El domingo 19 de abril se celebra la Fiesta de la Divina Misericordia

El domingo 19 de abril se celebra la Fiesta de la Divina Misericordia, que el propio Jesucristo ordenó celebrar en el mundo entero el primer domingo tras la Pascua de Resurrección, tal y como le transmitió a Sor Faustina Kowalska en 1931.

La Fiesta de la Divina Misericordia tiene el rango más alto de entre todas las formas de culto a la Divina Misericordia, debido a la magnitud de las promesas que Jesús reveló a Sor Faustina. Además, en 2020 se cumple el vigésimo aniversario de la institución de la Fiesta de la Divina Misericordia y la canonización de Santa Faustina Kowalska por el Papa San Juan Pablo II.

A continuación, comparto con vosotros el video de M. Emanuela Gemza, Hermana de la Madre de Dios de la Misericordia, del Santuario de la Divina Misericordia en Lagiewniki (Cracovia), donde se encuentra la Imagen de Jesús Misericordioso y la tumba de Santa Faustina.

La Hermana explica cómo podemos vivir la Fiesta de la Divina Misericordia en la actual situación de confinamiento por la epidemia de coronavirus, que nos impide acudir a la iglesia para recibir los sacramentos, y nos anima a confiar plenamente en el Amor, la Bondad y Misericordia sin límites de Jesús, que sigue actuando en cada persona a través de la concesión de un mar de gracias.

Por ello, la Hermana Emanuela nos recomienda seguir la Santa Misa por televisión o Internet y realizar una comunión espiritual, creyendo y confiando en la palabra de Jesús, que desea actuar en nuestras vidas.

Precisamente, el domingo 19 de abril, a las 13:00 horas, podéis seguir la Misa, en español, del Santuario de la Divina Misericordia de Cracovia, a través de la página web https://www.faustyna.pl/zmbm/es/transmision-on-line/.

La celebración de la Fiesta de la Divina Misericordia está vinculada a la devoción de la Imagen de la Divina Misericordia, ya que ese día, según el mandato del propio Jesucristo, la Imagen de Jesús Misericordioso que le había ordenado pintar ha de estar expuesta en todas las iglesias, para que el mundo entero conozca la infinita Misericordia de Dios hacia el hombre, al que ama sin límites, deseando su salvación eterna. Por ello, Jesús quiere que los pecadores se acerquen a Él sin miedo, con plena confianza en su infinita Misericordia.

Hija Mía, di que esta Fiesta ha brotado de las entrañas de Mi Misericordia para el consuelo del mundo entero” (Diario, 1517).

Las promesas de Jesús

El testimonio de Jesús fue recogido por Sor Faustina en el Diario, la Divina Misericordia en mi alma. Os he remarcado en negrita las promesas de Jesús para quienes celebren la Fiesta de la Divina Misericordia según sus indicaciones, mostrando también el numeral exacto del Diario donde podéis leerlas.

Hija Mía, habla al mundo entero de la inconcebible Misericordia Mía. Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores. Ese día están abiertas las entrañas de Mi Misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mi Misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. En ese día están abiertas todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias. Que ningún alma tema acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata. Mi Misericordia es tan grande que en toda la eternidad no la penetrará ningún intelecto humano ni angélico. Todo lo que existe ha salido de las entrañas de Mi Misericordia. Cada alma respecto a Mí, por toda la eternidad meditará Mi Amor y Mi Misericordia. La Fiesta de la Misericordia ha salido de Mis entrañas, deseo que se celebre solemnemente el primer domingo después de Pascua. La humanidad no conocerá paz hasta que no se dirija a la Fuente de Mi Misericordia” (Diario, 699).

Hija Mía, mira hacia el abismo de Mi Misericordia y rinde honor y gloria a esta Misericordia Mía, y hazlo de este modo: Reúne a todos los pecadores del mundo entero y sumérgelos en el abismo de Mi Misericordia. Deseo darme a las almas, deseo las almas, hija Mía. El día de Mi Fiesta, la Fiesta de la Misericordia, recorrerás el mundo entero y traerás a las almas desfallecidas a la Fuente de Mi Misericordia. Yo las sanaré y las fortificaré” (Diario, 206).

Escribe lo que te diré: No encontrará alma ninguna la justificación hasta que no se dirija con confianza a Mi Misericordia y por eso el primer domingo después de Pascua ha de ser la Fiesta de la Misericordia. Ese día los sacerdotes han de hablar a las almas sobre Mi Misericordia infinita. Te nombro dispensadora de Mi Misericordia. Dile al confesor que la imagen esté expuesta en la iglesia y no en el convento dentro de la clausura. Por medio de esta imagen colmaré a las almas con muchas gracias, por eso, que cada alma tenga acceso a ella” (Diario, 570).

Esta Fiesta ha salido de las entrañas de Mi Misericordia y está confirmada en el abismo de Mis gracias. Toda alma que cree y tiene confianza en Mi Misericordia, la obtendrá” (Diario, 420).

Obras de misericordia

Además, Jesús le indica a Sor Faustina la exigencia de ser misericordioso con el prójimo en el Domingo de la Divina Misericordia y cuáles son las tres formas de realizar obras de misericordia. Esta exigencia se extiende a toda la humanidad.

“Te doy tres formas de ejercer misericordia al prójimo: la primera – la acción, la segunda – la palabra, la tercera – la oración. En estas tres formas está contenida la plenitud de la misericordia y es el testimonio irrefutable del amor hacia Mí. De este modo el alma alaba y adora Mi Misericordia. Sí, el primer domingo después de Pascua es la Fiesta de la Misericordia, pero también debe estar presente la acción y pido se rinda culto a Mi Misericordia con la solemne celebración de esta Fiesta y con el culto a la imagen que ha sido pintada. A través de esta imagen concederé muchas gracias a las almas; ella ha de recordar a los hombres las exigencias de Mi Misericordia, porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil (Diario, 742).

Decreto de la Iglesia

Además, para conseguir la indulgencia plenaria en la Fiesta de la Divina Misericordia, la Iglesia Católica instituyó en un Decreto la necesidad de orar ese día por las intenciones del Sumo Pontífice, indicando lo siguiente:

Se concede la indulgencia plenaria, con las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice) al fiel que, en el domingo segundo de Pascua, llamado de la Misericordia Divina, en cualquier iglesia u oratorio, con espíritu totalmente alejado del afecto a todo pecado, incluso venial, participe en actos de piedad realizados en honor de la Misericordia Divina, o al menos rece, en presencia del Santísimo Sacramento de la Eucaristía, públicamente expuesto o conservado en el Sagrario, el Padrenuestro y el Credo, añadiendo una invocación piadosa al Señor Jesús Misericordioso (por ejemplo, “Jesús Misericordioso, confío en Ti”). Se concede la indulgencia parcial al fiel que, al menos con corazón contrito, eleve al Señor Jesús Misericordioso una de las invocaciones piadosas legítimamente aprobadas”.

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