia de Dios.

¡Oh, qué alegría arde en mi corazón, cuando contemplo Tu Bondad inconcebible, oh Jesús mío! Deseo traer a todos los pecadores a Tus pies para que glorifiquen Tu Misericordia por los siglos de los siglos”.

Oración final (Diario, 84)

Se repite tres veces la siguiente oración compuesta por Santa Faustina:

Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío”.

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

OCTAVO DÍA

La Señal de la Santa Cruz

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de Vuestra Divina Gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración a Santa Faustina

¡Oh Jesús, que hiciste de Santa Faustina una gran devota de Tu infinita Misericordia, concédeme por su intercesión, si fuera esto conforme a Tu Santísima Voluntad, la gracia de (pedir gracia) que te pido! Yo, pecador, no soy digno de Tu Misericordia, pero dígnate mirar el espíritu de entrega y sacrificio de Sor Faustina y recompensa sus virtudes atendiendo a las súplicas que a través de ella te presento confiando en Ti.

Lectura del octavo día

¡Oh Jesús mío!, cada uno de tus santos refleja en sí una de tus virtudes, yo deseo reflejar Tu Corazón Compasivo y lleno de Misericordia… Que Tu Misericordia, ¡oh Jesús!, quede impresa sobre mi corazón y mi alma como un sello y este será mi signo distintivo en esta vida y en la otra” (Diario, 1242).

Oración para pedir su intercesión

Santa María Faustina, tú nos dijiste que tu misión continuaría después de tu muerte y que no nos olvidarías. Nuestro Señor te concedió un gran privilegio cuando te dijo que distribuyeras las gracias como tú quisieras, a quien tú quisieras y cuando tú quisieras. Confiando en esta promesa, te pido tu intercesión por las gracias que necesito…

(Se hace la petición).

Ayúdame, sobre todas las cosas, a confiar en Jesús como tú lo hiciste y así glorificar Su Misericordia a cada instante de mi vida. Amén.

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se repite tres veces: `Santa María Faustina, ruega por nosotros´.

Oración de Santa Faustina por los pecadores (Diario, 72)

Jesús, Verdad Eterna, vida nuestra, te suplico e imploro Tu Misericordia para los pobres pecadores. ¡Oh Sacratísimo Corazón, Fuente de Misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana! Te pido luz para los pobres pecadores.

¡Oh Jesús, recuerda Tu amarga Pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan Preciosa, Santísima Sangre Tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de Tu Sangre, me regocijo en Su Inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores!

Aunque el pecado es un abismo de maldad e ingratitud, el precio pagado por nosotros jamás podrá ser igualado. Por lo tanto, haz que cada alma confíe en la Pasión del Señor y que ponga su esperanza en Su Misericordia. Dios no le negará Su Misericordia a nadie. El Cielo y la Tierra podrán cambiar, pero jamás se agotará la Misericordia de Dios.

¡Oh, qué alegría arde en mi corazón, cuando contemplo Tu Bondad inconcebible, oh Jesús mío! Deseo traer a todos los pecadores a Tus pies para que glorifiquen Tu Misericordia por los siglos de los siglos”.

Oración final (Diario, 84)

Se repite tres veces la siguiente oración compuesta por Santa Faustina:

Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío”.

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

NOVENO DÍA

La Señal de la Santa Cruz

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de Vuestra Divina Gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Oración a Santa Faustina

¡Oh Jesús, que hiciste de Santa Faustina una gran devota de Tu infinita Misericordia, concédeme por su intercesión, si fuera esto conforme a Tu Santísima Voluntad, la gracia de (pedir gracia) que te pido! Yo, pecador, no soy digno de Tu Misericordia, pero dígnate mirar el espíritu de entrega y sacrificio de Sor Faustina y recompensa sus virtudes atendiendo a las súplicas que a través de ella te presento confiando en Ti.

Lectura del noveno día

Dios es muy Generoso y no rehúsa a nadie Su Gracia, da más de lo que nosotros le pedimos. La fidelidad en el cumplimiento de las inspiraciones del Espíritu Santo es el camino más corto” (Diario, 291).

Oración para pedir su intercesión

Santa María Faustina, tú nos dijiste que tu misión continuaría después de tu muerte y que no nos olvidarías. Nuestro Señor te concedió un gran privilegio cuando te dijo que distribuyeras las gracias como tú quisieras, a quien tú quisieras y cuando tú quisieras. Confiando en esta promesa, te pido tu intercesión por las gracias que necesito…

(Se hace la petición).

Ayúdame, sobre todas las cosas, a confiar en Jesús como tú lo hiciste y así glorificar Su Misericordia a cada instante de mi vida. Amén.

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Se repite tres veces: `Santa María Faustina, ruega por nosotros´.

Oración de Santa Faustina por los pecadores (Diario, 72)

Jesús, Verdad Eterna, vida nuestra, te suplico e imploro Tu Misericordia para los pobres pecadores. ¡Oh Sacratísimo Corazón, Fuente de Misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana! Te pido luz para los pobres pecadores.

¡Oh Jesús, recuerda Tu amarga Pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan Preciosa, Santísima Sangre Tuya. Oh Jesús, cuando considero el alto precio de Tu Sangre, me regocijo en Su Inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores!

Aunque el pecado es un abismo de maldad e ingratitud, el precio pagado por nosotros jamás podrá ser igualado. Por lo tanto, haz que cada alma confíe en la Pasión del Señor y que ponga su esperanza en Su Misericordia. Dios no le negará Su Misericordia a nadie. El Cielo y la Tierra podrán cambiar, pero jamás se agotará la Misericordia de Dios.

¡Oh, qué alegría arde en mi corazón, cuando contemplo Tu Bondad inconcebible, oh Jesús mío! Deseo traer a todos los pecadores a Tus pies para que glorifiquen Tu Misericordia por los siglos de los siglos”.

Oración final (Diario, 84)

Se repite tres veces la siguiente oración compuesta por Santa Faustina:

Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío”.

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Conversación con Jesús de la Misericordia durante 30 días

Conversación con Jesús de la Misericordia durante 30 días

Mi Jesús, en Ti deposité toda mi confianza, Tú sabes de todo, Padre y Señor del Universo, eres el Rey de Reyes, Tú que hiciste al paralítico andar, al muerto vivir y al leproso sanar.

Tú que conoces mis angustias y ves mis lágrimas, bien sabes Divino Amigo cómo preciso alcanzar de Ti esta gracia:

(Pedir la gracia).

Haz, Divino Jesús, que antes de que termine esta conversación que tendré contigo durante 30 días, yo pueda alcanzar esta gracia que te pido con mucha fe y esperanza.

Mi conversación contigo, Divino Maestro, me da ánimo y alegría para vivir, solo de Ti espero con fe y esperanza:

(Pedir la gracia con fe).

Con gratitud mandaré a imprimir mil oraciones para que otros precisen de Ti, aprendan a tener confianza en tu Misericordia. Dejaré las oraciones en las iglesias para que sean divulgadas.

Ilumina mis pasos, así como el sol ilumina cada mañana el amanecer y testifica nuestra conversación.

Jesucristo, tengo confianza en Ti y cada día más aumenta mi fe en Ti.